Reto número 8

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-Reescribe algo que escribiste hace tiempo, pero usa un narrador distinto.
Esto es complicado, casi todo lo que escribo son narraciones largas (tengo una corta pero es to hot xD) así que rebuscaré o sino será uno de mis locos sueños.

Esto es para burlarme de mi misma y mis sentimientos.

Irreal 2.0

La muerte y la inmortalidad te dan otra perspectiva de la vida, las personas que crees que conocías se transforman. A ella solo la había visto en sueños (cuando aún vivía), siempre creí que no era más que eso, una sombra dentro de mi mente, algo que mi subconsciente había guardado y que solo se hacía presente cuando dormia. Ella había sido mi consuelo en varias ocaciones y cuando mi hora llegó (morí dormido, al parecer estaba enfermo, pero nadie se percató hasta que mi corazón dejó de latir) el hilo invisible que me ataba a ella, apareció frente a mí y al seguirlo me llevó hasta ella.
Era de noche y se encontraba en su habitación, repasaba con su dedo el dorso de su mano, muy suavemente. Era una imagen sumamente pacífica, y de poco, con ese arrullo se quedó dormida. Quería saber que pasaba en su sueños, si ella también me había visto como yo a ella, si de alguna manera nuestros sueños habían estado conectados y aun ahora, ella me podía sentir.
Al principio parecía muy feliz, sonreía cada tanto y sus manos se entrelazaban fuertemente. Me senté junto a ella y pasé mis dedos por su cabello, ella no pareció sentirlo, y aunque mis manos eran incorpóreas y carecían de sentidos, me imaginaba el sentimiento, su cabello enredándose entre mis dedos... De pronto ella se siente incómoda, empieza a respirar agitadamente y removerse. Retiro mi mano, creyendo que era mi presencia la que la ponía de esa manera; pero sigue inquieta, un sudor frío recorre su frente. Quiero hacer algo, quiero ayudarla, pero no sé que hacer, quiero decir su nombre, pero en los sueños jamás nos presentamos, no había necesidad de hacerlo, yo sabia que ella era mía y ella sabía que yo era suyo.
Me arrodillé frente a ella, y le hable en un tono bajo.
-Tranquila, todo esta bien, aquí estoy. Nada malo te va a suceder, yo no lo voy a permitir.
Ella no me escucha, sigue moviéndose y de repente, se despierta en medio de un sonoro grito. Mira hacia todos lados y noto como su respiración se normaliza. Ella está llorando y mira sus manos espantada, pues había forzado su agarre entre ellas y ahora se encontraban enrojecidas.
Quiero y tengo la necesidad de ayudarla, pero cuando voy a hablar, siento que algo me jala, todo pasa muy deprisa y dejo de estar en su habitación, estoy en un lugar de blancas paredes, una luz cálida ilumina todo mi cuerpo y escucho a alguien que dice "te necesita" seguido de un golpe. Estoy aterrado, pero aún así abro mis ojos. Estoy en una calle, el viento frío azota mi rosto ¡Estoy vivo! me asombro y miro mi cuerpo, todo está como era antes, excepto que no sé donde estoy. Hay una luz a la distancia y comienzo a caminar hacia ella; es la farola de un parque. Me quedo mirándola por un rato, preguntándome que ha pasado, pero pronto siento un par de ojos fijos sobre mí; al girarme, ella está ahí, parece asustada. Me acerco a ella, feliz de que por fin nos encontremos. Cuanto más me acerco, más desaparece el miedo de sus facciones, está temblando pero no parece ser de miedo ¿frío quizás? Está en shock y para hacerla sentir mejor, tomo sus manos; ella las mira y parece estar al borde de las lágrimas.
-Hace frío- le digo mirando el agarre que he hecho entre ambos. Ella sigue sin creer lo que sucede, yo tampoco lo puedo creer y la situación me hace sonreír. -Un café sería un perfecto remedio, ¿te apetece?
Irreal, eso es lo que toda la situación es. Pero tímidamente y con mas cuidado del debido, un si, atraviesa sus labios, ampliando más mi sonrisa y por fin, haciendo aparecer una sonrisa en sus labios.

