Capítulo 31: Seduciéndote, otra vez.

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Era tarde cuando llegaron a la mansión de Akashi, pero Masaomi no había querido que Aomine entrase por aquella casa con lo afectado que estaba. Habían parado unas horas a descansar y hablar de lo sucedido a la mansión de Masaomi. Hasta los criados se sorprendieron al ver que Masaomi traía visita y ni más ni menos... que al chico al que hacía años echó de su casa de mala forma.

Masaomi dejó que Aomine llorase lo que tuviera que llorar, que sacase la presión que llevaba dentro. Él mismo preparó un té para ambos, necesitaban relajarse y hablar con calma de lo sucedido. Al menos se alegró al conocer la noticia de que Aomine había rechazado casarse con aquel hombre. Entendía por qué se había puesto así, pero no podía justificarle, al fin y al cabo, había atentado contra la dignidad del novio de su hijo, del padre de su nieto y eso no podía dejarlo pasar así sin más. Las manos de Aomine seguían temblando por el miedo y el dolor, Masaomi podía verlo cada vez que trataba de coger la taza de té. Sólo esperaba que no le hubiera hecho tanto daño como para que le salieran moratones, porque si no... daría igual cuánto se lo ocultasen a Akashi, se daría cuenta de que algo había ocurrido.

Cuando Aomine entró por la mansión de Akashi, éste dormía en el sofá tapado con una fina manta. Seguramente había estado esperándole despierto hasta que no aguantó más. Akashi siempre se preocupaba por él y más... cuando llegaba tarde. Prefirió no despertarle y subir las escaleras para arropar a su hijo.

Entró con mucho cuidado en la habitación y dejó la puerta entornada para tener algo de luz. Se sentó en un lateral del colchón y acarició con delicadeza el flequillo de su hijo. Dormía plácidamente y eso le hizo sonreír. Le tapó mejor con las mantas y se dispuso a irse cuando escuchó la dulce voz de Daisuke.

- ¿Dónde estabas? Te hemos esperado para cenar pero no has llegado.

- Me fui con Masaomi a un sitio – le aclaró Aomine – lo siento pero... ya está todo solucionado.

- ¿Solucionado? – preguntó Daisuke.

- He hablado con Takumi.

- ¿Otra vez? ¿Por qué?

- Para decirle que no voy a casarme con él.

Aquellas palabras consiguieron que Dai abriera los ojos como platos asombrado de lo que su padre le contaba. No podía creerse que de verdad hubiera rechazado el compromiso con ese hombre. Ahora se alegraba más que nunca.

- ¿En serio? – preguntó.

- Sí, pero... hazme un favor y no se lo cuentes a tu padre aún, quiero hacerlo yo cuando vea el momento oportuno.

- Vale. Pero díselo, se alegrará – acabó diciendo Daisuke volviendo a recostarse para dormir.

Estaba claro que su hijo se alegraría de aquella noticia y él en parte... también se sentía como si se hubiera quitado un gran peso de encima pese a tener su vida destruida. Tendría que encontrar un trabajo y sabía que no sería nada fácil con su pierna así. Al menos pensaba que era el momento oportuno, a su hijo no le faltaría nada al tener a Akashi a su lado, ahora tenía que mirar por él.

Bajó las escaleras una vez más para despertar a Akashi, no era conveniente que durmiera en aquel sofá pero cuando le vio dormir tan plácidamente, no pudo evitar pensar que era una mala idea. Estaba cansado y seguramente tendría entrenamiento al día siguiente, era mejor dejarle dormir. Se sentó en el sillón frente a él y le observó dormir, Akashi era como todo un ángel cuando dormía, cuando no se le veía ese carácter atemorizante que solía utilizar con todos. Estaba enamorado de él, no podía negarlo.

Baloncesto callejero (Kuroko no Basuke, AkaAo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora