Capítulo 19

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Liabiric


—¿Están todos bien aquí? —, la voz de Lumbërt atrajo las miradas de Carter y Madison. Habían pasado unos cuantos minutos desde que Elliot se había ido, y gracias a la plática que habían tenido ella y el castaño, es que la morena por fin comprendía a lo que refería el chico con que ya no solo Anna se preocupaba por ella.

Esas palabras cimbraron hasta las profundidades de su ser. Esa era la primera vez que alguien, fuera de Anna, veía por ella; y ahora no podía dejar de sentir que se había comportado como una bruta, con el chico que hacía solo unos momentos había arriesgado su vida por ella. Necesitaba hacer algo para compensarle, y pronto.

—Sí. Ardëum todavía está por el lago.

—¿Podrías decirle que se apresure? Todavía no estamos muy alejados de la frontera y si no nos apresuramos podrían entrar a por nosotros.

Carter asintió y se fue, dejando a una Madison medio adormilada con Jenn y Lumbërt. El sujeto no tardó en notar que la morena tenía la pierna encogida y se sostenía el brazo con cuidado, para que no fuera aplastado por su peso y la madera.

—¿Qué te ocurrió? ¿Te lastimaste cuando fuiste por Jennifer?

La chica negó y le tendió el brazo al varón. A pesar de su intento por curarse, todavía sentía algunas molestias en donde se había lastimado. Lumbërt le dio un rápido vistazo a su brazo, después pasó la mano por su pierna y dijo, torciendo la boca en el proceso.

—Déjame adivinar, ¿No le has dicho a Ardëum de tus heridas, verdad? —, Madison bajó la mirada, dando a entender que estaba en lo correcto. El sujeto lanzó un suspiro y siguió hablando. —Entiendo que no quieres preocupar a las personas, pero no puedes andar por aquí con tantas heridas. En estos momentos el estar lastimado podría significar tu captura, sobre todo por la cantidad de enemigos que los siguen... Haber. Déjame ayudarte con eso.

Sin esperar a que la morena dijera algo, Lumbërt puso su mano sobre la pierna herida. En cuestión de segundos una cálida brisa salió de esta, traspasando la ropa y alojándose en su piel como si se tratara de una manta. Poco a poco, Madison descubrió que el dolor ya no era tan fuerte en esa zona.

—¿Qué hiciste? Yo intente curarme sola y lo único que conseguí fue bajar un poco la inflamación de mi brazo —, para mostrar su punto, la joven movió sus dedos. — ¿Acaso tú también eres como yo?

—¿Cómo tú?

—Sí. Anna una vez me dijo que como Narendäe podía sanar más rápido que ella.

Sorprendido por su revelación, Lumbërt tomó ambas manos de la morocha y dijo, con los ojos casi desorbitados.

—Aguarda... ¿Tú no eres humana?... Yo creí que como venías del mismo mundo que Anna, eras como los demás.

Viendo el interés del joven hombre, Madison se llevó la mano a la boca y bajo la mirada. Por un momento se había dejado llevar por la situación, olvidando las palabras que Anna siempre le había dicho: no reveles tú pasado.

—Yo... No. No soy humana, pero...

—No te preocupes —, Lumbërt le apretó las manos en un gesto afectuoso, lo que hizo que la chica lo mirara. —No le diré a nadie lo que me has dicho, pero necesito advertirte sobre lo que acabas de hacer.

— ¿Lo que acabo de...?

—No —, el hombre le puso una mano en la boca. —Tengo que decirte esto rápido. Antes de que lleguen los demás... Al ser parte de este mundo, si tú interfieres con los dominós ajenos podrías sufrir un grave daño. Apréndetelos y recuérdalos: el agua, la tierra, el aire, el fuego, la luz, las sombras, el cielo y el submundo.

—... Entiendo.

—Es en serio. Si llegas a influir en uno que no te corresponde sufrirás, y mucho.

Madison asintió, mordiéndose el labio en el proceso. Ahora que el dolor en la pierna había remitido, la joven estaba segura de que por fin podría descansar y recuperar sus fuerzas.

Ya se estaba acomodando junto a Jenn, cuando un fuerte relincho atrajo su atención. En el claro había tres caballos de diferentes tonalidades y tamaños; la joven reconoció al que era Lumbërt y le sonrió, acostándose y cerrando los ojos mientras esperaba a que llegaran los demás al lugar.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!