Escapaba del orfanato, los guardias estaban detrás de mi corriendo de manera rápida, ya no quiero estar en este lugar, no debo parar, debo seguir, no puedo rendirme ahora.

lo odio, los odio, por hacerme todo lo que me hicieron.

Me tropecé con una rama por lo que caí hasta chocar con una roca, perdiendo la conciencia.

Al despertar los guardias sangraban tirados en el suelo, asustada me puse de pie, solo vi a un grupo de adolescentes ...¡con colmillos!

Una de las chicas me extendió su mano y la acepte, desde ahí me acogieron en su casa ellos me contaron su secreto, pero yo no puedo contar el mío...

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