A la segunda ya no es causalidad

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Capítulo 1



Era tan incómodo, no podía sólo saludarla y hacer como si lo que vi la noche anterior no hubiese sucedido. Me sentía mal conmigo mismo, satisfacer mis necesidades sexuales a costas de ella, y verla está mañana, caminando a mi lado, en verdad que era incómodo. Cada vez que mis ojos se cruzaban con su presencia, a mi mente llegaban las imágenes de su cuerpo totalmente desnudo y desbordante de placer; aquellos pequeños pezones rosados, aquella piel blanca y suave que me llevo a la locura y sobre todo aquella vagina tan hermosa que había visto la noche anterior. Cada vez que la veía todos estos recuerdos llegaban a mi mente.


Ella y yo tomábamos el mismo camino hacia la universidad desde hace ya tiempo, un día decidimos irnos juntos para así tener con quien charlar mientras llegábamos al campus, una vez allí nos separábamos ya que ella se dirigía a la Facultad de arte y yo a la Facultad de derecho. Nuestras charlas no eran las de una pareja de amigos cercanos, éramos dos simples vecinos que conversaban sobre temas como: "que buena estuvo la serie ayer" o "en verdad que tengo mucho trabajo en la universidad" Esas eran el tipo de conversaciones que había entre nosotros, no teníamos ninguna confianza o relación establecida, es más, tanto yo a ella como ella a mi nos considerábamos simples vecinos. Pero yo cruce la línea, para mi era imposible hacer como si nada hubiera sucedido, yo había descubierto una faceta de ella desconocida para muchos, y deseaba con todas mis ansias volver a verla.



Atraído en mis pensamientos no me di cuenta que ya habíamos llegado al campus de la universidad y dándome una leve despedida con su mano, la mano que tenía ayer en su vagina, con ella se despidió. Sacudí mi cabeza y también me dispuse a ir a clases, todo el día estuve distanciado de todo, no pude concentrarme en nada. De regreso tomábamos caminos separados, ella tardaba más en llegar a casa que yo, su madre siempre que me veía llegar me preguntaba el porque había regresado solo y mi respuesta para ella siempre era la misma "Yo salí antes" pero la verdad era que mi querida vecina salía de la universidad una hora antes que yo y ni idea alguna de para donde se iba. Yo vivía sólo en la casa de al lado, mi padre viajaba por cuestiones de trabajo y apenas cada tres o cuatro meses volvía a casa, mi madre, ella murió en un accidente de tránsito cuando era pequeño, el que iba manejando el auto era su amante. Siempre pedía pizza a domicilio, era cliente fijo del local que estaba en toda la esquina de la residencia donde vivía, las pizzas no eran tan buenas, pero la que entregaba las pizzas a que estaba buena; era una morena de veinte años, su nombre era Jessica y tenía unos senos enormes, parecían dos melones, pero se veían muy cómodos que hasta me daban ganas de recostarme en ellos. Aquella noche pedí una pizza vegetariana, a los quince minutos de haberla pedido tocaron el timbre de mi casa, era Jessica, tenía puesta la camiseta del trabajo que siempre dejaba al descubierto parte de su sostén, ya que gracias a sus magníficos pechos no podía abotonarse aquel broche, al verla abrí enseguida la puerta y fui a recibir la pizza, mientras sacaba mi billetera le pregunté.



-¿Cuánto es?- enseguida ella respondió.


-Lo mismo de siempre, doce dólares, oye Frank ¿Cuándo me dejarás pasar y echarle un vistazo a tu casa?- al escucharla sonreí y le entregue los doce dólares, ella me dio la pizza y acomodó su blusa.


-El día que dejes a tu novio, ese día serás bienvenida a mi casa y te enseñaré lo cómoda que es mi cama, pero como tu novio es el dueño de la pizzería no será tan fácil, ¿O si jessi?- al oírme no dijo un una sola palabra y se marchó en la motocicleta con la que repartía las pizzas, al entrar a mi casa pude ver que mi vecina hasta apenas había llegado, estaba en la puerta de su casa y antes de tocar el timbre saco de su bolso una bolsa y la boto a los arbustos, luego de eso tocó para que su madre le abriera. Yo también entre a mi casa y me dispuse a cenar.


