XXXV.

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¡¡¡POOR FIIIIN!!! Ya me habréis olvidado y todo, con el tiempo que hace que no actualizo esta novela jajaja. Lo siento mucho, en serio :( Pero bueno... ¡Aquí tenéis el nuevo capítulo! Disfrutadlooo.


XXXV.

Cuando me desperté a la mañana siguiente descubrí que estaba en la cama completamente desnuda. Me cubrí un poco con las sábanas y después miré a mi alrededor, pero no había nadie.

Entonces recordé todo lo sucedido la noche anterior. Había besado a Max y después habíamos subido a mi habitación. No había pensado en las consecuencias de aquello. Solo... solo quería olvidar a Eiden y había descubierto que era imposible. Me había acostado con Max y él en toda la noche me hizo sentir mucho menos que Eiden en unos pocos minutos. ¿Qué me estaba pasando?

        -   Es por esa estúpida mordedura, lo sé.-mascullé en voz alta.

Pero era tan estúpida que no iba a rendirme. Quería intentarlo una y otra vez, intentar sacar al lobo de mi mente y saber que podía sentir lo mismo con otro hombre.

De modo que me levanté y me enrollé la sábana al cuerpo para caminar hacia el armario. Pero antes de que llegara, la puerta de mi habitación se abrió.

        -   ¿Nicole? ¿Te has quedado dormi...?

Axel se quedó mirándome con una expresión de sorpresa en su rostro. Me miró de arriba a abajo y después a mis ojos.

        -   ¿Qué has hecho?-musitó.

        -   Cosas de mi vida privada.-me encogí de hombros.- Ahora, vete. Necesito ducharme y cambiarme de ropa. No tardaré.

El cazador cerró la puerta y yo suspiré. ¿Qué le importaba a él lo que hacía o dejaba de hacer? Parecía importarle más mi vida que a mí.

Cogí algo de ropa y me metí en el baño para darme una ducha rápida. Después me vestí, me recogí el pelo en una cola alta y salí de la habitación para desayunar e ir a mi entrenamiento.

Me costó encontrar la cocina, pero al final lo hice. No había nadie, así que tardé poco en coger un zumo del frigorífico y un dulce de uno de los muebles. Me lo tomé todo y salí a buscar a Axel para empezar ya con el entrenamiento. La verdad es que agradecía tener que hacer ejercicio ya que mi cuerpo empezaba a exigirlo. Mi alma de cazadora estaba despertando.

Encontré al cazador fuera de la mansión, esperándome. Me coloqué a su lado y él empezó a caminar sin decirme nada. Yo actué igual y los dos nos fuimos internando en el bosque.

        -   ¿Me contarás qué pasó ayer?-me preguntó justo antes de detenernos.

        -   No.-respondí.- Es mi vida y no tengo que dar explicaciones a nadie.

        -   ¿Cómo vas a darme explicaciones si ni siquiera sé lo que hiciste?

Tenía razón, pero yo no me iba a dejar ganar tan fácilmente.

        -   ¿Empezamos?-alcé una ceja.

        -   Empezamos.-suspiró.

El entrenamiento fue muy duro, pero Axel fue comprensivo conmigo, cosa que agradecí muy en el fondo. Hacer ejercicio me mantuvo distraída y ocupada para así no pensar en nada de lo sucedido el día anterior y eso me gustaba.

Al terminar, Axel trató de averiguar nuevamente qué era lo que había pasado la noche anterior con Eiden.

        -   Lo hizo todo mal.-musité.- Intentó forzarme y tuve que librarme de él. No pasó nada.

Soy del ALFA.¡Lee esta historia GRATIS!