Cambios

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Vivian salta el muro de la escuela como si fuera pan comido. Hemos escondido las mochilas detrás del árbol del patio y hemos venido directamente hacia acá, pero desde ya sé que es una mala idea. 


Ella esta del otro lado esperando que yo salte, sin embargo mis pies están temblando y mis manos están sudorosas; esto esta mucho mas al borde de las cosas interesantes que me han pasado este año. Sobrepasa unas cien mil veces al estúpido saludo de Niki; no sé como es que en un día todo se puede poner tan distinto al día anterior. Ni siquiera conozco a esta chica; todo lo que se es que se llama Vivian y le han transferido de clase, eso quiere decir que es un grano en el culo y un dolor de cabeza para alguien en el otro salón, y no por nada ahora me esta incentivando a que yo salte la cerca.


Me preparo para hacerlo porque no quiero parecer una gallina, a pesar de que lo sea totalmente. 


— Pero estoy con falda— me excuso, segura de que ese no será un impedimento para que ella me siga incentivando a que salte.


— ¿Y? nadie te vera— dice ella, dándole la razón a mis pensamientos. 


Pongo un pie en un hueco como lo ha hecho ella, con mucho cuidado. Pero soy muy torpe y al primer intento se resbala haciendo que vuelva a caer al suelo. Ella se cruza de brazos, suponiendo que se encontrará allí demasiado rato.


— A este paso nos van a pillar.


Le doy una mirada asesina, estoy haciendo mi mejor esfuerzo para hacerlo bien pero no podré hacerlo si ella sigue poniendo presión. Nuevamente lo intento, esta vez me sostengo durante unos segundos pero vuelvo a caer. Vivian se acerca.


— No, lo estas haciendo mal, tienes que afirmarte de la cerca con tus manos una vez que tu pie esté puesto, de otra manera te seguirás resbalando. 


— Es fácil para ti, apuesto a que lo has hecho un millón de veces.


Se encoge de hombros y se sienta en la vereda de la calle que esta al otro lado del cerco. Respiro profundamente, como si esta fuera la definitiva; lograre saltar el cerco y escapar de clases. Hago exactamente lo que ella me dice; pongo mi pie en un hueco de la cerca y una vez hecho me sostengo con mis manos.  Me impulso un poco hacia arriba y luego pongo mi pie en un hueco que está más alto que el anterior.  Miro hacia abajo; es solamente un metro ochenta de cerca, estaré bien.

Vivian sonríe con aprobación. 


Una vez que estoy arriba pongo mi pie al otro lado y simplemente cierro los ojos y me tiro al vacío. Es ese microsegundo en el que veo pasar mi vida por delante de mis ojos, mi corazón late a mil por hora y algo me dice que todo ha salido mal, y no es la risa histérica de Vivian, es mi falda atorada en la cerca haciéndome doler la cintura y yo atorada allá arriba sin poder bajar.


Por lo menos, ahora estoy al otro lado. 


Mis pies están en el aire flotando. Los muevo un poco; que vergüenza siento en este instante. 


— Tu falda se ha enganchado en la cerca— dice ella, en medio de risas, como si yo no lo hubiera notado ya.


ELLADonde viven las historias. Descúbrelo ahora