15. Susurro Frío

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Todo en el manicomio ha estado en un estado sepulcral, ha pasado una semana, han muerto muchos, los suficientes para necesitar una tercera mano para contarlos. Todos han sido diferentes, pero con una coincidencia, las notas, en cada cuerpo han aparecido notas, o mejor dicho palabras.

Perdedora

Zorra

Asesina

Loca

Estúpida

Gorda

Pero el último, ha sido diferente, no era un insulto, no eran malas palabras escritas con tinta negra. Esta tría un "Eres el amor de mi vida" escrito con una tinta roja, como la sangre del hombre que corto sus venas.

He intentado escapar, todos lo hemos intentado pero parece que una fuerza sobrenatural nos hace mantenernos dentro.

Muchachita, nuestros días se están acabando. ¿no has leído más de ese libro que encontraste de Damián?

—No, me enferma el sólo hecho de pensar en ello. Me enferma el saber que su forma de amarme era tan enfermiza.

Te ama tanto que incluso muerto quiere hacerte la vida imposible.

—Esto es una mierda, no sé cómo escapar o huir, quiero correr y evitar la muerte, sé que he hecho cosas malas pero no merezco morir tan joven.

Tal vez si lo mereces. Además nadie llorará tu muerte, tal vez sea lo mejor. Buscaste tu muerte cada vez que cortabas tus venas y ahora le huyes; vaya hipocresía la tuya.

—Ahora quiero vivir, quiero disfrutar, tal vez nadie me llore, pero es mejor no tener a nadie el día de tu muerte que estar rodeada por un grupo de hipócritas que lloran falsamente, prefiero ser olvidada que ser recordada por cosas que no soy. Porque es lo típico, mueres y es ahí donde eres la mejor persona para todos. Se llenan la boca con frases vacías.

Siempre tienes el discurso correcto para el momento correcto.

Sonrío mientras camino con Schmerz-Blut a mí lado. En el pasillo últimamente sólo hay silencio, todos se encuentran encerrados en sus habitaciones.

Sigo caminando hasta que llego al jardín, donde sólo hay dos mujeres hablando entre ellas.

—Lo vi, vi al asesino —al escuchar a una de ellas decir esto me detengo —Es un chico, lo vi ayer caminando frente a la habitación de la chica loca que se cortaba las venas.

Esa eres tú

—¿Entonces es una persona real?

—No.

Un estruendo desde el cielo avisa la tormenta que caerá pronto. Me alejo caminando lentamente viendo el cielo poniéndose de un color negro. El viento frío recorre mi cuerpo que está cubierto por el vestido blanco que me dieron al entrar aquí.

Siento una corriente de aire pasar cerca de mi rostro y después siento una mano muy fría tocar mi rostro. La mano se desplaza lentamente hasta mi cuello donde la deja mientras que más viento sopla, ahora mucho más fuerte.

—Estás preciosa, mi princesa de cristal —ese susurro, esa voz es la que me hace tener un escalofrío —No sabes lo mucho que te amé —gimo al sentir las uñas de su mano clavarse en mi cuello.

—No te tengo miedo —digo apretando los dientes y sacando coraje.

—Pues deberías tenerlo, porque yo te mataré como lo hiciste conmigo.

—Tú merecías morir, Damián. No me arrepiento de matarte —

—Mataste a una persona que te amó —el frío recorre mi piel, tengo miedo de abrir mis ojos y encontrarme con su mirada fría, tan fría como sus susurros.

—Me vale mierda —le digo sintiendo tanto miedo.

—Termina de leer el libro que robaste de mi habitación.

Un golpe en mi cuello y todo desaparece a mí alrededor.


LES DEJE UNA CANCION EN EL MULTIMEDIA, FUE LA QUE USE PARA ESCRIBIR ESTO.

ESPERO LES GUSTE EL CAPÍTULO 

Cicatrices¡Lee esta historia GRATIS!