Cumpliendo una venganza

47.8K 4K 359



~Capítulo 29~

{Elijah}

No había nada como acostarte con esa persona que una vez dijo: «ni en tus sueños va a pasar» y pasó; para mí, el mayor placer estaba en dar placer, pero tener sexo con la chica que una vez me dijo que no pasaría, en definitiva, lo llevaba a otro nivel. Desperté después de dormir alrededor de tres horas, sin embargo, en ese lapso logré descansar más que en todas las últimas noches de mi vida; a mi lado, Isabella dormía como un ángel, boca abajo, con todo su cabello desparramado sobre la almohada y su cuerpo desnudo cubierto con la sábana azul marino de mi cama. Su espalda relucía con la luz del sol que entraba por la ventana, su piel suave, cremosa y tersa invitaba a ser tocada, pero no lo hice. Solo la observé dormir, su respiración era tranquila e imaginé lo cansada que debió haber terminado.

Como le prometí, la follé hasta que su cuerpo no pudo más y vaya que soportó mucho para ser su primera vez, sonreí como un lunático al recordar todo. La manera en que gritó mi nombre cada vez que hacía que se corriera —jamás imaginé que mi nombre se escuchara tan bien al salir de su preciosa boca y no me arrepentía de habérselo permitido —su forma de aferrarse a mi cuerpo cuando la penetraba fuerte, o la fuerza en que enterraba su dedos en mi cabello y lo agarraba. Mi polla comenzó a reaccionar ante esos recuerdos y si no hubiese estado tan cansada, juro que la habría despertado para volverla a follar hasta saciarme de ella.

Por un momento al llegar aquí, creí que se había arrepentido, pero me tranquilicé cuando expresó que era ella la que pensaba que yo lo había hecho, eso jamás se cruzó por mi cabeza, al contrario, estaba más dispuesto que antes a cumplir mi objetivo con ella —objetivo que cumplí al adueñarme de su pureza —y después de que la había probado ya no estaba dispuesto a dejar que otro la tuviese. Lo que le dije al adueñarme de su virginidad fue en serio, Isabella era mía y no dejaría que otro se le acercara —por lo menos no, mientras no me cansara de ella —era mía, no porque sintiera algo por ella, era mía porque yo era posesivo y desde el momento en el que ella se atrevió a besarme hizo que mi demonio interno despertara.

Ese lado mío que había tratado de mantener oculto por mucho tiempo despertó cuando Isabella me provocó en el estudio; su beso fue suave y con miedo, pero la dejé hacer lo que quería, aunque no contaba con el deseo que despertaría en mí, el deseo por sentir bien sus labios en un beso correspondido y hambriento. Beso que me hizo saber que sus labios eran adictivos y peligrosos y su cuerpo aún más.

Que Elliot tomara la decisión de dejarla fue lo más estúpido que había hecho en su puta vida y lo más conveniente para mí. Me removí un poco en la cama y maldije cuando sentí una punzada de dolor en mi costado, el culpable de eso era el miserable de mi primo.

El día que dejó a la castaña llegó a casa cuando me encontraba en el gimnasio que teníamos ahí; me reclamó por meterme en su relación, al principio no entendí de lo que hablaba, pero cuando vi la tristeza en sus ojos lo comprendí y no pude evitar reírme. Aseguró que sabía lo que estaba tramando y juró que no se quedaría de brazos cruzados solo viendo cómo le quitaba a su novia, se fue sobre mí y comenzamos a golpearnos; el maldito sabía cómo pelear y logró derribarme en muchas ocasiones y siendo los dos inteligentes, evitamos golpearnos el rostro para evitar dar explicaciones, nos golpeamos hasta cansarnos y hasta que entendió las palabras que le dije antes de derribarlo.

«—La culpa no es del tercero Elliot, nadie se mete donde no lo dejan entrar ¿Recuerdas?»

Reí al ver su rostro cuando repetí las mismas palabras que él me había dicho en la oficina y juró que no me iba a dejar las cosas fáciles asegurando que el amor que existía entre ellos dos siempre iba a ser más fuerte que mi venganza, pero eso no me importó ni me detuvo. No buscaba amor y dejé claro eso con Isabella desde antes de iniciar ese juego e incluso ella lo sabía y lo propuso así, yo solo buscaba venganza y ya la había obtenido, aunque no contaba con que probar a esa castaña me iba a dejar con ganas de más y después de hacerlo, mi objetivo era disfrutarla hasta que me cansara de ella, así como había sucedido con otras.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora