Monett.

Un inoportuno resplandor amarillento comenzó a molestar mi vista por unos momentos. De inmediato, mis ojos comenzaron a habituarse lentamente.

«El cálido viento acarició lo que era mi desnuda cabeza informando que era un nuevo día. Mis sirvientas aparecieron con mis delicadas prendas y dos jarrones con agua para proporcionarme una fría, refrescante y rápida ducha. Un vestido blanco cayó por mi cuerpo dejando al aire mis brazos. Encima, me colocaron un manto transparente hasta la cintura y afirmándolo con un enorme collar de oro con delicadas gemas. Mi vista no se desviaba del grandioso y glamoroso Egipto que se podía apreciar del balcón de mi habitación. Caminé hasta quedar entre los dos grandes pilares decorados con hermosos jeroglíficos que contaba la historia del nacimiento de este lugar. El tremendo sol se posicionaba en la cúspide de una de las pirámides que se encontraban entremedio de dos grandes obeliscos de granito.
Desde aquí, observaba a todos nuestros súbditos entrando a los templos para admirar a nuestro gran y glorioso Dios de bondad infinita, Atón.

Fui interrumpida al sentir como colocaban en mi cabeza la peluca, me llegaba hasta los hombros con un pequeño flequillo, suelo ocuparlo en mis días normales o mayoritariamente, sin contar los momentos religiosos y rituales. Una chica se colocó frente a mi, más baja que yo, con un largo cabello que llegaba hasta su busto y un vestido blanco cubría todo su cuerpo; en su mano tenía un cuenco con tinta negra y con un pequeño palo terminó de delinear mis ojos.

-Esta lista, su Alteza -dijo-. Faraón la está esperando.

Mi corazón latía de una manera inexplicable. Cada vez que me decían aquella frase, mi corazón se comportaba de esa forma. No sabía si eran los nervios, no debería, es mi esposo. Sin embargo, creo que es porque estoy enamorada de él.

Cada paso que daba, la luz comenzó a ausentarse y la oscuridad se hizo presente.»

Mi vista volvió a acostumbrarse a la bruma del sepulcro y mi cabeza parecía que no se encontraba en su lugar. No podía asumir donde estaba, aquel cambio que tuve hizo que me sintiera realmente en ese increíble lugar.
Mis piernas tiritaban, estaban tan débiles que en cualquier momento iban a aterrizar en el sucio suelo. No sabía que hora era, que día era, ni cuanto tiempo llevo aquí atrapada. Mis tripas peleaban, y no quería alimentarme por la simple razón de no saber cuando iba a salir de aquí, cuando iba a ser libre, así que prefería guardar lo poco y nada que tenía. Mis párpados ya no aguantaban más el cansancio, pronto iba a estar sumergida en un profundo sueño.

El sonido de unos pasos abundó en el lugar. Una especie de pies que con suerte podían levantarse un centímetro se arrastraban, era muy molesto y generaba que el dolor de mi cabeza se intensificara cada vez más. No me di el problema de abrir mis ojos y ver de donde provenía, lo único que quería era descansar, dormir y no saber nada más. De nuevo los pasos pasaron por aquí. Abrí mis ojos. Mareada, sentía que mi cabeza se iba a desprender de mi cuello y ahí fue cuando reaccioné. No estaba en el mismo lugar, estaba consiente que ya no volvería a la entrada, pero ahora este era distinto, ya no me encontraba en el lugar donde estaba hace unas horas, lo sabía, lo sentía. ¿Cómo pude trasladarme de un lugar a otro? Trataba de buscar alguna respuesta, pero dudaba que en las paredes hubiera algún botón que activara alguna trampa y hacía que las paredes se movieran, eso tendría más aire a película de fantasía que a la realidad. Estas paredes no poseían casi ningún jeroglífico, la mayoría estaban dañados, descoloridos, sin vida, sin ningún mensaje que pudiera traducir.

Aún no recuperaba mis fuerzas, así que no me hice problemas y me quedé sentada. ¿Qué más podía hacer? Decidí tomar mi libreta y un lápiz, al ver que tendré suficiente tiempo libre y tal vez, lo que haga sea lo último que quede de mi; sería buena idea relatar mi experiencia sobre la búsqueda de algo imposible, de algo que ningún arqueólogo haya podido descifrar y mi loca idea de descubrirlo.

El Misterio de Smenjkara (FDLA #1) [EDITANDO] ©¡Lee esta historia GRATIS!