Enfrentando enemigos

37.4K 4K 411


~Capítulo 31~

{Elijah}

Maldije una y otra vez al ver a lo que nos estábamos enfrentando, Cameron quiso advertirme, pero lo ignoré por completo; habíamos dado con la dirección que Tess y Connor nos proporcionaron luego de largo rato de investigación, sin embargo, Evan y Elliot habían sido secuestrados. Nos encontrábamos cerca del parque Smithsoniano en Washington y los chicos que mi padre puso para ayuda no nos estaban sirviendo para una mierda y todo se estaba yendo al demonio.

Isabella iba junto a mí en una motocicleta y el chico y la chica que nos ayudaban iban en otra, no sabía ni sus nombres, no me interesó saberlo. La castaña, aunque se hiciera la fuerte o fingiera serlo en aquellos momentos, estaba aterrada con lo que les pasó a los chicos y yo temía por Evan y no encontrarlo vivo. Por Elliot ni me preocupaba, al final si lo mataban hasta un favor me iban a hacer; me estacioné cerca de un callejón sucio y oscuro, todos vestíamos de negro y gorros pasamontañas, íbamos preparados para lo que se viniera encima.

—No te alejes de mí White —pedí cuando se había bajado de la motocicleta —¡Oye, oye! —dije cuando se dio la vuelta sin responderme, la tomé del codo y la hice verme — Te quiero lúcida y tranquila —exigí y acuné su rostro entre mis manos para sostener y que sostuviese mi mirada.

—Elliot y Evan corren peligro Elijah —se quejó dejando salir lo que sentía —recuperamos el disco y la información para que no detonen esa bomba, pero a cambio secuestraron a nuestro amigo y al hombre que...

—Que amas —terminé por ella al ver que no podía continuar, me tensé, aunque no lo demostré. Odiaba que ella se siguiera aferrando a aquel sentimiento que tenía hacia él, pero supuse que no podía cambiarlo de la noche a la mañana —ellos estarán bien vamos a recuperarlos, pero tienes que estar bien.

—Gracias por venir por ellos —susurró.

—Somos un equipo White y yo no abandono a mi equipo —le aseguré.

—¿Aunque hubiese sido solo Elliot? —preguntó haciendo que quitara mis manos de su rostro, erguí mis hombros y rompí el contacto visual con ella —No olvido lo que dijiste en el cuartel LuzBel y cuando quieras y seas capaz necesito que me lo expliques —señaló y no respondí, me acerqué de nuevo a ella y puse mis manos en su cintura.

—Tengo una duda —la miré a los ojos —hace unos minutos me llamaste Elijah y ahora vuelves a LuzBel, decídete ¿no? —me miró un poco sorprendida por mi cambio de tema.

—¿Ya tengo ese derecho? —su voz, aunque fue seca también noté un atisbo de picardía.

—Desde que te dejé besarme, desde que te hice mía — aclaré bajo, cerca de sus labios para luego besarla, un beso casto, seco y rápido —aunque te confieso que me gusta más que me llames por mi nombre cuando lo gimes —esa vez medio sonrió y me alejó de ella dándome un puñetazo en el hombro.

—Chicos, es hora —interrumpió la rubia —los chicos están en el ala oeste del edificio, en el tercer piso, Lucas los tiene en la mira.

—Bien, ya vamos —respondí.

—No me respondiste lo que pregunté —Isabella volvió al tema que quise que olvidara y decidí ser sincero.

—No lo sé, la verdad si lo matan sólo terminarán lo que yo no pude —a pesar de la oscura noche la vi palidecer por mi respuesta y comencé a caminar sin dejar que volviese a decir algo.

Prefería que supiera y conociera bien el hijo de puta que era y que no me creyera diferente, si le dolía mi verdad pues mal por ella, aun así, no sería hipócrita por caerle bien, sencillamente porque no buscaba caerle bien. Isabella sólo era parte de mi venganza y disfrutaría de ella cada vez que quisiera.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora