Juego pactado

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Capítulo 2



Allí estaba yo, acurrucado debajo de aquella ventana; lo que acababa de sucederme no lo creía, sin decir una sola palabra tomé mi libro y volví al tejado de mi casa, baje por las escaleras y llegue a mi habitación. Luego me masturbe pensando en lo que había visto y lo que me había pasado antes.



Al día siguiente me levanté más temprano de lo usual, por lo que había sucedido la noche anterior no alcance a terminar uno de los trabajos que tenía para hoy, así que tenia que llegar lo mas antes posible a la Universidad y prestar los apuntes. Pero no quería que se crearán mal entendidos, no quería hacerle creer nada a Erika, así que al salir de mi casa pase a la de ella, toque el timbre dos veces y de repente la puerta se abrió, la persona que había abierto era la madre de mi vecina, al verme me sonrió y pregunto.


-¿No es muy temprano aún Frank? Erika aún no se ha despertado, pero ya voy a llamarla, si quieres pasa mientras tanto-


-No, muchas gracias pero no es necesario, venía a decirle que hoy tengo que ir un poco más temprano a la Universidad así que no podré acompañar a Erika, por favor hágaselo saber-


-Si claro yo se lo diré, no te preocupes Frank, ve con cuidado-



Al terminar de hablar con la madre de Erika, la cual era casi igual de sexy que ella, al principio cuando se acababan de mudar llegue a pensar que eran hermanas, pero no, resulta ser que eran madre e hija, "Con una madre así cualquiera pecaría". Cuando estaba a punto de salir del jardín de la casa pude oír la voz de alguien llamándome, voltee mi mirada y vi la silueta de una mujer en la ventana del segundo piso, era Erika.



-Oye me pudiste haber mandado un mensaje, hiciste que mi mamá me despertara-


-Lo siento, pero no tengo tu numero-


-¿Enserio? Espera un minuto- luego de decir eso Erika dejó la ventana, estuve esperando como dos minutos hasta que se abrió la puerta de la casa, era ella, tenía puesto sólo una camisa blanca que llegaba hasta sus muslos, bajo de aquella camisa no podía ver nada, pero ganas no me faltaban para espiar. Erika se acercó a mi y me dio un papel, en el estaba escrito un número.


-Toma este es mi número, escríbeme cualquier cosa ¿Ok?- Asentí con la cabeza y tome el papel, ella entro a la casa y cerró la puerta, yo salí del jardín y vi como la puerta se volvió a abrir, de ella salió Erika y se alzó la camisa, debajo de esta no había nada, pude ver su vagina, ella me mostró su vagina. Luego de ver mi sorprendido rostro volvió a cerrar la puerta. Aún no lo podía creer, mi rostro estaba sonrojado y lo de abajo también había reaccionado; sacudí mi cabeza y borre de mi mente aquello que había visto, rápidamente seguí mi camino hacia la universidad ya iba realmente tarde, enserio muy tarde.



Al llegar a la universidad y cansado de correr por más de veinte cuadras pude alcanzar a copiar los apuntes y entregar mi trabajo. Las siguientes cinco horas fueron realmente un dolor de cabeza, mi mente no podía hacerse con una idea de lo que había sucedido esta mañana, ¿Qué estaba sucediendo entre Erika y yo? ¿Esta bien eso? Muchas preguntas tenía por hacerme pero sería luego de almorzar algo. Al acabarse las clases de la mañana decidí salir al campus y comprar algo en la cafetería de la universidad. Allí estaba Erika, dos personas más adelante que yo en la fila para comprar, enserio me sentía incómodo y cada vez que veía su espalda el recuerdo de su vagina llegaba a mi. Al terminar de comprar Erika paso al lado mío, al verme se detuvo y me dijo.


-Nos vemos en la azotea- Yo asentí con mi cabeza como si fuera un retrasado, pero es que ¿Cómo podría negarme a la petición de tan hermosa mujer?


Al terminar mi almuerzo me dirigí hacia la azotea de la universidad, subí las escaleras sin pensar ni siquiera en lo que ella tenía para decirme, enserio tenía ganas de volverla a ver; creo que me había enamorado. Al llegar a la azotea vi a una mujer la cual estaba allí parada con sus manos en la cerca de seguridad, al verme llegar acomodo su cabello castaño que tanto me enloquecía, poco a poco fui acortando nuestra distancia y llegue hasta su lado. Un silencio rotundo fue lo que sucedió cuando llegue hasta allí, pero como rompiendo todo aquello ella toco mi rostro y dijo.


-¿Las últimas dos noches has disfrutado mucho cierto?- No sabía que responderle, intenté sacar alguna excusa pero ella siguió hablando.


-A decir verdad la primera noche te descubrí ya cuando había terminado, me sorprendió mucho y estaba muy avergonzada. Pero ya la segunda noche supe de tu presencia desde que te asomaste por la ventana, pude ver tu estúpido rostro allí, pero aún mientras que tu me estabas viendo no me pude detener, creo que me gusto ser espiada, descubrí en eso un nuevo nivel de excitación, que dices, ¿Quieres hacer de esto algo formal?- No podía entender lo que ella me decía claramente, ¿Acaso me estaba pidiendo que fuera su novio?


- ¿Cuándo dices "formal" a que te refieres? -


-Mira Frank, cuando digo "formal" me refiero a hacer de esto algo que nos convenga tanto a mi como a ti, te estoy diciendo que si hacemos del espiar un juego con el cual nos podamos divertir y excitar mucho, si aceptas las reglas son simples, un día te espió yo y al siguiente me espías tu, ¿Te parece?-



Espiarnos, yo no sólo quiero espiarte, quiero tocarte, hacerte mía, llegar hasta lo más profundo de tu cuerpo, hacerte gritar de placer, volvernos locos por la lujuria. Espiar no es algo que nos convenga a los dos por igual.


-Pero no estas siendo justa, para mi sería difícil controlarme a la hora de estar espiándote, ¿Me estas diciendo que vaya en contra de mis impulsos?-


Al oírme Erika se acercó a mi , y me apretó los cachetes con sus manos.


-No sólo quiero eso, quiero que veas que soy capaz de satisfacerme sin necesidad de un hombre- Al terminar de decir eso soltó mis cachetes y dio media vuelta, pero yo reaccione sin ni siquiera pensarlo y la tome de la mano y la traje nuevamente hacia mi, mi rostro estaba muy pegado al de ella, podía sentir su respiración y podía oler su perfume.


-Entonces veremos quien pierde, si tu al tener la necesidad de un hombre para complacerte o yo por seguir mis impulsos, esto no será un juego, será un reto- Al escucharme Erika sonrió y acercó su rostro aún más, nos dimos un beso, un beso que decidimos parar enseguida porque sabíamos que podía terminar mal. Y así el juego entre vecinos se había pactado, desde aquel día mi relación con Erika cambió por completo...




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