capitulo 37

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Cada golpe que daba era anticipado, conocía todos mis movimientos, en el rato que llevábamos en la arena apenas me he acercado a el para herirlo y en cambio a mi me arde la mejilla del tajo que me hizo con su espada.

El sol calentaba demasiado, en su rostro no había rastro de sudor, casi no se ha movido de su lugar, levanto mis sais para atacarlo, el me bloquea con su espada, haciendo un revés con su espada me pega en la cara haciéndome retroceder, sacudo la cabeza para evitar marearme, cierro los ojos un momento para estabilizarme

- No puedes ganarme niña, estoy mas allá de tu pobre entrenamiento- le escuchaba decir

Por mas que odiara admitirlo estaba en lo cierto, no soy rival para el. Solo esta divirtiéndose, miro  a mis madres, el terror esta presente en ellas, la comandante esta aferrándose a su silla para no saltar a la arena, sonrió en solo pensarlo, Que harías madre en mi lugar? su rostro estaba implacable solo me hace un gesto con su mano señalándose la sien.

Que pensara? solo eso? He intentado casi todo y no puedo acercarme, mi frustración empieza a notarse y el se da cuenta también porque me sonríe.

- Porque no te rindes y evitamos tu humillación. Prometo que tendrás una muerte rápida. Sin dolor.

- No esta en mis planes

- Entonces no hay nada mas que decir- Recibo un golpe tan fuerte en el costado de mi cabeza que me hizo perder el equilibrio - Se cada movimiento que das, te he observado en la competencia.

La competencia, pero si casi no he dado golpes, mis actos fueron precisos y rápidos, el no ha podido estudiarme aquí, sino que  ha espiado casi toda mi vida de entrenamiento. Lo miro y el se da cuenta que ha cometido un error, lejos de preocuparse, me sonríe. 

Su sonrisa me asquea, sabe que tiene ganada esta competencia. Me conoce, me conoce bien, sabe cada movimientos de mis sais, mis ataques, mis defensas con ellos ya no me sirven. 

Guardo mis sais en mi espalda, escucho el murmullo de la gente, los gritos de desesperación de mi hermano, los abucheos de la aldea de mi oponente. Trato de no ver la cara de Octavia pero sobre todo la de mis madres, no soportaría verla cuando voy hacer algo que les prometí no hacer jamas.

- Te rindes?, dime que si - ninguno de los dos se movía, el sostenía sus dos espadas, empezó hacer leves ondulaciones con ella en el aire - Vamos dime, te rindes?

Mi mirada seguía sus espadas, concentrándome en ese suave sonido de la hoja cortando el aire y ahi lo vi, su debilidad, lo mismo que le daba su mayor fuerza era su punto de debilidad, tenia que por sus brazos, hacer que suerte sus espadas.

- Nunca - Su sonrisa se ensancho mucho mas

- Muere entonces 

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Siento las uñas  de Clarke clavándose en mi mano

- Dime que no va hacer lo que creo que va hacer - la voz de Clarke denotaba terror

- No le queda de otra, cariño, el la conoce muy bien - No dejaba de mirar a mi hija en la arena, tenia mucho miedo por la decisión que acababa de tomar 

- Ha estado entrenándose en eso?- Clarke a dejado de mirar la pelea solo para ver mi respuesta, no le contesto, porque no se bien que decirle - Lo hizo - mi silencio le dio la respuesta que ella necesitaba.- Lo sabias?

- Lo sospechaba, cuando aparecía llena de moretones - la miro - puede eso que le hemos negado que haga de nuevo le salve la vida hoy.

- Eso espero - aprieta mi mano

Vuelvo la atención a mi hija, va usar una de las artes de peleas mas peligrosas que ha existido, desde que encontró por casualidad un libro explicando las artes mas peligrosas, ella se ha obsesionado con aprenderlas, solo que pago un precio muy alto cuando las trataba de aprender, su mejor amigo perdió la vida a manos de ella. 

Le prohibimos que volviera usarla, nos hizo caso, pero a escondidas nuestra se que ha estado practicando para no cometer el mismo error.

Se ha perfeccionado muy bien, sus golpes son directos, potentes, certeros, estaba sacando una noble diferencia a su oponente, ya no era esa niña desconcertada ahora era la peor de las guerreras que estaba por acaba con su enemigo.

Una luz brilla a mi derecha desde las gradas donde estaba ubicada la gente de la aldea, una sombra sale de ellas, dirigiéndose a la arena, directo a mi hija, salto del trono directo a la arena para poder interceptar lo que sea que va directo a mi hija.

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Se abalanza sobre mi con mucha fuerza y rapidez. Esta vez me muevo mas rápido, esquivando su espada, aganchandome, dándole de lleno con mi codo en su hombro, golpe que hace que suelte su arma, aun dándome la espalda, giro para patear lo mas lejos que puedo la espada.

Se queja por el golpe, desconcertado, golpeo su otro hombro, repitiendo lo anterior le alejo la espada

- Si querías que soltara mis armas solo tenias que pedirlo, niña, va ser mejor que mueras por mis manos

- Nadie te dijo que hablas mucho? -  su rostro se volvió lleno de furia

- Insolente - murmura

- Si me lo han dicho alguna vez- le hago una mueca

Cuando quiso dar su paso para atacarme, me adelante golpeando su rodilla y su cadera. El cae pero enseguida se pone de pie, no puede estar derecho pero lo intenta.

Tengo que terminar con esto, ya casi no puedo ver con mi ojo derecho, se esta hinchado.

Con lo poco que le queda vuelve a la carga, esquivo su golpe, agarro su brazo y lo llevo con fuerza hacia mi rodilla y hago una enorme presión hacia bajo, partiendo en dos su brazo, su grito de dolor no se hace esperar.

Siento una correntada de aire a mi alrededor, apenas levanto la vista veo el filo de una espada directa a mi, no me da tiempo a nada, teniendo mis manos ocupadas en el brazo de mi enemigo.

El ruido de otra espada chocando con la que venia directo hacia mi, me saca de mi shock, giro mi cabeza para ver a mi madre, salvándome la vida.

- No se quien eres, pero no te puedes meter en plena pelea- le decía mi madre

La Persona llevaba una túnica cubriéndole hasta la cabeza, no nos miraba, las espadas aun estaban encimadas, solo extiende el brazo para levantar a mi oponente, me alejo de el.

El se pone de pie y se pone al lado de la persona, le susurra algo pero no llego a distinguir la voz ni nada parecido, sostiene su brazo, se que le cause un gran dolor, pero era admirable como lo estaba soportando

- Kim atrás mio - fue la orden que dio mi madre, me pongo a su lado pero mas atrás - Quien eres?

- Alguien a quien le pertenece todo esto y le fue arrebatado

La voz, una mujer, que aun no se había quitado la túnica que llevaba. 

Gran parte de la aldea enemiga se había puesto en posición de armas, no atacaban solo estaban esperando, escucho los gritos de mi otra madre hacia mi hermano, se sin darme vuelta que hay una gran muero de soldados superando con creces a los de la aldea.

- Esto como tu le llamas, es mi legado de mi familia y de nadie mas.- mi madre estaba desconcertada y eso la puso mas atenta. Me agarra del brazo y me lleva mas atras poniendo su cuerpo adelante del mio

-Pero tu me lo arrebataste Lexa, me lo prometiste - la mujer lentamente se fue enderezando

- Jamas prometo nada y no quien eres para decir algo así- mi madre se puso en guardia

- Si lo hiciste - la mejer se cada la túnica dejando ver una mujer muy blanca con manchas en la cara.

- Costia... - murmuro mi madre

Un Corazón En Espera¡Lee esta historia GRATIS!