Capítulo 26| Editado.

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Narrador omnisciente.

Alexander trataba de que los hombres lobos, o como él los llamaba "perros con mal aliento pulgosos", dejaran en paz a su amigo pero la situación no ayudaba mucho. Por un lado lo teníamos a Caleb, riéndose de él y de toda su "estúpida raza chupasangre" además que gritaba algo como "que mierda les importa a ustedes, mantenlos de una vez" y por otro lado a Matthew, quien no sabía que hacer de por si la situación no podía estar más mal de lo que ya estaba agregándole al terrible dolor de cabeza que tenia y a su mejor amiga en un estado grave.

-¡Matthew, ayúdame! -hizo un puchero Alex por lo que en la mente de Matt pasaba a un gesto tierno y adorable.

-No Alex, cuando Gia despierte los sacaremos de ahí si es que ella quiere por su puesto -aclaró.

-Pero... -quisó protestar pero se dio cuenta que fuese lo que fuese no conseguiría lo que quería.

Tres meses después...

Alex se sentía solo desde el accidente. Nunca jamás en su vida había sentido tanta angustia y soledad por alguien. Le pedía a Dios que por favor regresara su Gia. Jamás había sentido ese tipo de sentimientos hacia otra persona que no fuera su familia: amor, alegría y felicidad. Pero ahora se da cuenta que de un día para el otro se puede perder a la persona que uno ama; sin despedirse, sin sentir dolor, sin sentir desesperación por ayudarle ni nada. Alex se creo para él mismo un nivel de "depresión".

Paso 1: Desesperación por querer que despierte o que algo bueno suceda.

Paso 2: resignación, sentir que poco a poco se siente una soledad y un dolor indescriptible.

Paso 3: aceptación. Aceptación de poco a poco quedarse solo y esperar a que su amada despierte.

Y faltan unos pasos que se los diré más adelante.

-Alex vamos al hospital.

-Voy -contestó éste.

-Te ves mal amigo.

Y tenia razón. Bajo sus ojos grandes, ojeras de color un poco morado estaban allí, su pelo estaba revuelto.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!