Visita

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Mi madre es la mejor abogada de esta ciudad; y no lo digo yo, lo dice el cartel de la empresa en donde ella trabaja que aparece en el diario todas las semanas con su foto allí.


Después de que he logrado seguir pasando desapercibida durante lo que ha quedado del día- con un poco de vergüenza, debo decir- Llego a casa y la veo ahí tendida hojeando unos papeles que probablemente son del trabajo. Como siempre, lleva puesto un traje de dos piezas y el cabello perfectamente peinado hacia atrás. No se sí es una coincidencia o no, pero que mi madre sea virgo me hace completamente creer en el horóscopo.


Ella me mira durante unos segundos y sonríe. Me agrada cuando me dicen que saqué los ojos negros de mi madre; ella podría lograr cualquier cosa con esos ojos que tiene.


La saludo con la mano y me dirijo a la cocina. 


— Que tal la escuela? — pregunta ella. Saco un pedazo de pizza que ha quedado del almuerzo anterior y lo pongo a calentar en el microondas. Pepperoni. Mi favorita.


Me encojo de hombros mientras me sirvo un poco de jugo de naranja en un vaso y me siento en la mesa esperando que mi pizza esté caliente.


— Nada fuera de lo normal— miento.


Ella levanta una ceja, como si me conociera de sobra para saber que lo que acabo decir no tiene ni una pizca de verdad; y supongo que en su mayoría tiene razón. 


El rostro de Niki mirándome en el almuerzo y luego en el baño, por alguna razón, no puede desaparecer de mi cabeza. 


Sus pecas parecen jugar en mi mente, saltan de un lado hacia otro formando increíbles formas, todas describiendo el por qué las pecas de Niki son las más lindas de toda la escuela.


— Pues eso suena muy aburrido— dice mi mamá.


Yo asiento con la cabeza; no es de sorprenderse realmente. No es como si mis días tuvieran algún calificativo que no fuera aburrido.Después de unos minutos el timbre del microondas suena y voy por mi pedazo de pizza. Me lo llevo a la boca como si tal cosa fuese lo mejor que me ha pasado en la vida. Mi boca está llena y mis cachetes inflados, pero estoy disfrutando este pedazo como no se podría más.


—Tu padre ha llamado esta mañana— me dice mamá. Yo la miro, limpiando mi boca con la servilleta más cercana— Quería saber cuando irías a visitarle.


Nuevamente me encojo de hombros. Mis padres se separaron cuando yo tenía cinco años así que no recuerdo muy bien todo el asunto, para mi, ir de casa en casa en las vacaciones y al final de semana ha sido lo más normal del mundo. Además, mis padres son como los mejores amigos. Ellos se apoyan en todo, siempre hablan por el teléfono, se dan consejos y cuando deben tomar una decisión con respecto a mi dejan completamente de lado sus puntos de vista para ver lo que es mejor para mi; por ejemplo, mi papá no me ha llevado a vivir con el porque sabe que no soporto a su nueva esposa. Aún así, a ella no parece importarle que mis papás se lleven tan bien, lo que es bueno, y me hace tenerle un poco de cariño (sólo un poco, como del tamaño de un granito de sal) 

ELLADonde viven las historias. Descúbrelo ahora