Capítulo 18 (II)

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—¿Se encuentran todos bien?

La pregunta de Ardëum fue recibida por varios quejidos. Tuvo que pasar más de un minuto para que alguien se dignara a hablar.

—Me lleva, ¿Qué clase de aterrizaje fue ese? ... Creo que caí sobre una piedra —, a las palabra de Carter le siguieron una que otra grosería en ingles de parte de su pelirrojo amigo, que era el que se encontraba más cerca de la mujer y de Lumbërt.

Uno a uno, Steve y su escolta se fueron levantando del frío piso al tiempo que se revisaban en busca de alguna herida o moretón. El pelirrojo se había hecho un corte con una rama cercana, pero de ahí en fuera estaba bien. Al ver que no tenían nada de cuidado, el acompañante de Ardëum se internó en el camino para buscar a los demás, mientras que la mujer curaba la herida del chico. Carter se acercó a ambos, sobándose una pierna en el proceso.

—Oigan, ¿Y Madison y Jenn? Creí que estaban con ustedes.

—No. Iban de bajarse del trineo cuando nos arrojamos Lumbërt y yo.

—¿Estás segura? Por qué cuando yo salte... Un momento... Creo que saltaron después de mí —, el castaño posó su vista en el camino que había seguido el trineo, arqueando una ceja en el proceso. — Mejor voy a buscarlas. Seguro están en alguna parte de adelante.

—De acuerdo. Cuando las encuentres solo silba y sabré en donde están.

—¡Ay! Eso duele.

Carter lanzó un fuerte suspiro y dejo a su amigo en manos de la mujer, siguiendo el camino que habían dejado las cuchillas y llamando a sus amigas en el proceso.

Los pasos de Carter eran amortiguados por la nieve. A pesar de que había una considerable porción en el piso, el clima no estaba tan frío como en Quimm y ya no parecía estar cayendo, así que supuso que el esponjoso material había llegado mucho antes de que arribaran ellos.

"Ojala que Madison y Jenn hayan caído en algo así, porque sino... Deja de ser tan pesimista, Carter y sigue buscándolas. Seguro aparecen en cualquier momento."

Con esos pensamientos, el castaño siguió avanzando.

Calculaba que ya llevaba más de diez minutos andando, cuando se topó con el maltrecho trineo. Una de las cuchillas había quedado atorada en el tronco de lo que parecía ser un joven pino, y la otra se hallaba medio chueca, apuntando hacía un pequeño lago muy cercano al lugar del choque.

Carter seguía llamando a sus amigas, cuando consiguió distinguir una figura en la superficie de la dura agua. Al principio creyó que solo había una persona, pero pronto pudo ver que una segunda silueta se encontraba caída en el lago. La primera parecía estar acercándose a ella.

El castaño puso un pie en la resbaladiza superficie, y cuando estuvo seguro de que este no se rompería comenzó a deslizar los pies por el hielo, siguiendo los pasos de la figura y acercándose a ambas con mucho cuidado. Estaba a medio camino de llegar a su destino, cuando por fin pudo distinguir el color de la mata de cabellos de la silueta en pie. Negro. Claramente se trataba de Madison.

Aquella certeza lo hizo avanzar con mayor rapidez por el lago congelado.

Todavía se encontraba algo alejado de ella, cuando la morena pareció sentir su presencia. Volteó a verlo y poniendo las manos alrededor de su boca, formando un embudo, grito.

—¡Jenn!... ¡Rápido!... ¡Rompe!

Gracias al azote del viento le llego el mensaje entrecortado al muchacho, aun así comprendió lo suficiente como para comenzar a correr por la fría capa de agua congelada.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!