Capítulo 24 - La Frustración

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Después de la conversación que habían tenido Paul se puso de pie para marcharse.

-Si hay algo que necesites, puedo ayudarte- le aseguró en la puerta- Encontrar dónde vivir o sobre el trámite- Vince asintió.

-Gracias, lo tendré en cuenta- Paul asintió y estaba por irse cuando Vince le detuvo-Espera, esa persona que mencionaste... cuando dijiste lo de ser dejado atrás- pasó saliva- es alguien de quien estás... tu sabes... ¿enamorado?- Paul dudó por un segundo pero asintió.

-Mi mundo se ilumina cuando sonríe- a Vince se le estrujó el pecho al escucharlo.

-Es afortunada- Paul se encogió de hombros, le medio sonrió y terminó por salir de la habitación.

Al día siguiente Vince tenía el papel en sus manos y acababa de contarle todo lo ocurrido a Lucía, ella parecía tan sorprendida como lo había estado él al principio.

-¿Entonces ese Paul que tanto detestas te llevó eso?- preguntó, como si intentara saber si había escuchado bien y Vince lo confirmó.

-Yo no lo entiendo... tu sabes... no he sido precisamente amable con él, veo esto...- levantó un poco el papel- y me pregunto si no es una broma cruel de Paul- Lucía abrió los labios para decir algo pero alguien los interrumpió, un amigo de Lucía del cual Vince no recordaba su nombre.

-¿De qué hablan? ¿Qué Paul?- inquirió el sujeto y Lucía sólo negó.

-Ninguno en especial, solo reflexionaba, no tenemos niño de oro en nuestra generación, no como Paul el año pasado- al parecer pasaba cada cierto tiempo, entraban demasiadas promesas en el mismo año, lo que hacía imposible distinguir al "niño de oro" de la generación, en particular, Lucía, Vince y Lygal habían hecho un excelente trabajo resaltando. Ellos habían comenzado a llevarse bien y Lygal incluso participaba de vez en cuando en sus proyectos.

-Oh, ese Paul, era algo raro ¿no? ¿Nunca les conté de lo que pasó el día del festival de artes en primer semestre?- Vince esperó no haberse sonrojado, ese día se había confesado a Lygal y había llorado como un bebé después de ser rechazado.

-Ammm, no- Lucía no tenía idea de lo que había pasado ese día, Vince no era de los que iban por ahí contando sus penas por mucho que ellos se hubiesen vuelto cercanos.

-Pues olvidé una playera en la sala trasera y regresé a buscarla, pero ese sujeto Paul estaba parado en la puerta, no me dijo nada pero con la mirada que me lanzó mejor di por perdida mi playera - Vince pasó duro ¿Parado en la puerta?

-Debiste enojarte- dijo sintiendo aquel nudo en la garganta – Regresar desde tu casa y que no te dejara entrar- el chico le vio como si estuviera loco.

-Claro que no iba a volver desde mi casa, no, no, yo volví casi enseguida, todavía había gente por ahí, es más, creo que vi a Lygal regresarse también, se le debe haber olvidado algo y tampoco lo dejó entrar- Vince supo entonces que sin duda en aquel momento, cuando Paul estaba en la puerta, el había estado llorando sin control dentro de la habitación.

-Oye, hablando de olvidar... olvidé algo importante. Lucía, dile a mi asesor que me surgió algo importante para que avise en mis clases ¿sí?- No esperó a que le respondieran y dio media vuelta, Lucía le gritó algo pero no lo escuchó, necesitaba hablar con Paul.

Vince llegó hasta el estacionamiento de la escuela y subió a su moto fallando en arrancarla las primeras veces, cuando por fin logró que el motor rugiera adecuadamente se dio cuenta de que no sabía a dónde ir. Sacó su teléfono celular y repasó los números aún a sabiendas que hacía mucho que el de Paul no estaba ahí, gruñó frustrado y estuvo a punto de lanzar el aparato lejos, pero entonces lo notó, ahí estaba, número de la oficina de su papá, quizá la secretaria supiera algo, sin dudarlo ni un segundo marcó.

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