Reto número 4

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-Escribir un relato que se lleve acabo en mi estación favorita del año y que está sea relevante.
Mi estación favorita sería cuando el otoño está llegando a su fin y se empieza a sentir el viento frío del invierno. Así que supongo que escribiré sobre el otoño.
¡Joder! ¡Ya iba a la mitad y esta cosa me sacó! ¡No es justo! Discúlpenme, pero voy a hacer un resumen de lo que llevaba; dudo poder volver a escribir lo que había pensado y si lo hago, perderé el hilo de la historia.

Era sobre una chica llamada Olivia, quien está escribiendo (por prescripción de una psicóloga) una introducción sobre ella, donde pone la fecha, hora, edad, nombre, sus amigas (Nat y Maggie) y menciona que tiene un crush con un chico de su vecindario. Cuando ella se disponía a tachar esas palabras (pues no eran de incumbencia de nadie a parte de sus amigas) el viento le juega una mala pasada, robándose la hoja y llevándosela fuera de la casa. Olivia sigue la trayectoria de la hoja y cree que lo mejor es empezar de 0, eso hasta que la hoja aterriza dentro de la casa de Daniel (su crush y único chico del vecindario) por lo cual, Olivia se ve en la necesidad de recuperarla.

Bien en eso íbamos, prosigamos:

Su miedo pudo más que su razón y en 5 minutos, Olivia se encontraba frente a la casa de Daniel. Comenzó a asomarse por las ventanas, preguntándose si había alguien dentro y también tratando de encontrar su carta de sentencia.
Nada, todo estaba despejado. Se asomó debajo de la puerta (por ahí vio desaparecer el papel) y ¡eureka! ahí estaba, solo a unos cuantos centímetros de su alcance. Trató de meter los dedos debajo de la puerta, pero fue un esfuerzo inútil, la abertura era muy pequeña.
Se maldijo mientras se ponía de pie y miraba a su alrededor ¿que podría ayudarla a sacar a ese traicionero pedazo de papel? Subió de nuevo a su apartamento buscando más hojas para tratar de hacer un gancho con ellas y sacar la que la evidenciaba. Al regresa se tumbó sobre su estómago y comenzó a enrollar las hojas lo suficientemente delgadas para pasar por debajo de la puerta.
Ahí estaba ella, forcejeando con las hojas (que al parecer complotaban en su contra) cuando escuchó a alguien a su espalda. Estaba jodida, estaba tan jodida, que lo único que pudo hacer fue sonrojarse y esperar a escuchar la voz de su interlocutor.
-¿Necesitas ayuda?
Ella dejo de contener su respiración, la voz que escuchaba no era la de Daniel. Olivia se reincorporó para estar a la altura del chico que la había sorprendido.
-¡Sí, sí, de hecho sí!
-¿Perdiste las llaves de la casa?
-No...- ella se sonrojó nuevamente, eso era realmente vergonzoso. -El viento me robó algo y lo metió debajo de esa puerta.
El chico la miró sorprendido y luego río -¿El viento?
-Sí ¡no estoy loca! ¿Puedes ayudarme o no?
-¿Por qué no ha tocado a la puerta?
-Por que no hay nadie dentro.
-¿Y por que no esperas a que regresen? Nada es tan importante que no pueda esperar.
-Olvídalo. -Viendo que no iba a recibir ayuda, volvió a su quehacer, tratando de sacar la hoja con su gancho improvisado. -Y a todo esto ¿quien eres tú? ¿Qué haces aquí?
Y sin previo avisó unas 10 cartas se interpusieron entre ella y su objetivo.
-Soy Alex, y vengo a dejar la correspondencia.- Él se burlaba de Olivia, de sus vanos esfuerzos por lograr su objetivo. No lo conocía, pero ella sentía que ya lo odiaba.
-¿Por qué has hecho eso? ¡Era casi mía!
-El "casi" es la clave. Espera, estoy seguro que si esperas a que los dueños regresen ellos te regresaran lo que sea que estabas buscando.
-No lo entiendes.- ella ya se encontraba exasperada. -No quiero que la encuentren.
-¿Por qué? ¿Que es lo que perdiste?
-No es de tu incumbencia.- Ella, con sus esperanzas mermadas, se alejó de la casa. Caminaba hacia al parque, esperando que otra idea surgiera en su mente.
Alex la miraba alejarse; decidió que era mejor marcharse, no había nada más que decirle a aquella joven. Pero el viento empujó su boina lejos de su cabeza, en dirección al parque, hacia Olivia. Ella estaba sentada en una banca, con la mirada perdida entre las hojas de los arboles (las pocas que quedaban, pues el otoño estaba llegando a su fin y las pálidas hojas restantes, se aferraban a la poca vida que les quedaba antes que el frió invierno las sepultara bajo una capa de blanca nieve.) Estaba tan absorta, que se asustó cuando un objeto se interpuso en su mirada; la boina de Alex había terminado en su rostro. Olivia rápidamente se la quitó de encima y lo primero que vio fue a Alex corriendo hacia ella, corría a la par del viento, como si este lo estuviese moviendo.
-Creo que he encontrado algo que te pertenece.- Olivia le entregó la boina.
-Gracias.- Alex se la volvió a colocar, sintiéndose mal por no haber ayudado a Olivia cuando pidió su ayuda cuando sin embargo ella sí lo había ayudado.
-No hay de qué.- Ella miró hacia el frente y sintió como su sangre abandonaba su cuerpo.
Alex la miró preocupado- ¿Qué sucede? -Olivia estaba mirando como Daniel levantaba la correspondencia de su casa y junto con ella la carta.
-Que mi caso ya no tiene salvación. Él leerá la hoja y yo no podré mirarlo de la misma manera.
Alex miró a la misma dirección que ella. -Ya veo. ¿Una carta de amor?
-No, pero por el estilo. Es una presentación en donde digo que tengo un interés amoroso con un chico de mi vecindario.
-¿Y es él?
-¿Ves algún otro?
-A mí.
Olivia lo miró, como si fuese la primera vez que lo hacia, y sonrió, tenía un pequeño plan entre manos, algo para despistar a Daniel.
-Siéntate conmigo, haz como si estuviéramos platicando de algo muy interesante.

Y así comenzó, pretendieron charlar, hasta que fue necesario comenzar a hacerlo; fingieron ser amigos, hasta que su continua compañía se convirtió en un momento que ambos esperaban y gozaban. Todo comenzó tratando de fingir un interés que terminó siendo el más fuerte que ambos hubiesen tenido.
Ambos cambiaron sus hojas, para descubrir que dentro de ellos, después de una tempestad, había mucho mas que dar.

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