Original:

En la oscuridad de mi habitación, repaso con mi dedo el dorso de mi mano, muy suavemente. Cerrando los ojos, concentrándome en la sensación hasta que llegó al punto de olvidarme que soy yo la que hace esos pequeños círculos, viéndonos a ambos en ese sueño que mi subconsciente comienza a crear. Viéndote a mi lado, tumbados en la hierba, riendo sin sentido; con los últimos rayos del sol cayendo sobre nuestros rostros. Tu mano sigue sobre la mía y es más cálida y más vital para mi ser que aquella mortecina luz que nos ilumina.
No he caído en cuenta de donde estamos ¿Que importaría el lugar? Podría ser en la luna, en un llano o en la playa, y en nada cambiaría la dicha que de mi rostro se desprendería.
Pero aún así algo me inquieta, reconozco cada parte de tu rostro, sus líneas, sus curvas, sus pliegues y formas. He memorizado hasta el más mínimo detalle de ese rostro que me aventura a crear las mas locas fantasías y aún así hay algo en él que me incomoda, que me hace sentir vacía. La poca luz que aun consigo ver, deja al descubierto varios matices de tu persona y es cuando me doy cuenta del error dentro de mi fantasía; tus ojos, son dos orbes vacíos. Tienen el color, tamaño y forma que recuerdo, pero son vacíos, no encuentro nada dentro de ellos. No percibo el mar de emociones que me invaden cada que siento esa mirada sobre mi. Esos ojos que en ese momento me miran han notado mi descontento, y el roce de mi mano ha desaparecido y se trasladó a mi mejilla, ya no soy consciente de los movimientos de mi cuerpo en la realidad y no sé si todo el sentimiento está solo dentro de mi mente. Ese ser me sonríe y regreso la sonrisa tratando de aplacar el miedo que se ha extendido sobre mi. Miró al cielo para olvidarme de mis sentimientos y no encuentro nada, un cielo obscuro y desprovisto de estrellas, nubes o cualquier astro que debiese estar en él. La sensación de calor ha desaparecido, miro a mi alrededor y ya no hay nada, estoy sola, en medio de una negrura que me consume y absorbe todo a mi alrededor. Me cuesta trabajo respirar, mis pulmones arden y la oscuridad por fin se ha cernido sobre mi despertándome de mi estupor con un sonoro grito. La familiaridad de mi habitación hace que pueda respirar otra vez, toda yo tiemblo y un sudor frío pega mis prendas a mi cuerpo, hay lagrimas recorriendo mi rostro y el suave roce de mis manos en algún momento, se convirtió en un férreo agarre que las ha dejado enrojecidas y frías.
Lo he hecho de nuevo, convertir el sueño en pesadilla. Siempre comienzo tan ilusionada por poderte tener aunque sea unos pocos instantes, pero mi mente se ha encargado de hacerme entender que todo es una mentira, una absurda fantasía.
Salir al parque y que el viento helado golpee sin misericordia mi rostro, es el único remedio que he encontrado para esa clase de males; sin embargo, al llegar a mi lugar acostumbrado mi corazón se vuelve a acelerar. No estoy sola y comienzo a temer seguir inmersa en mi subconsciente. Mis pies vacilan y quieren retroceder pero ya he sido vista y él se acerca a mi. Me preparo para el terror, para la asfixia, pero ninguno llega, mi cuerpo ha reconocido antes que mi mente que estoy despierta.
Estas caminando hacia mi y la luz de la farola me ha dejado ver tus ojos y siento todo dentro de mi descomponerse ¡Ahí esta! Ese sentimiento que no puedo recrear, ese sentimiento que solo produce el reconocimiento de tu alma frente a mi, pues eso es lo que encuentro al mirar tus ojos, tu esencia, tu ser, TU.
Comienzo a temblar, pero esto es diferente, es la excitación que no puedo disimular. Ya has llegado a mi lado y las palabras se han quedado dentro, revueltas todas entre sí y mi boca se niega ha dejarlas salir de esa manera. Me has sonreído y con eso empeorado mi estado.
En algún momento mis manos han dejado de temblar y me quedó asombrada al descubrir que el temblor cesó debido a que fue aplacado... Por tus manos.
"Hace frío" me dices mirando el agarre que has hecho entre ambos. "Un café sería un perfecto remedio, ¿te apetece?"
Irreal, eso es lo que toda la situación es. Pero tímidamente y con mas cuidado del debido, un si, atraviesa mis labios, ampliando más tu sonrisa y haciendo mas grande mi dicha.

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