Reto 21

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Consigna: Empieza una historia con: "Pero ese no era el final". Haz un flashbacky explica cómo ha(n) llegado hasta ese punto y el verdadero final.



MENTIRAS, CONFUSIÓN Y AMOR

Pero ese no era el final. A pesar de que pareciese que las cosas no daban para más, aún había cosas por ocurrir. Y es que, después de todo lo que habían pasado, esto no podía solo terminar así.


Flashback

—¿Estás emocionada? —preguntó expectante y un tanto efusiva Lizet a Melina que, frotando sus palmas para deshacerse de la ligera capa de sudor, espetó: —Más que emocionada estoy asustada... no soy buena con estas cosas —declaró para una que la conocía mejor que nadie en el mundo. Lizet asintió.

Melina era una chica hermosa pero con muy poca confianza en sí misma. Ella, además de generosa y solidaría, era bastante complaciente. Por eso siempre tenía problemas pues, aunque nunca hizo nada comprometedor con nadie, salió con cuanto chico la invitó a salir. Que fueron prácticamente todos los chicos de su secundaria y preparatoria.

—Grado nuevo, vida nueva. —predijo Lizet sonriendo para su compañera Pero eso no pasaría así como así. La vida de Melina no cambiaría. No al menos hasta que ella hiciera algo por que las cosas fueran diferentes.

Su tiempo como universitaria comenzó a correr y las cosas fueron para ella como siempre habían ido. Llegó a la universidad a volverse popular. Amada por todos los chicos y odiada por todas la chicas. Excepto Lizet que la conocía y sabía cuánto le incomodaba su situación. Pero esta situación no duraría mucho más. Melina estaba ya muy cansada.

—¿Quieres ir a bailar esta noche? —preguntó un nuevo chico. Melina sonrió y, a punto de aceptar otra noche soportando un idiota más, fue rescatada por un chico que tampoco conocía.

—¿Nos vamos? —preguntó el chico de cabello castaño, ojos azul claro, horrible suéter y gafas de espantoso diseño. El otro chico, capitán del equipo de softball, le miró perplejo.

—¿Saldrás con él? —preguntó con expresión de desagrado y desaprobación, molestando a Melina que, en todo el mundo, odiaba más que nada la discriminación y el maltrato.

—Lo haré —dijo un tanto retadora. El otro dijo: —Eres tan linda y buena, haciendo caridades con los feos —y Melina enfureció.

—Caridad es salir contigo —aseguró—, idiota —y tomando la mano del chico de lentes, que no había dicho ni una sola palabra más desde su pregunta inicial, lo arrastró fuera de la universidad con ella.

El chico del suéter horrible solo se dejó llevar. No podía decir nada, pues ni siquiera se creía que esto estuviera pasando. La verdad es que se estaba esperando un desplante de parte de la hermosa chica.

Es solo que, en un arranque de inexplicable valentía, se aventó a ganarle la chica a uno de los chicos más populares de la universidad. Las cosas no salieron como las esperaba y estaba muy conmocionado.

Cruzaban un parque cuando ella se detuvo al fin y aún un poco furiosa dijo ella: —Es un idiota.

—Un idiota que mañana va a matarme —dijo el chico de los lentes provocando disipar el enojo de la chica y arrancándole una hermosa sonrisa.

—¿Son acaso de secundaria? —preguntó ella divertida y él respondió: —Él sí, al menos mentalmente —provocándole reír un poco más.

—Soy Melina —dijo ella regalándole una enorme sonrisa. Él informó: —Lo sé.

52 RETOS DE ESCRITURA 2016¡Lee esta historia GRATIS!