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MAX

Sant Jordi Club – Barcelona (2012)

Saludo con la mano a los nuevos chicos que ha contratado Mike para la primera gira importante que vamos a tener por Europa. Me dirijo al escenario para empezar con las pruebas de sonido sujetando en la otra mano el mástil de mi guitarra.

Me paro en seco al ver como una chica se agacha para recoger del suelo algo que se le ha caído. Lleva puesta una minifalda que se ajusta a la perfección a su trasero. Tengo que controlar el primer pensamiento que pasa por mi mente.

— ¿Necesitas ayuda, pequeña? —pregunto en alto.

Ella deja de mover su perfecto y delicioso trasero, se yergue y termina por darse la vuelta. Mierda, es una cría. Trago saliva con dificultad sin dejar de contemplar su hermoso rostro, dulce y tentador. Doy un paso atrás y ella se sonroja de manera notoria. Mueve sus pies alternando el peso de su menudo cuerpo en uno y otro.

—Gracias, pero ya conseguí recoger el botellín de agua que se me resbaló de las manos.

—Me alegro. Tengo... —Mierda, ¿qué tenía que hacer?

—Que hacer la prueba de sonido me imagino —asiento.

—Exacto. ¿Trabajas aquí? ¿No eres demasiado joven para eso?

La chica mueve su pie y mira al suelo con el rostro totalmente ruborizado. Se muerde el labio inferior, joder ni que lo hiciera a propósito. Está consiguiendo que se me ponga dura sólo de imaginármela de rodillas frente a mí.

—Desde hoy soy la nueva asistente en prácticas de mi... del jefe de sonido —levanta la cabeza nuestras miradas se cruzan, estira una de las manos—. Me llamo Emilie.

—Mi nombre es Max —digo sosteniendo su mano entre la mía, notando como mi polla quiere tomar el control de mi mente—, encantado.

—Sé quién eres —sonríe bajando la mirada mientras se recoge un mechón de pelo y se lo coloca detrás de la oreja.

—Vaya, pero si estás aquí —escucho la voz de Mike que se acerca a nosotros y Emilie suelta con rapidez mi mano, cosa que no me agrada—, veo que te has encontrado con Emilie.

—Nos estábamos presentando —le contesto.

—Pues que se quede en eso, que te conozco —me dice en tono serio—, tiene dieciséis años y es la niña de mis ojos. No pienso dejar que ninguno de los que andan por aquí la echéis a perder.

Miro a Mike, luego a Emilie una y otra vez sin dar crédito a lo que me está diciendo. No puede ser cierto, es Em... la pequeña Em. Mike lleva trabajando con nosotros desde hace bastante tiempo, hace unos años trajo a un ensayo a su hija pequeña y no sé cómo no caí antes. Es ella.

Yo siempre la llamé Em. Me parecía tan dulce, tan inocente, todo lo que a mí me faltaba por aquel entonces. Joder, soy un maldito enfermo. Le llevo nueve años, nueve jodidos años.

—Tranquilo Mike, nadie se acercará a tu hija —yo incluido— te lo prometo.

Emilie frunce su ceño, está molesta, no sé exactamente el motivo pero es demasiado expresiva como para no apreciarlo.

La prueba de sonido se me hace interminable. Veo de vez en cuando como camina por el lateral del backstage y charla animadamente con el resto de los trabajadores dando pequeños saltitos encima de sus zapatillas de Nike mientras lleva entre las manos un par de botellas de agua mineral.

—Déjalo tío, ni lo imagines —me dice John pasando su mano por mi espalda.

—No tenía pensado hacer nada.

La obsesión de Max. Slow Death_3Read this story for FREE!