Algo inevitable

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~Capítulo 30~

{Isabella}

Todos me vieron estupefactos luego de aquel acto de LuzBel, si quería mantener en secreto el juego que había iniciado con él, había errado en el intento.

Elsa me miró casi con asco, Evan un tanto decepcionado y los demás con asombro, aunque vi molestia en Dylan y no comprendí la razón; él no me toleraba, sin embargo, noté que esa molestia no iba dirigida a mí en esa ocasión. Pasé de ellos y seguí a Elliot, quien ya me esperaba en el coche y agradecí de que no hubiese presenciado aquel acto, aquella marca de territorio que su primo había mostrado a todos.

Vaya que al tinieblo no solo le gustaba llevar la tormenta en sus ojos.

Estaba en total acuerdo.

Había muchas cosas que me tenían muy confusa aún, la reacción de Tess al verme en el apartamento de su hermano y confirmar lo que había sucedido entre ambos era una de esas cosas; estaba molesta, triste, asustada y decepcionada por lo que él le había hecho y aunque no me quiso decir las razones, aseguró que era la primera vez que algo así sucedía entre ellos. La magia que aún envolvía aquel día estuvo a punto de esfumarse y menos mal que LuzBel supo mantenerla y como se lo había asegurado, no me arrepentía de lo que sucedió entre nosotros, por increíble que pareciera seguía segura de lo que había hecho con él. Mi asombro todavía no pasaba al ver la facilidad con la que me entregué a él, porque sí, fue fácil hacerlo después de pasar años sin atreverme a dar aquel paso. LuzBel tenía razón en algo, así como él no podía encontrar la razón para romper sus reglas, yo tampoco podía encontrar una razón de peso para haberme entregado a él sin miedos, sin dudas de nada.

Mientras caminaba para el coche recordé sus palabras «Si tanto amas a Elliot mejor adviértele que no vuelva a tocar lo que es mío, porque esta vez, sí lo mataré».

Me dio miedo imaginar la verdad que iba oculta tras aquella advertencia y recordé el odio con el que él veía a Elliot y la culpa con la que Elliot lo había visto a él en algunas ocasiones, no me pasó desapercibida. Respeté el silencio de los dos, sin embargo, creía que estaba llegando un punto en el que necesitaba que hablaran porque muy en el fondo intuía que aquel secreto también me incluía a mí. Y cómo no creerlo, sobre todo porque mi relación con Elliot era de años y esa razón era la que temía, porque si la advertencia de LuzBel era sobre otra chica, entonces mi ángel, no era tan ángel como yo pensaba.

Ay colega, creo que a Elliot se le olvidó confesar muchas cosas. ¡Maldición!

Ver a Elliot después de tres semanas hizo que mi corazón revoloteara de felicidad y culpa ¡Dios! Estaba teniendo demasiadas emociones juntas y muy seguido, hasta se me cruzó por la cabeza hacerme un examen de diabetes porque en serio temía que se me desarrollara por la vida que estaba llevando; sentirme así fue inevitable y más porque lo vi justo después de entregarme a su primo, algo que no pude hacer con él.

En verdad era una desgraciada.

Sí, lo eras, pero eso era parte de ser humana.

Él quiso evadirme cuando me vio, su rostro de fastidio me dolió y aunque me lastimó y no era mi estilo, le rogué para que aceptara hablar conmigo; necesitaba aclarar mucho con él y no quería que se siguiera escondiendo de mí. El viaje hacia mi casa se sintió más largo de lo que en realidad era, el silencio fue incómodo y la tensión podía cortarse hasta con una hoja de papel, todo se había ido a la basura y era mi culpa, él no se merecía mi confusión.

—¿Quieres algo de beber? —ofrecí cuando estábamos en la sala de mi casa, negó y se limitó a tomar asiento en el sofá largo; yo en cambio me fui hasta el bar que papá tenía ahí y me serví un poco de coñac.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora