Quién apuñaló a Eduard no fue un indio resucitado, ni tampoco un monstruo salido de una película, si no el mismísimo Doris. Sí, el mismo que todos creían que era un santo resultó siendo un traidor y un asesino. Su cuerpo sin vida cayó al suelo derrumbándose luego de los tiros y cuchilladas que le habían lanzado.

La imagen era terrible: Robin lloraba mientras tenía en brazos a quién le había salvado la vida. El resto miraba la escena desconcertado mientras que Jack sólo abría muy grande los ojos.

—Te salvaste por segunda vez, ¿serás un gato y todavía te quedarán cinco vidas? —bromeó Jack.

—Mátenlo por favor —ordenó Robin.

—¡Espera! —Gritó Jack con exaltación —. ¿Quieres saber que está pasando?

—Empieza a hablar ahora Jack.

—Todo ésto es una conspiración mi amigo. Estamos intentando matarte desde que murieron tus padres, y mira que lo intentamos, pero nunca tuvimos oportunidad.

—¿Que me éstas contando? —preguntó Robin atónito.

—La verdad. Si quieres saber más, tendrás que cumplir mi demanda.

—¿Y cuál es esa demanda?

—Debes dejarme vivir —pidió Jack sabiendo que ésta era su última posibilidad de vivir.

—Está bien. Te lo prometo.

—Ya es hora de que sepas la realidad. El gobierno de la reina Isabel II quiere matarte por los documentos que tu familia tiene guardada y que comprometen de una forma extrema a nuestra monarca. Por más que no quieras utilizarlos, no pueden correr el riesgo. Si los llevaras al público, se crearía una rebelión y el caos reinaría en Reino Unido —comentó Jack desconcertando a todos los sobrevivientes.

—¿Así que todo ésto es por unos putos documentos? Soy un buen hombre. No lo merezco —dijo Robin conteniendo el llanto.

—Si, así es. Todo este viaje fue una farsa. Debíamos alejarte del mundo y matarte aquí para que nadie sospechara. El 20% de la tripulación estaba involucrada, pero la tormenta y los piratas arruinaron todos nuestros planes. Doris intentó matarte dos veces, pero el tan inútil se ve que no sabía como usar un arma.

—¿Cómo sé que lo que me dices es verdad? —preguntó escéptico.

—Para empezar, eres un simple marinero. ¿Crees que existen viajes de marineros en dónde entreguen armas y otros cargamentos? Fue muy ingenuo de tu parte no sospechar. Segundo, ¿por qué mierda va a querer matarte otro de tus compañeros? No lo sé, dime tú. ¿Todavía necesitas mas pruebas?

—Eres una perra Jack. ¿Cómo pudiste? ¿Para quién trabajas?

—Soy un patriota y protejo a mi nación. Trabajo para una agencia clandestina del gobierno de la reina. Doris, el Sgto. Callister y muchos más eran parte de ésto también. Pero parece que simplemente eres inmortal.

—¿Morris es uno de ustedes?

—No, no lo es.

—¿Quedan más indios sueltos?

—No que yo sepa. Mataste a toda mi familia lejana.

—Y tú a la mayoría de mis tripulantes. No tengo nada más que hablar contigo.

Sin dudar, Robin sacó su arma y le disparó en la cabeza a Jack.

Parecía que después de lo que escucharon, todos los presentes aprobaban su acción. La noticia que acababan de recibir era de suma importancia.

—Por favor, llévense los cuerpos y déjenme solo —pidió Robin casi rogando.

Cumpliendo las órdenes todos fueron llevando los cuerpos a un lugar alejado de su posición. La intriga no tardó en llegar y todos tuvieron un debate sobre que debían hacer al respecto. Decidieron que un nuevo jefe tenía que comandarlos hasta que Robin vuelva a estar apto emocionalmente. Por mayoría se eligió a Andy como capitán por sus conocimientos de la isla y gran experiencia en liderar grupos. Además, no hay que olvidarse que fue uno de los que estaba en contra del plan de salvar a Doris, lo que lo hace muy intuitivo y perspicaz.

—Sé todas las cosas fuertes que tuvimos que vivir, y van a ser difícil sobrellevarlas. No obstante, debemos comenzar a tener una vida aquí, al menos hasta que busquemos la forma de salir. Es por eso que desde el día de hoy nuestro objetivo primordial será subsistir en Salvo y empezar a creer en quién tenemos al lado, porque vamos a necesitar del esfuerzo de todos para sobrevivir. Con las cosas que dijo Jack, es probable que nosotros sigamos en riesgo, y por eso deben mantener los ojos bien abiertos. ¡Juntos podemos lograrlo! —concluyó Andy.

Las frases motivadoras de Andy dieron un gran ánimo en todos, pero era tarde y debían irse a dormir ya que no habían tenido tiempo de buscar comida durante el día.

Pasaron horas y Robin seguía pensando, no le podían entrar en la cabeza las cosas que dijo Jack. En eso, escuchó un ruido que lo alarmó.

Psss, soy yo, Morris.


-------------------------------------

¡Hola a todos mis lectores! ¡Muchas gracias por leer un nuevo capítulo de ésta historia que hago con tanto gusto! Les mando un saludo enorme.

La Isla: Abandonados¡Lee esta historia GRATIS!