Capitulo 4

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ME ENCANTA VER SUS COMENTARIOS ASÍ QUE COMENTEN

—Ya no me mires tanto, Camz.— Lauren decía sonrojada mientras comía su helado

—¿Pretendes que tenga a Lauren Jauregui enfrente de mí y que no la mire?

Se ríe dándole una mordida a su hamburguesa. Camila tenía la habilidad de poder observar todo a su alrededor sin que se diera cuenta que lo hacía.

En esos 30 minutos que llevaban allí pudo observar a una señora que se les quedó viendo por exactamente 23 segundos, también pudo ver la mirada lujuriosa del mesero al observarlas lo cual la dejó sin cuidado.

Sin olvidar el minúsculo detalle que estaba pasando:
Dinah Jane le había dicho 'mia' a Lauren.

"De camino a la plaza ambas chicas se habían encontrado con Dinah, una amiga demasiado cercana de Lauren.
Fue el momento donde Dinah dijo que Lauren era suya cuando Camila se comenzó a interesar en la plática. La mirada de Camila entendió, para su mala suerte, Dinah lo había notado. Quizás ella sería un obstáculo, pensó la morena."

La más pequeña tenía demasiados planes en mente aunque no sabía exactamente cuál realizar. En esos 5 minutos había planeado al menos unas 50 formas distintas de matarla. Es más, se estaba debatiendo entre el sí o el no.

—A veces quisiera saber qué pasa por tu mente.— dice Lauren pensativa con esa mirada penetrante.

—No creo que quieras saberlo, tontita.—se rió tratando de parecer normal.

Lauren vería todos sus asesinatos si pudiera leer mentes.

Demasiados flashbacks pasaron por su mente en unos minutos.

—¿Cómo te va en la escuela?— cambia de tema Camila

—De maravilla, estoy ansiosa por salir, espero la universidad como no tienes idea. Quiero poder caminar en el campus con Vero, ir a fiestas entre fraternidades, tener muchos amigos, será una completa locura.— la ojiverde hablaba demasiado, sus ojos se pusieron aún más verdes de lo que estaban y fue cuando Camila supo que no podía quitarle eso a la ojiverde.

—Me alegro demasiado por ti, princesa.

Se sonrieron. Lauren podría pasar su día hablando y hablando, tenía la certeza que Camila siempre la escucharía.

Le parecía raro que Camila nunca hablara de sus amigos, o que ni siquiera nombrará la escuela ni lo que hace.

En ese tiempo que llevaba saliendo juntas Camila jamás mencionaba nada de sí misma.

—¿Tú qué haces?— preguntó curiosa

—¿A qué te refieres?

—Ya sabes, la escuela, universidad, trabajo, lo que sea.

—Bueno, te contaré.— Camila sonrió dando unos segundos de silencio en lo que se inventaba algo, eso fue hasta que Lauren alzó la ceja dando a entender que siguiera. —Estudio en la universidad de Nueva York, terminé el semestre con buenas notas así que no tuve que seguir yendo.

—Oh Dios, yo también entraré a esa universidad. Estoy tan emocionada, me darás un tour y esas cosas.— Lauren sonaba emocionada, aunque Camila no dejara de sonreír estaba pensando que mierda era lo que haría cuando Lauren entrara a la universidad, por primera vez en su vida sentía esa sensación: Pánico.

—Claro.

De verdad que estaba en aprietos.

—Aguarda, tú vivías en Seattle, ¿cómo es que estudias aquí?

—Bueno, mi papá tiene un contacto allí, estudiaba por allá pero se me hizo fácil entrar a la UNY. ¿Ya recibiste tu carta?

Lauren sonrió creyéndole, ella sería capaz de creerle cualquier cosa que dijera. Quizás ese haya sido su segundo error.

—Claro, apuesto que si no ya estaría muerta de nervios.

De repente y sin aviso el mesero se volvió a acercar dejando un trozo de pastel de chocolate enfrente de la ojiverde. La mirada de Lauren era confusa, pero la de Camila no tenía definición.

—Es un regalo de la casa, señorita ojos bonitos.— guiñó el ojo dejando una servilleta. —Tienes mi número por si acaso, mi nombre es Luis.

Seguido de esto él se fue. A pesar de ese momento Camila dirigió una mirada rápida a la servilleta para aprender su numero.

Ya lo tenía.

Lauren rió apartando el pedazo de pastel.

—Odio el chocolate.— se encogió de hombros llamándole al mesero para la cuenta. Él llegó rápidamente con el papel del precio total.

Camila detuvo a Lauren que estaba apunto de sacar dinero de su bolsa y le sonrió.

—Yo pago hoy, princesa.— sonrió de lado haciendo sonrojar a Lauren. El mesero carraspeó y susurró un 'lo siento' hacia ambas y se retiró después de haberle pagado.

Se levantaron y se fueron del lugar. Camila se armó de valor y tomó la mano de Lauren que la sujetó con gusto. Cualquiera que las viera pensarían que eran una gran pareja.

—Cuéntame de tu amiga Dinah, se ve una magnífica persona.— comentó Camila haciendo reír a Lauren

—Créeme, ella es genial, ella es la persona más comprensible que he conocido. Siempre dice tonterías que me hacen reír y, cabe destacar que no tiene vergüenza alguna.— se rió.

—Lo creo, y, ¿va en la misma escuela que tú?

—Sip, iremos juntas a la universidad, sin olvidar a Vero. Dinah vive a una cuadra de la escuela, pero casi siempre pasa por mí para llevarme.

—Suena como una gran amiga, pero acaso, no sé, ¿jamás han tenido algo más?—

—¿Dinah y yo?— se ríe a carcajadas. —Jamás

—¿Estás segura? Digo, me miraba de una mala manera cuando estábamos en la plaza.

—Tranquila, es más, podemos organizar una parrillada en su casa, así la conoces y a mis otros amigos. ¿Qué te parece?— Lauren lucia emocionada y Camila estaba satisfecha, descubriría donde vive Dinah. Y quién sabe, quizás, hacer su próximo movimiento.

Camila le sonrió.

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