Introducción.

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A veces, nuestras decisiones nos pueden llevar al éxito o al fracaso. En algunas situaciones, cuando te sientes toda alta y poderosa, piensas que mientras más diversión tengas en la vida podría irte mejor. O a veces, sólo tomas decisiones sin pensar por tu propia diversión, beneficio o la forma en que quieras llamarle.

Mi caso era un poco parecido a todo lo mencionado anteriormente.

Soy Camila Cabello y tengo 21 años, llevo nueve meses soltera después de una relación de casi 6 años. Lauren, ese es el nombre de mi gran amor y el que no supe valorar.

Mi relación con Lauren siempre fue un problema. Claro, cuando yo tenía 16 años estaba lo suficientemente cegada como para pensar en el que dirán los demás cuando yo estaba enamorada de una chica maravillosa, pero las cosas cambiaron cuando cumplí 18. Me sentí tan sofocada en la relación que tenía con Lauren que comencé a buscar medios de salida; las fiestas fueron el primer tubo de escape, después las drogas y finalmente las putas baratas que contrataban mis amigos, aunque después comencé a salir con los "amigos" de los míos. Actualmente no estaba orgullosa de mis decisiones pasadas, pero anteriormente sí. Lauren, para ese entonces, estuvo a mi lado sin importar lo testaruda y cruel que podía llegar a ser con ella; siempre mantuvo la calma. Cuando cumplí 19 y por error se me ocurrió llevar a un chico al departamento sin pensarlo, Lauren lo vio. Nunca lo supe hasta que tuve 20 que ella me lo dijo cuando llevé a el, seguramente, décimo segundo chico a casa, en ese momento cometí el error de drogarme antes de hacer lo demás; Lauren lo vio.

Ya que ella sabía todo lo que yo hacía, no me importó volverlo a hacer porque... ¿Para qué me iba a importar si ella siempre me perdonaba cuando soltaba un par de lágrimas? Así que seguí haciéndolo, iba a fiestas, conseguía droga y cuando llevaba a casa a un chico o a una chica entonces me drogaba con él o ella. Lauren presenciaba todo siempre. Nunca pensé en sus sentimientos y tampoco en nuestra larga relación porque ¿para qué hacerlo cuando ya eso estaba jodido desde hacía 2 años?

Hasta que un día ella estalló por completo.

Fue un día después de mi cumpleaños. Acababa de terminar la celebración de mi cumpleaños número 21 cuando recibí una llamada de un número desconocido, era un chico y lo único que me importó de todo lo que él parloteo fue: «Estás esperando un hijo mío». Jamás me había sentido tan asustada, así que salí al balcón de una de las habitaciones a fumarme un cigarro y hablar con más calma con el chico. Aunque no lo creía, tampoco pensaba que no era cierto porque los anteriores dos meses había tenido los mismos síntomas de un embarazo y además de eso: mi periodo no había llegado. Para mí era sólo un retraso, pero después de hablar con el chico no estaba tan segura, aunque esperaba que no fuera nada de eso. Él aceptó el hecho de que yo me haría una prueba de embarazo con él junto a mí para verificar que nada era cierto y yo estaba segura de que nada malo pasaría.

Cuando volví a la habitación, Lauren estaba esperándome. Fue una de las mejores noches después de cinco meses en los cuales habíamos estado arregladas (por llamarlo de alguna forma), en ese momento pensé que tal vez nosotras podríamos volver a retomar lo que éramos hacía tres años. Pero a la mañana siguiente cuando me desperté y vi que Lauren estaba empacando cada una de sus cosas, mi corazón saltó tan fuerte en mi pecho y el nudo se hizo tan rápido en mi garganta que no podía creerlo y dije:

—Amor, ¿a dónde vas?

Ella no me respondió. Cuando subió su mirada llena de furia hacía mí y vi sus ojos esmeralda apagados y vidriosos supe que algo iba mal, entonces ella pronunció las palabras más alarmantes para mí mientras quitaba un par de lágrimas de las esquinas de sus ojos: —Camila... ¿Cuántas veces me has dicho que querías tener un hijo?

Mantuve la calma y dije: —Tres veces. —Era cierto, pero para ese entonces yo tenía 17 y era sólo una ilusión que ahora no quería que se hiciera realidad.

—Claro, una sola vez porque yo no puedo darte algo como eso. ¿Por qué? Por supuesto, porque no tengo un pene como el de George. Tal vez George podría no darte sólo uno, también dos o tres, incluso cuatro. Depende de cuántos quieras tener. —Dijo. —Adiós, Camila.

Y en ese momento supe que la había perdido. No sólo por el hecho de que iba a tener un hijo sino también por todo lo que yo había estado haciendo desde mucho antes. Entonces supe que no había manera de arreglarlo después de que me enteré que ella se había marchado a Inglaterra. En ese momento sentí todo el peso caer en mis hombros, toda la culpa y la conciencia carcomiéndome por cada una de mis acciones.

Todo lo empeoró cuando la prueba de embarazo dio un 99,99% de posibilidad y efectivamente estaba embarazada de George Green. Claro, yo, al igual que George, me hice cargo de él y él llevaba mi apellido también. Pero no el de Lauren porque ella ya no estaba más en mi vida y no era ni siquiera cercana a mi niño.

Aunque yo sabía que no había manera de que ella me perdonará, siempre lo intente desde el momento en que dejó nuestro departamento. La llamé, le envié mensajes, emails e incluso cartas con dirección a su casa en Inglaterra pero ella nunca me respondió.

Y ahora que estábamos separadas es que finalmente yo pensaba en todo lo que pudo haber pasado Lauren cuando yo hacía aquello. ¿Ella sufriría? ¿Lloraría? ¿Se preguntaría por qué? ¿Se auto lastimaría? (Esa pregunta siempre estaba en mi cabeza porque cuando nos conocíamos ella solía hacerlo) ¿Pensaría en que no sería lo suficiente para mí y por ello lleve a cabo mis acciones?

Si llego a hacerse alguna de ellas, me sentía peor y ahora suponía que estaba probando del mismo sufrimiento que le hice pasar a ella porque mientras pensaba en cada cosa que hicimos juntas dejaba un mensaje en su buzón de llamadas.

Y aquí iba otra vez.

"Hola, Lauren. Soy yo, Camila. "

+rˑ

hello; camren.¡Lee esta historia GRATIS!