Lauren se bajó del coche, dio la vuelta por delante de él, y me abrió la puerta del copiloto.

— Gracias —le sonreí.

— De nada —cerró la puerta y puso seguro al coche.

Me agarró de la mano y sentí mariposas en mi estómago.

¿Por qué las sentía? Lauren no me gusta, ¿no?

Continuamos agarradas de las manos hasta que llegamos a una cafetería.

Entramos y nos sentamos en una de las mesas del centro.

— Muero de hambre —me sonrió pícara.

¿Se refería a la comida o a otra cosa?

— Yo también —dije mirando cómo se acercaba una de las chicas que atendía en el local.

— ¿Qué van a pedir? —preguntó con una libreta y un bolígrafo en la mano.

— ¿Qué te apetece? —me preguntó Lauren.

Miré rápidamente la carta del menú.

— Un batido de café con waffles —respondí, viendo cómo la chica pintaba en la libreta.

— Yo quiero lo mismo —dijo Lauren.

La chica se fue diciendo que en unos minutos nos traerán lo que hemos pedido.

— Háblame de ti —dijo Lauren recostándose en la silla y poniendo las manos encima de la mesa.

— ¿Qué quieres saber? —cuestioné.

— ¿Cuantas novias has tenido? —preguntó seria.

— Tres —contesté con simpleza.

— ¿No tienes nada que añadir sobre ellas?

— No, lo que tuve con ellas no fue serio, algo de unos meses, nada más —respondí con sinceridad.

— Yo nunca he tenido una relación con nadie —dijo antes de que nos trajeran lo que habíamos pedido.

— Lo imaginaba.

— ¿Si? —me sonrió.

Esa sonrisa hizo que sintiera otra vez las mariposas en mi estómago. ¿Qué me estaba pasando con Lauren? ¿me gustaba? No, eso no puede ser.

— Están buenos —dije después de haber probado los waffles.

— Sí, hace tiempo que no los probaba.

— Lo mismo digo —bebí un poco del batido de café, estaba muy bueno también.

Durante el resto del desayuno continuamos hablando de diversos temas para conocernos.

La chica de ojos verdes me hacía reír muchas veces y durante esas veces volvía a sentir las mariposas en mi estómago.

Decidí dejarlas ahí y no tomarlas en cuenta.

Quise pagar la mitad del desayuno porque me parecía lo justo, pero Lauren no me lo permitió y acabó pagando ella todo.

Salimos de la cafetería y la chica de ojos verdes agarró mi mano.

— ¿Ahora daremos un paseo? —cuestioné.

Ella asintió con la cabeza y empezamos a caminar.

Me llevó a lugares muy conocidos en Miami. Todos me encantaron y lo que más me gustaba era la compañía de la chica que se encontraba a mi lado.

Fue muy agradable el paseo y me dijo que si quería podríamos continuarlo cuando termináramos de comer y claramente acepté su propuesta.

Volvimos a dónde se encontraba el coche de Lauren y fuimos a un restaurante chino.

Loving You Despite The Obstacles | CAMREN¡Lee esta historia GRATIS!