Tiempo después de que hubiese terminado de comer me di una larga ducha, al salir me vestí con mi ropa de dormir, mis pantaloncillos y camisa blanca, enseguida fui a buscar el libro que había estado leyendo los últimos días, pero no lo podía encontrar, ¿Dónde lo podría haber dejado? Me pregunté y en cuestión de segundos mi mente recordó, aquel libro había quedado en el tejado de mi casa, pues la noche anterior mi lectura fue interrumpida por una muy satisfactoria casualidad. Decidí ir a buscar mi libro, se que subí las escaleras que me llevaban al techo y empecé a buscar mi libro, no lo podía ver por ningún lado, pero lo que a vi fue aquella ventana, nuevamente estaba abierta y sólo la cortina blanca la cubría; seguí buscando mi libro y lo encontré, este estaba al otro lado del andamio, precisamente bajo la ventana de mi vecina, tenía algo de miedo de ir hacia allá, pero ese libro era muy importante para mi, así que tome la decisión de irlo a buscar. Con mucho cuidado caminé por el andamio que separaba nuestras casas y llegue hasta la ventana de mi vecina, allí se encontraba mi libro, lo tome entre mis manos y me dispuse a volver, pero como si fuera un tipo de deyabu escuché un gemido; aquel gemido encendido mi curiosidad, nuevamente este provenía de adentro de la ventana, la habitación de mi vecina. Deje mi libro a un lado y estire mi cabeza para poder ver lo que estaba sucediendo, fue simplemente sorprendente lo que vi. Mi vecina estaban acostada en su cama totalmente desnuda, desde mi ubicación podía ver claramente sus senos, sus lindos senos; esta vez en sus manos sostenía un dildo y con el se estaba tocando, esta vez se veía un poco más lujuriosa. De pronto metió aquel dildo en su vagina y soltó un gran gemido, empezó a sacar y meter aquel juguete con mucha fuerza, se podía notar lo estrecha que era, sus caderas temblaban cada vez que aquel dildo la penetraba; era tan excitante lo que estaba viendo, no había forma de desaprovechar aquella vista privilegiada que tenía en aquel momento, no pude aguantar mi excitación así que metí mi mano dentro de mis pantaloncillos y empecé yo también a masturbarme. De un momento a otro saco aquel juguete de su vagina, y lo llevo a su boca, de una manera lasciva empezó a lamerlo, su lengua la cual era roja y se veía húmeda recorría aquel dildo por todas partes, su saliva se unía con el líquido de a vagina, era tan sexy, deseaba que de esa misma forma lamiera mi pene, de repente dejo de lamer el consolador y lo metió entero a su boca, empezó a chuparlo con una rapidez insaciable, cada vez más rápido y más, y aún más rápido, el placer la estaba dominando. Saco el dildo de su boca y cambio de posición, se bajó de su cama y se puso en cuatro, dejándome ver todo su hermoso culo, este era redondo y bien formado, utilizando su mano derecha abrió su trasero y pude ver su año, un pequeño agujero por el cual empezó a mover el dildo que tenía en su mano izquierda. Yo por otro lado seguía excitándome cada vez mas, mi mano se había vuelto loca, se movía de arriba abajo mientras sostenía mi pene, era uno de los placeres más grandes que había tenido a lo largo de mi vida; mi vecina mientras tanto seguía rosando aquel juguete erótico en su ano, y llego el momento, con mucho cuidado y mientras temblaba empezó a meter aquel consolador en su culo, gemidos empezaron a salir de su boca, este agujero era mucho más estrecho que su vagina, apenas y entro la punta del dildo, pero la excitación era tal que empezó a darle vueltas al consolador para así sentir más placer, los gemidos de mi vecina me enloquecían, en ese preciso momento me acordé de su nombre, Erika, ese era el nombre de mi vecina, lo tenía presente pero no me había acordado de el hasta ahora. Era tan rico lo que estaba viendo, aquella mujer seguida con el dildo metido en su culo, aunque no era todo, solamente la punta pero eso era más que suficiente para hacerla enloquecer. Tanto ella como llego estábamos al límite, llego el momento en el que aumentamos la velocidad de nuestras manos y sin ponernos de acuerdo los dos nos venimos a la vez. Estaba realmente exhausto, ella también había quedado en el suelo cansada, su mirada nuevamente como la noche anterior se dijo en la cortina desde donde yo la estaba espiando, al ver eso enseguida retire mi rostro de hay y me agacha lo más que pude para no ser descubierto. Saque mi mano de mis pantaloncillos, esta estaba sucia gracias al semen que había eyaculado anteriormente, no podía soportar tan asquerosa sensación en mi mano así que decidí limpiarla utilizando la cortina, con mucho cuidado empecé a limpiar mi mano utilizando aquel trapo. De pronto sentí algo extraño, era una cesación extremadamente sexy, mi mano estaba siendo lamida, alce mi cabeza y pude ver como Erika estaba saboreando el semen de mi mano con su lengua, enseguida metió mis dedos en su boca y los comenzó a chupar como si fueran un biberón. Al terminar de chupármelos los saco de su boca y mostrándome una sonrisa pícara me dijo.



-Eso es todo por hoy- Quede extremadamente sorprendido pues después de eso no vecina cerró la ventana y me dejo a mi allí en su terraza agachado y desorientado.



Luego de esa noche nada volvería a ser igual...


Juego, Pasión Y AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora