Capítulo 33: Sala de espera.

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- No tienes polla. - dije.

- Y entrevista tampoco. - rió.

Gritamos y corrimos por la sala un par de veces antes de tomar nuestros abrigos y salir a tomar un taxi.

El camino al hospital fue más largo del que estaba acostumbrada, dado que la casa de Martina estaba más alejada que mi antiguo piso con Rubén.

Entramos corriendo estando conscientes de que había dicho que faltaban un par de horas.

Al llegar a la sala de espera, la emoción, la sonrisa y mi humor bajaron de inmediato.

Pude ver a Jhom centado en el centro. A su derecha estaba Alex, serio mirando el móvil y a su izquierda, Rubén con lentes de sol.

Pude ver un pequeño parche en su labio y recordé el golpe que le dio Alex.

Jhom se mordia las uñas nervioso y se puso de pie de inmediato al verme. Se acercó a mi y me abrazó rápido.

- Estoy tan nervioso. - dijo. - No me dejarán entrar hasta una hora.

- Tranquilo. Todo va a salir bien, lo prometo. - dije tratando de tranquilizarlo.

- No puedo esperar para verlas a las dos. - dijo. - Quiero saber si va a tener mis ojos o los de Sophia... Dios, necesito verlas ya.

Sonreí con ternura y se me apretó el corazón.

- Ah, supe lo de Rubén. - dijo rascandose la nuca. - Te juro que...

- No. No vale la pena. - dije. - No hoy. Hoy es el día de tu vida, nada lo va a arruinar.

Cuando iba a responder, una enfermera dijo su nombre en voz alta y se lo llevó corriendo.

Me quedé parada ahí nerviosa y miré a las personas sentadas frente a mi.

Caminé unos pasos y me acerqué a saludar a los dos chicos que habían causado todos mis problemas mi última semana.

- Hola. - dije nerviosa y me acerqué a Alex dejando un beso en su mejilla. Caminé dos pasos más y llegué frente a él. - Hola. - dije repitiendo la misma secuencia.

Me alejé antes de que cualquier desastre pudiera pasar y caminé hacia Martina.

- Dios, podría hacer un reality show con esto. - se rió. - Es como dos hombres, un destino.

Rodé los ojos y gruñi.

- No te enfades. - dijo. - Estoy tratando de que esto sea al menos gracioso para ti, no estresante como lo está siendo.

Suspiré y le agradecí.

- Lo sé, gracias. - dije. - Pero solo quiero...

- Summer. - habló Alex a mis espaldas y me giré.

- Yo... Yo tengo que irme a la mierda, permiso. - dijo Martina y se alejó.

- Hola. - dije despacio.

- Te estuve esperando hoy. - dijo.

¿Quién dijo que sería fácil? - 2ª Temp. ¡No Te Soporto! ElRubiusOMG¡Lee esta historia GRATIS!