C A P Í T U L O: 09.

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C A P Í T U L O 09:
"Detalles"

KADE:

"Espero que tengas una hermosa semana y que las flores sean te tu agrado"

Besos.
Kade Campbell.

Así dice la nota que le he enviado a Sasha está mañana.

Esa mujer es impredecible, y lo he comprobado en nuestra cena en la playa.

Tiene una hija, una hermosa niña rubia con sus ojos, la réplica exacta a ella cuando era pequeña, me imagino.

Había causado sorpresa cuando me lo ha contado, pero luego, sólo era ternura... Una madre que bailaba en un club nocturno para darle lo mejor a su hija, una madre que se mataba estudiando y teniendo dos trabajos para su hija, y sobre todo una madre que adoraba con todo su corazón a su hija.

Desde que la había visto, sabia que tenía algo diferente, cada vez que la conocía aún más... quedaba aún más cautivado.

— ¿Por qué tan pensativo? — pregunta Owen entrado a mi oficina.

— No es nada. — sigo tecleando unas cosas en el ordenador.

— Ajá... ¿Y cómo es eso de qué toda la oficina anda rumoreado que le has enviado flores y demás cosas a una chica?

— Cotillas...

— ¿Kade Campbell enamorado? — se burla.

¿Enamorado? No.

No estoy enamorado de Sasha, claro que no, sólo cautivado y seducido, así es como le llamo. Le tengo ganas, sí, y eso es lo que me hace actuar de esta manera.

— Sólo es una chica más.

Sabes que no es así.

— Me parece bien. — se limita a contestar, sabiendo que es todo mentira.

Luego de un par de reuniones más por fin puedo llegar a mi casa y descansar en paz.

— Hola campeón — saludo a Cogu que salta encima mío saludándome.

Me cambio de atuendo por unos pantalones chandal y una remera básica, cojo una cerveza del refrigerador y me siento en el sillón a ver algún campeonato de tenis.

Una hora más tarde reviso mi agenda y decido irme a dormir, la casa me parecía inmensamente grande para mí sólo, pero me había acostumbrado.

"Descansa, y gracias por las flores, ha sido un gran detalle.
Besos.
Sasha Brown.

Lo cierto es que me sentía bien haciendo aquellos detalles, verle feliz me producía felicidad.

...

Estaba ansioso, y vaya uno a saber por qué. Pero el desayuno que tenía planeado con Sasha había sido interrumpido por una reunión, aunque le había avisado antes.

Ahora la esperaba en un café, tiene una hora libre en la Universidad, y ha aceptado un café para hablar sobre el contrato.

— Hola — levanto la vista de mi agenda y miro su radiante sonrisa.

— Hola — me paro y corro su silla recibiendo un "gracias" — Perdón por lo de hoy a la mañana.

— Oh descuida, por lo menos no me has dejado plantada y me has avisado, no como la mayoría de los hombres.

Y que diga aquello causó un dolor en mi estomago, no me simpatiza la idea de que se vea con más hombres, demasiado tenía con las miradas que causaba por la calle y con ese tal Andy, su compañero según ella.

Ella, Mi Dama De Compañía.¡Lee esta historia GRATIS!