Apoyé las manos en las caderas. Creía que salía con dos mujeres, gemelas, por demás. ¿A qué venía esa fijación de los hombres con las gemelas?

—No soy lesbiana, Harry. Que una mujer no esté interesada, no implica que sea homosexual.

Un silencio tenso y prolongado llenó el espacio.

—Entonces, ¿no eres… ? —los rasgos de Harry se relajaron gradualmente.

—No.

—Maldición —clamó, tensándose otra vez—. Has dicho que no querías saber nada de los hombres, que te ponían enferma. Otra vez dijiste que odiabas todo lo que tuviera un pene. ¿Qué otra cosa iba a pensar?

—Tal vez que no estoy interesada en una relación, como he dicho. O que quiero vivir sola, sin la interferencia de un hombre. O que sencillamente no quiero romances. Y menos con un Triple C.

—¿Qué diablos es un Triple C? —inquirió.

—Corporativo. Controlador. Y Completamente Inapropiado para mí —antes había sido «Comando en toda regla», pero la frase era mía y podía cambiarla como me viniera en gana.

Él alzó las cejas casi hasta la línea del cabello.

—Admito ser corporativo. ¿Pero controlador? ¿Inapropiado para ti? No lo creo. Soy un VSP.

—Explícate, por favor —crucé los brazos y volví la vista al techo, con resignación.

—Voluntarioso. Sexy. Y Perfecto para ti.

Por no hablar de egocéntrico.

—¿Ah, eres así?

—Sí, así soy —cruzó los brazos sobre el pecho, imitando mi postura desafiante.

—Esto no es un juego, Harry. Te aseguro que no busco un hombre. Ningún hombre. Ni siquiera un VSP. No hay más que decir.

—Pues resulta que yo sé que eso es mentira —sus labios se curvaron y sus ojos chispearon como zafiros. Me escrutó como si tuviera rayos X en los ojos.

Incómoda, pasé el peso de un pie a otro.

—No dejas de decir que sabes cuándo miento —odié que me temblara la voz—. Y es imposible.

—Tu lista. La había olvidado, pero ahora…

—¿Qué lista?

—¿Te suenan las palabras «Qué buscar en Don Intocable»? Si intentas evitar a Don Intocable, eso implica que buscas a Don Perfecto.

Sentí un chispazo de ira, pero duró poco. Me eché a reír. Era muy divertido. Muy dulce. Miré su mandíbula perfectamente afeitada y me reí aún más.

—Te afeitaste —dije. Me doblé de risa—. Ahora lo entiendo. Número cinco. Don Intocable no se afeita bien y rasca.

—¿Qué tiene eso de gracioso? —Harry estrechó los ojos y se puso rígido.

—Nada, si la lista fuera mía.

—Claro que es tuya. Estaba en tu casa.

—No. Perdona —volví a reír—. Es de mis primas, Clara y Lucre. Las gemelas de la foto.

Pasaron cuatro minutos en silencio absoluto.

Excepto el sonido de mi risa rebotando en las paredes. El hombre había hecho el ridículo y me sentía con derecho a divertirme a su costa.

—¿Estás segura de que no es tu lista?

—Lo juro.

—Pero yo no soy como ese Don Intocable.

—No es mi lista —dije, sonriente.

—No puedo creer que esté pasando esto —gruñó—. ¿Segura al cien por cien de que no es tuya?

—Sí.

—Pero te encantan las listas.

—Por eso apunte yo. Para las gemelas.

—Fantástico. Tenía la posibilidad de ganarme a la dueña de la lista. Ahora, bueno… ****.

De repente me quedé inmóvil, perdiendo el buen humor. ¿Y si… ? No. No quería ni plantearme la idea. Pero mi mente se negaba a borrarla. Tragué saliva.

—Si tanto te fascina esa lista —dije, midiendo mis palabras—, podría interesarte saber que Clara, una de las gemelas, envió una solicitud. Es inteligente, bella y busca el amor —rígida, esperé su respuesta.

—Suena genial —su tono de voz no reveló lo que pensaba en realidad. Ni tampoco su expresión inescrutable—. Pondré la suya arriba del montón.

No quise analizar por qué sentí que mi corazón se contraía dolorosamente.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!