Segunda parte - Capítulo 9

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Continuación del primer volumen de Candy Candy

Las (os) lectores deben tener claro que las diferencias en las traducciones se deben a que esta novela se cataloga dentro de la literatura creativa, por lo que al traducirse es importante transmitir las sensaciones y los sentimientos, más que escribir literalmente lo que está en japonés, lenguaje que tiene una estructura muy diferente a los tres idiomas con origen latino que se comparan aquí. Nuestra intención no es señalar que una traducción es mejor que la otra, sino simplemente mostrar las diferencias entre ellas, como un ejercicio literario sobre una historia que queremos mucho.

Serán publicados en cada capítulo las diferencias de los textos en las ediciones italiana (It), francesa (Fr), española (Es-1a, primera edición; Es-2a, segunda edición que hemos puesto en negrilla, pues nos han parecido muy valiosas las correcciones hechas por Arechi Manga en tiempo record durante el 2020) y en algunos casos la original japonesa (Jap - traducidas por una traductora japonesa profesional que no conoce la historia para que sea totalmente imparcial).                                                                                                                                                            Nota de Mizukifans


El capítulo parte describiendo a Candy en el cuarto de castigo, sentada en una dura cama de madera, mirando a la única ventana que había en la habitación, iluminada por rayos del sol, mientras que pensaba en si el abuelo William tendría la intención de ir al festival de mayo. Después de suspirar por enésima vez dice:

It: "- Seguramente cuando sepa que su hija adoptiva terminó en la sala de castigo, y que le han hasta prohibido tomar parte en el Festival de Mayo, el tío abuelo se enojará... ¡Oh, por favor, que no venga...!"

Fr: "Probablemente se enojará al saber que su hija adoptiva fue enviada a un cuarto de meditación y no podrá participar del festival de mayo... Más vale que no venga..."

Es-1a y Es-2a: "- Lo más probable es que se enfade muchísimo cuando se entere de que han castigado a su hija adoptiva, !de que hasta me han prohibido participar en el festival!- dijo en voz alta-. Espero, de todo corazón, que no venga-"

Mientras miraba la luz de la ventana rezaba con todas sus fuerzas. La señorita Pony siempre decía que Dios era misericordioso, así que Candy confiaba en que no se molestaría con ella si solo  lo invocaba cuando tenía alguna necesidad. Entre tanto pensaba que la habitación era muy triste, mirando a su alrededor, encontrándose en un lugar pequeño que olía a moho, con solo una cama y un pequeño escritorio. Además con una pesada puerta que había sido cerrada con llave.

Candy también murmuró que si esa habitación de castigo era tan horrible, no podía imaginarse como serían las celdas, mientras temblaba de solo pensarlo y le decía a la tortuga Hughley que menos mal a pesar de todo no se habían desecho de ella. Huhgley estaba dentro de un recipiente, tratando de dormir. La noche anterior la hermana Gray le había obligado a deshacerse del animal, pero había intervenido la hermana Margaret, la más amable del colegio, quien había encontrado una solución. Candy habá tomado la responsabilidad y pidió que le entregaran la tortuga. La hermana Margaret no quería tocarla y dudando un poco finalmente se la entregó para que se hiciera cargo de ella. 

Hughley abrió los ojos, que parecían dos pequeñas semillas en el fondo del recipiente. Candy sonrió mientras la observaba agitar sus cortas patas, entendiendo los sentimientos de Patty hacia su mascota, que le brindaba el calor de un ser vivo, su gran consuelo en momentos tristes, cuando no tenía nadie más con quien hablar, a pesar de que no le pudiera responder. Candy le dice a Hughley, que al parecer el día es maravilloso y le propone que se escapen para ir a un sitio más alegre, mientras la pone en uno de sus bolsillo.

Candy Candy Historia Final. Volumen 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora