El sexo si supone un compromiso para Harry —dije. Le quité el vestido y lo colgué. Nada de verde.

—¿Sólo por ese artículo? —preguntó Lucre dubitativa, mirando más vestidos inexistentes—. Podría ser todo una broma. O una exageración. Los medios de comunicación siempre distorsionan las noticias.

—La prensa tenía razón esta vez. Lo sé porque… —era hora de sincerarme. Se merecían la verdad—. Se ha declarado. A mí.

—¿Declarado? —Clara me agarró por los hombros y me volvió hacia ella—. ¿Quieres decir que te ha pedido que te cases con él?

—Bueno, sí —me mordí el labio inferior. Mi pequeña y diminuta prima me sacudió dos veces.

—¿Y qué dijiste?

—No, claro.

—No, claro, dice —Clara alzó los brazos en el aire y se volvió hacia Lucre—. ¿Acabas de oír lo que ha dicho esta tonta? ¿Es posible que sea pariente nuestra? Miranda ha rechazado a un hombre con el aspecto de Robert  Pattinson, más rico que dios y que la encuentra tan deseable que no puede vivir sin ella.

—Eh, espera un…

—Hasta a mí me cuesta creerlo —Lucre chasqueó la lengua—. Una cosa es decir que no vas a casarte nunca y otra muy distinta rechazar la propuesta de un hombre así. Miranda, Miranda, Miranda. ¿Vamos a tener que recluirte en un manicomio?

—No he dicho que no pueda vivir sin mí. Él no ha dicho nada parecido —en cierto modo sí. Había dicho cosas maravillosas, que hacían que me temblaran las rodillas al recordarlas. Había pensado en mí durante seis meses. Había soñado conmigo. Me quería.

—Está implícito en su propuesta —Lucre se colocó un mechón rojo tras la oreja y me miró fijamente—. Si no vas a plantearte lo del matrimonio, al menos di que pensarás en tener una aventura salvaje con él.

¿Cómo podía no pensar en ello? Mi cuerpo anhelaba a ese hombre como una droga.

—Seguramente pretenderá que volemos a Las Vegas en cuanto nos hayamos acostado juntos.

—Que lo pretenda no significa que tú aceptes. Cierto.

—¿Por qué no me lo presentas? —Clara cambió el peso de un pie al otro y me miró con tanta fijeza como había hecho Lucre—. Yo no tengo ninguna *beep* norma sobre no salir con clientes, y estoy más que lista para enamorarme y casarme.

Me tensé y sentí el mismo desasosiego que había sentido en el despacho de Harry. No lo quería para mí, pero ni en broma quería que lo tuviera otra. Tampoco Clara.

¿Por qué me volvía loca ese hombre?

—Créeme —dije, intentando adoptar una actitud desinteresada—. No te interesa, Clara. ¿Qué clase de marido iba a ser? Es obvio que viaja mucho. Es mandón, arrogante, egocéntrico, tiránico y creído. ¿Y qué pasa con George? Creí que te interesaba.

—Puede que me interese más Harry —soltó un largo suspiro de ensoñación que quizás fuera falso—. Es tan guapo.

Sí. Sí que lo era. Y sus besos me esclavizaban. Me hacían jadear pidiendo más. Tal vez, cuando terminara de planificar la fiesta de su madre, Harry y yo podríamos tener algún tipo de aventura.

Ladeé la cabeza mientras consideraba esa posibilidad. Hum… sexo en la playa. Sexo en un balcón. Sexo en cada habitación de mi casa. Sexo, sexo, sexo. ¿Le interesaría una aventura? Era un hombre sano y había dicho que me quería en su vida. Si le dejaba claro que solo podía ofrecerle sexo, se rendiría.

Nunca había tenido una relación puramente sexual, en la que los sentimientos estuvieran prohibidos. ¿Podría manejar una? Seguro que sí.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!