Introducción

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Soy como un niño dormido
Que puede despertarse
Con apenas sólo un ruido
Cuando menos te lo esperas
Cuando menos lo imagino
Sé que un día no me aguanto y voy y te miro
Y te lo digo a los gritos

Levanto mi mano hacia el cielo, recostado en el césped de mi casa, observo a través de mis dedos las nubes, sonrío cuando dos manos más se colocan a un lado de la mía.

-Tienes la mano más grande...- dice Jian Man Shu

-Claro! Yo ya soy un chico grande...- sonrío de lado presumiendo un poco

-No es cierto! Apenas eres unos meses mayor que nosotros, solo tienes 9 años!.- ruedo los ojos y volteo a ver al cabezón de Joonie

-Pero aún así, yo soy el mayor, deja de ser tan rezongón siempre!...-

Sonrío cuando hace un puchero y se pone triste porque lo he regaño, me giro un poco para alcanzar su rostro con mi mano, acaricio su mejilla.

-Ya tonto, no vayas a llorar...- es el menor de los tres, y por lo mismo se comporta como un bebé, siempre está llorando

-Tu siempre estás regañándome...- me contesta aún un poco resentido...

No me gusta verlo haciendo pucheros así que tengo la mejor solución, me levanto sobre mis rodillas y manos, se me queda viendo confundido, antes de que entienda lo que voy a hacer, me abalanzo sobre él y comienzo a hacerle cosquillas.

-Noo!! Jung Min!!! Cosquillas no!!...- empieza a retorcerse

-Wii!! Sii!! Cosquillas!!...- Jian Man Shu se levanta del césped y comienza a hacerle cosquillas también

-Noo!! Ya no!!...- Joonie casi está llorando de la risa

Su expresión triste se ha borrado así que dejo de torturarlo y me vuelvo a tirar al piso, riéndome a carcajadas, Jian Man se tira esta vez en medio, también riendo. Respiramos hondo y volvemos a quedarnos viendo el cielo azúl.

-Jung Min...- escucho al bebé que me llama...

-¿Sí?...-

-¿Siempre seremos amigos... los tres?...- sonrío... antes de contestar vuelvo a suspirar...

-Si bebé, siempre... ustedes son mis mejores amigos...- giro mi rostro para verlos...- los quiero mucho!...- digo estirando mis brazos, se empujan hasta acercarse lo suficiente para abrazarnos.

Vivimos en el mismo vecindario, nuestras tardes las pasamos juntos, haciendo tareas, jugando o simplemente tirados en el césped.

Somos solo unos niños que se conocieron por vivir cerca, nuestra niñez fue llena de juegos y aventuras, nuestra adolescencia fue algo extraña, las hormonas hicieron revolución en nuestros cuerpos, muchas veces peleamos, pero siempre terminamos sentados en el porche de mi casa, como si nada hubiera pasado.

Aún así muchas cosas cambiaron...

Yo, yo no me doy por vencido
Yo quiero un mundo contigo
Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro
Una señal del destino
No me canso, no me rindo, no me doy por vencido
Este silencio esconde demasiadas palabras
No me detengo, pase lo que pase seguiré 

Buenos AmigosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora