Capítulo 50.

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Narra Violet:
-JAJAJAJAJAJAJAJA intenta no ponerte tacones demasiado altos, si te caes comerás hierba - y otra vez rompieron a reír.
-Chicas hacedme un favor y parad de reíros, Dorset no es todo campo. Además tampoco se adonde me lleva.
-¿Pero por qué es tan importante lo que te vayas a poner si luego vas a acabar en su cama con todo eso fuera?-dijo Andy, y más y más risas.
-Oye basta ya. Yo he aguantado mil marrones vuestros con Brad y Tristan, es la primera vez que os pido algo serio.
-¿Tan seria va a ser la cita?-dijo Mary.
-Hombre es James, claro que va a ser seria.
-En vuestra última cita acabaste llena de batido de chocolate y aun así te besó. No te preocupes.
-Esa no ha sido nuestra última cita, pero aun así, esta es muy importante, creo que es como... la decisiva o la de reconciliación tal vez... mira no lo se pero tengo la maleta a medio deshacer y no encuentro nada.
-Violet ¿Te has llevado el vestido negro?-Mary saltó.
-¿El de pliegues? Me lo compre para navidad, pero si.
-Pues ni navidad ni leches, ponte ese.-dijo Andy.
-Vale eso no está mal. ¿En el pelo que hago?
-¿Cómo va el más o menos?-dijo Mary.
-Pues no lo se está en su cuarto, yo en el de su madre y creo que se ha encerrado...
-Hazte rizos.-Andy aportó. Estaba de acuerdo no me quedarían muy mal.
-Si, como en Cheers- dios mio Cheers...- y obviamente los labios rojos.
-¿Joyas?
-Mmm como mucho un collar fino, nada de anillos, pulseras o algo así, además no lo aguantas.
-Cierto...¿Tacones?
-Repito, que sean bajitos. Ponte los que te pusiste en el festival.
-Vale...luego os paso foto a ver qué pintas llevo.
-Siiiii.
-Mucha suerte Bella - dijo Mary bromeando.
-¡Y utilizad preservativos!-dijo Andy antes de colgar.
Me miré al espejo mientras sostenía los zapatos el vestido y el estuche de maquillaje en mis manos. Había dormido tanto que James me tuvo que despertar para que comenzase a arreglarme y ni siquiera sabia que iba a ponerme. Por suerte las chicas me echaron una mano... a su manera. Decidí darme una ducha rápida mientras debatía en si ponerme el collar dorado o el plateado. ¿Donde iríamos? A saber. Espero no estar arreglandome demasiado, o demasiado poco. Aún así tengo la sensación de que esta noche va a ser especial. Necesitaba un momento así con él, sin nadie que nos moleste y tener todo el tiempo del mundo para hablar de cualquier cosa. Esperaba que me diera mas detalles sobre lo de sus padres, me preocupaba que este tema abarcase su mente... James era una persona feliz, no se merecia nada de eso, y Cristine tampoco se merecía ninguna amenaza, yo bien sabia lo jodido que era el chantaje, y más cuando quieren dañar a alguien que te importa...
Salí de la ducha y escuché un ruido. Abri la puerta después de ponerme la ropa interior. Otro golpe sonó, creo que provenía de su cuarto. Decidí acercarme y abrí la puerta sin preguntar cuando me encontré con James revolviendo su habitación. De hecho estaba tan revuelta que no se veía ni la cama.
-¿Violet?
-Perdona es que he escuchado tantos golpes seguidos que me he asustado. ¿Todo bien? -de repente me sentí observada. Me estaba mirando de arriba a abajo.
-Si. Todo esta genial - dijo con los ojos abiertos. Cuando me di cuenta de que lo único que llevaba encima era la lencería no supe si reír, llorar o simplemente huir de la vida.
-Perdoname acabo de darme cuenta y
-Tranquila, esta todo bien - dijo sonriendo. Cerré la puerta y seguí luchando contra mi look de esta noche para que se viera lo mejor posible.

Narra James:
Después de haber desmontado la habitación lo máximo posible, encontré algo que ponerme. Por suerte había dormido suficiente como para aguantar toda la noche despierto. Sólo esperaba que le gustase todo lo que tenia pensado para esta noche. Me miré al espejo y me coloqué el pelo hacia arriba, me eché algo de colonia y respire lo suficientemente hondo como para caer en cuenta de que ella, iba a estar muchísimo más guapa que yo. Decidí salir de la habitación y vi como ella aun no salía de la de mi madre... estaba muy nervioso. No sabia por qué, no sabia como iba a acabar esta cita, pero necesitaba que fuera especial...
-¿Listo? -la miré. Vaya... definitivamente estaba muchísimo más guapa que yo.
-Increíble - la cogi de la mano y la hice girar sobre si misma. Escuché su risa y sonreí yo también.
-¿No llegaremos muy tarde verdad?
-La reserva es en 15 minutos, no te preocupes - le besé la frente y miré sus ojos. Por suerte no era el único que estaba nervioso...
Cerré la puerta una vez que ella salio y vi como esperaba a que yo caminase. Decidí cogerla de la mano y aunque pude ver la inseguridad en su rostro, no me soltó en ningún momento. Comenzamos a caminar. Ya empezaba a oscurecer en Dorset, todo era perfecto en ese momento.
-¿Has hablado algo más con tu madre sobre lo de Dave?
-Eres terrible. El momento es perfecto y me hablas de ese idiota- reí y ella cerró los ojos.
-Joder...perdoname... estaba dándole vueltas al tema mientras me arreglaba...
-No sé qué es lo que haré ni quiero pensarlo ahora...
-No deberías dejar que tu madre esté recibiendo esas amenazas...
-¿Acaso crees que yo quiero?-deje de caminar. No entendía por qué había decidido amargar el momento ahora.
-Lo siento. Es que me siento muy culpable con esto de que nos hemos fugado... se que hasta que no volvamos no estarán tranquilos y no quería que tu madre... ya sabes... tuviera que lidiar con todo eso...
-Violet - me miró- lo único que quiero es pasar una noche estupenda con la chica que me gusta. ¿Puedo?- aun llevando maquillaje encima, pude notar como la sangre subía a sus mejillas.
-Puedes. Lo siento.-bajo la cabeza y continuó caminando hasta que llegamos a aquel lugar.
-¿Un restaurante al lado de la playa?
-Si. Sirven comida italiana - me miró con ese brillo inconfundible en los ojos- se que es tu favorita.
-¡James! ¿Que haces aquí? Simon me ha dicho que hoy había una reserva especial pero no pensé que fueras tu- Veronica me abrazo. Era la mejor amiga de mi madre y también la dueña de este gran restaurante.
-Pues he venido a pasar aquí unos días... a desconectar y eso.
-¿Y tu madre?-dijo mientras nos acompañaba a la mesa.
-En Londres de viaje con unos amigos...
-Vaya, si que le ha venido bien el cambio de aires - sonrió- ¿Y esta chica tan guapa quien es?-me giré a verla, vi como sus comisuras se alzaban.
-Soy Violet, su...-me miró y fruncí el ceño, yo tampoco sabría muy bien que responder- su amiga- Veronica nos hizo sentar en la mesa que estaba justo en la esquina, al lado del gran ventanal que daba a la playa.
-Bueno, pues en nada venimos a tomar nota. Pasadlo bien- me guiñó un ojo y reí para mis adentros. Vi como el saltamontes miraba el paisaje a traves de la ventana.
-Que pena que no haya traído la cámara, este sitio es precioso.
-Violet tengo que preguntarte algo- tal vez no era el momento, pero quería quitarme este tema de la cabeza cuanto antes, asi podríamos pasar el resto de la noche en calma.
-Claro, dime - dijo sonriendo.
-¿Por qué tenias tu los zapatos de la hermana de Natasha?-su sonrisa desapareció y me preocupé.
-Veras... ¿Te acuerdas de lo que te conté ayer? Lo de las amenazas...
-Si - se miró las manos. Me sentí mal por un momento.
-Bueno, en todas me chantajean. Cada amenaza es como una especie de reto. El otro día está persona que no tengo ni idea de quien es, me dejo esos zapatos en la cocina y me obligó a ponermelos para la cena- no me miraba a los ojos. Podía ver como brillaban, estaba aguantando las lágrimas. Acaricie su mano y me miró, una lágrima resbaló por su mejilla.
-Por favor no quiero hablar de esto...-se frotó los ojos- menos mal que el rimel es waterproof- comenzo a reír débilmente y yo reí con ella.
-Lo siento por sacar el tema... solo quería saberlo. Si necesitas ayuda con algo...
-No necesito ayuda, solo necesito que me creas. Esta persona no me quiere ver cerca de ti. -Veronica se acercó y miro a Violet algo extrañada.
-¿Os tomo nota?
-Si si- dijo Violet despreocupada.
Después de pedir, volví a mirarla.
-Siento que hoy en vez de una cita vamos a tener una noche de charla intensa.
-Puede- dijo sonriendo levemente.
-¿Quieres hablar de algo en particular?-dije intrigado.
-Quiero que no te molestes por haberte dicho eso de tu madre, lo último que quiero es arruinar la noche...
-No te preocupes, yo también estoy bastante ofuscado con el tema...
-¿Pero por qué tu padre es así?-la miré... ella tal vez podría ayudarme un poco con esto, o por lo menos a sentirme mejor sobre ello.
-Perdon, no debería meterme, lo siento por pregun-
-Tranquila, no me molesta. Eso sí, no te asustes sobre lo que puedas escuchar.-asintió dándome paso a hablar.
-Yo creo que simplemente es tan posesivo que cuando nací y vio que mi madre centraba su atención en alguien mas, me empezó a odiar. Nunca ha hecho realmente nada por mi, solo fastidiarme. Sólo le importan sus negocios, ni siquiera trataba bien a mi madre cuando estaban juntos...
-No lo entiendo. No puedo entender la mente de la gente tan maquiavelica... quiero decir, la familia es lo más importante...
-Si... ¿Recuerdas que te dije que lo pase fatal en mi noveno cumpleaños?
-Lo recuerdo.
-Bueno... el me dijo que me llevaría a cenar y lo único que hizo fue beber junto a otra mujer que nos acompañaba, ni siquiera sabia quien era. Recuerdo que tenia tanto hambre que... pensé que llegaría a su casa y comería algo. ¿Sabes lo que paso?-frunció el ceño- Me pego una paliza...
-¿Que?-abrió los ojos tanto que pense que se le saldrían del sitio.
-Si... ¿Impresionante verdad? Y ahora quiere volver a saber de mi para que trabaje en su empresa... ya no soy un niño pero no se.
-Oye no le hagas ni caso. Dile a tu madre que... no se, que destroce su móvil y cambie de número.
-No sería una solución, sabe donde vivimos...
-¿Por qué no lo denuncias?
-Porque el siempre se sale con la suya Violet, esta podrido de dinero...
-Lo único que puedes hacer es presentarte allí y hacer lo que quiera, pero sin mostrarle nada, solo indiferencia.
-No es tan fácil...
-Lo se... ¿Pero si no que puedes hacer?-me cogio de la mano- No dejes que esto te quite el sueño, en serio, además yo te puedo ayudar con lo que quieras.
-No quiero que mi padre sepa de ti, sabrá como hacerme verdadero daño si te conoce...
-No tiene por qué conocerme. Algo se nos ocurrirá, pero lo que el quiere es que tu vivas con el miedo y la preocupación en el cuerpo, no debéis darle ese placer...
-Eso es verdad... pero no se, es difícil no pensarlo. Sólo de imaginarme verle otra vez...
-Eh, nos tienes a todos ¿Me oyes? Los chicos también te pueden ayudar, tu madre, tu hermana, yo...
-Lo se...
-Si hay que pegarle una paliza se le pega y no hay problema- reí con fuerza. Ver a mi padre en ese apuro seria genial... pero yo no era como él.
-Me encantaría, pero no soy como él...
-Cierto. Pero de alguna manera lo embaucaremos.-me cogio ambas manos y la comida llegó, vi como sonreía.
-Quien fuera comida italiana para hacerte sonreír de esa manera - me miró haciendo una mueca graciosa y le guiñé un ojo.
-¿Que clase de piropo es ese?-comenzo a reírse y cogió el tenedor para probar aquello que tan apetecible le parecía. Yo hice lo mismo mientras la miraba.
-Mmmm madre de dios esta buenísimo - dijo cerrando los ojos. Sonreí.
-Ahora si que me gustaría ser comida italiana - abrió los ojos de golpe intentando no sonreír, pero falló.
-Necesitas clases de como piropear a una chica - me encogi de hombros.
-Soy original- dije sonriendo. Negó con la cabeza.
-Eres un caso extraño - dijo mientras daba otro bocado, esa vez me miró a los ojos mientras lo hacía.
-Basta ya, no me mires de esa manera - dije riendo.
-¡Oye! Encima que eres tu el que ha comenzado- rió.
Entre risas y de más terminamos de comer. Decidí pagar y ella se enfado, pero me salí con la mía. Salimos del restaurante y una fría brisa vino.
-Dios, hace frio - dijo poniéndose la chaqueta. La abrace frotando sus brazos y sonrió.
-¿Donde vamos?-dijo feliz.
-A la playa.
-¿A la playa? Hace frio - dijo haciendo un puchero. Me quedé mirando sus labios, de repente formaron una sonrisa, y me acerque a ellos. La besé, tenia tantas ganas de besarla siempre... cualquiera diría que estoy enfermo. Bajamos abrazados hasta el muelle. Pisamos la arena y ella comenzó a quejarse.
-Llevo tacones, esto es horrible...-dijo riendo mientras miraba al suelo.
-Mira hacia arriba.-me hizo caso y miró la playa que tanto me gustaba, la luna la iluminaba.
-Es más bonita cuando el sol se está poniendo. Pero por la noche no hay nadie, es muy relajante.
-Lo es - dijo sentándose en la arena.
-¿Que haces?-dije cogiendo su mano.
-Aquí se está bien, quiero quedarme - dijo sonriendo.
-Quien te entiende...-dije sentandome a su lado. Nos quedamos así unos minutos. El olor a sal y el sonido de las olas yendo y viniendo era muy relajante, aunque al estar con ella algo se movía dentro de mi...
-James.
-Dime.
-¿Que querrás hacer para navidad?
-Lo que sea, mientras este con la familia todo vale.
-Espero que no se enfaden por llegar tan tarde...
-No lo harán. Compraremos muchos regalos y se les olvidará un poco.
-No puedes comprar a la gente - dijo mirándome cual niña pequeña.
-Si, pero los regalos dan felicidad, y un poco de felicidad anima a cualquiera - dije pasando mi dedo por su mejilla.
-Yo no quiero que me compres nada.
-Lo haré de todas formas.
-No, en serio. Si vas a regalarme algo, que sea una canción o un concierto privado o algo así- dijo apoyando su cabeza en mi hombro. Comencé a acariciar sus rizos. Eran tan bonitos...
-¿Puedo pedir lo mismo?
-Ni se te ocurra - dijo levantándose de golpe- Perdon he sido muy bestia - dijo negando con la cabeza.
-Tranquila... solo me gustaría saber... por qué no. Yo puedo hacerlo delante tuyo, y créeme no es por no estar nervioso.-rió.
-No es lo mismo. A ti te da vergüenza pero aun así tienes esa seguridad. Yo... no puedo, solo de saber que alguien puede estar escuchandome, me aterra. Sólo Brad o mis padres pueden hacerlo y también lo paso mal frente a ellos.
-No voy a presionarte. Sólo espero no morirme sin escucharte - cogi su mano y sonrió- si, yo también lo espero... es solo que es tan difícil para mi, la voz se me quiebra y me tiembla todo... no se por qué.
-Cuando cantes, piensa en ti. Intenta gustarte a ti misma mientras cantes, te tienes que escuchar a ti misma y gustarte, a partir de ahí disfrutarás cuando estés satisfecha contigo misma, y cuando la gente ve que lo disfrutas no le importa lo demás. Experiencia propia - dije levantando las cejas.
-Seguiré tu consejo, a ver si puedo ponerlo en práctica...-besé su frente.
-Veras como si - sonreí.
-¿Puedes cantar un poco?
-¿Ahora?-asintió- Pero no tengo la guitarra aquí. Va a quedar mal.
-¡Que no! Ya veras, canta esa canción.
-¿La del álbum? ¿La tuya?-asintió.
Respiré hondo y miré la arena, debía concentrarme en mi mismo. Carraspeé.

Letters To You - James McVey.¡Lee esta historia GRATIS!