—¿Por qué no me dices por qué pareces tan triste?

—No parezco triste —asumió una pose airosa, aunque resultó obvio que le costaba hacerlo—. Simplemente sentía curiosidad por tu vida social, eso es todo. Me llamas en mitad de la noche, preguntando por el amor y el matrimonio, y hoy me entero de que estás trabajando para Harry Styles. ¿Estás pensando en casarte con él?

—¡Ni aunque eso me salvara de arder en el infierno! —«sonríe», me recordé. Enseñé los dientes.

—Bueno —clavó los ojos en mí, escrutándome como sólo mi madre podía hacer—. ¿Lo estás pensando? Y esta vez sé sincera.

—No —«sonríe, maldita seas». Claro que no.

—¿Por qué no? Y deja de sonreír así.

—Ya sabes por qué —permití que mis facciones se relajaran un poco, pero no mucho.

—¿Es porque lo has visto en una foto con esa Flack? ¿O por Richard el Bastardo? —arrugó el rostro—. Puede que Jonathan no se diera cuenta de cómo te cambió Richard, pero yo sí, y maldeciré a ese granuja mentiroso eternamente por lo que hizo con las esperanzas y sueños de mi niña. Eres una mujer bella e inteligente y deberías…

Llegó un camarero y ella calló. Me pregunté qué había estado a punto de decir. ¿Que debería sentirme cómoda con la idea del matrimonio? Si era así, no sabría qué responder. En otro tiempo había soñado con el matrimonio, hijos y felicidad eterna. Cuando Harry había dicho que todas las chicas se imaginaban vestidas de novia, caminando hacia el altar para entregarse al hombre al que amaban, había acertado, aunque nunca lo admitiría ante él. Había deseado esas cosas intensamente. Pero ya solo quería confiar en mí misma. Quería ser feliz porque yo me hacía feliz.

Mi madre pidió un expreso y en cuanto el camarero se fue, mi madre retomó la conversación, pero cambiándola de rumbo.

—Tengo que preguntarte algo, Miranda, y quiero que me digas la verdad. No me molestaré, lo juro.

—Vale —contesté, preparándome para el impacto. La introducción no sonaba nada bien—. Seré honesta contigo —tal vez lo fuera de verdad.

Ella tomó aire, hizo una pausa, tragó. Volvió a tomar aire y a tragar saliva.

—Dilo ya —le grité.

—¿Eres homosexual?

—¡Madre! —abrí la boca y me quedé mirándola atónita. Sólo el miedo a que alguien pudiera sacarme una foto me hizo reaccionar—. ¿Por qué preguntas algo así? —primero Harry y luego mi madre. ¿Qué tipo de vibraciones estaba emitiendo?

—Sólo siento curiosidad, cielo. Desde que rompiste con Richard el Bastardo no tienes citas. Jonathan dice que eso es un claro indicio de que odias a los hombres.

Jonatito era como un grano en el trasero. Parecía vivir para analizar cada momento de mi existencia.

—Jonathan también dice que Richard el Bastardo era un pantalla de humo —acabó mi madre.

—¿Una pantalla de humo? —repetí, aunque no sabía si quería oír el significado de esa pequeña gema.

—Ya sabes —movió las manos—. Algo que se utiliza para hacer que los que te rodean crean lo que quieres que crean, en vez de la verdad —eso era una cita directa de Jonathan, lo sabía. Casi podía oír su voz mientras mi madre hablaba, como si fuera su canal.

Jesús santísimo, eso era demasiado.

—No me van las mujeres, madre. Me gustan los hombres.

—Si estás segura… —dubitativa, miró la mesa.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!