Dulces sueños

42.1K 4K 449

~Capítulo 25~

{Isabella}

Fui a la cocina por un vaso de agua, de nuevo llovía y Charlotte ya se había dormido, Elliot se estaba haciendo cargo de una misión y lo vería hasta mañana. Pegué un respingo y llevé las manos a mi pecho al encontrarme de nuevo a LuzBel, parado, viéndome con una sonrisa burlona al ver mi reacción.

—Espero que no se te haga costumbre entrar a mi casa de esta manera —murmuré, pero no dijo nada, solo caminó y se acercó poco a poco a mí.

Verlo después de una semana solo me hizo comprobar que mi vida cerca de él se enloquecía, reaccionaba de una forma que me hacía desconocerme siempre que estaba frente a él y lo sabía.

Y eso no era bueno.

Me quedé de piedra cuando sin previo aviso unió sus labios con los míos y comenzó a moverlos de una manera tan delicada e increíble que mi corazón se aceleró y la emoción me inundó. Sin más comencé a seguir su beso y le correspondí de la misma manera, sus manos estaban acunando mi rostro y llevé las mías a sus antebrazos, me aferré a él como si se me fuese la vida en ello, abrí más mis labios y dejé pasar su lengua, pensé que sentiría el piercing en ella, pero no lo hice, aunque al final eso era lo de menos.

¡Me estaba besando!

Tampoco era bueno que te emocionaras así.

Ignoré a mi conciencia y disfruté de la lengua de LuzBel acariciando la mía, su aliento fresco me embriagó y la pasión comenzó a nublar mi cordura cuando el beso se tornó más hambriento y necesitado, mordió mi labio inferior y un jadeo se escapó de mi boca cuando al fin logré tomar aire.

—¡Mierda nena! Ese beso fue muy caliente —murmuró pegando su frente a la mía.

Espera Isa, esa no era la voz de nuestro tinieblo.

Abrí los ojos de inmediato y me encontré con la hermosa sonrisa de Elliot.

¿Qué diablos sucedió?

Estaba soñando ¡Maldita sea! Estaba a soñando con LuzBel mientras Elliot me besaba.

Sí lo hacías y odié que te despertaras.

Me incorporé de inmediato en la cama ignorando a la estúpida voz en mi cabeza y observé a mi novio sentado a un lado de mi cama.

—Estaba observándote dormir y no pude evitar besarte —dijo acariciando mi mejilla mientras me sonreía —pero dormida das los besos más deliciosos y calientes que jamás he probado, mira cómo me pusiste —señaló tomando una de mis manos con la suya y la llevó hasta su entrepierna haciéndome sentir su muy dura erección.

—Lo siento —susurré sintiendo que mis mejillas se habían puesto peor que un tomate, intenté apartar mi mano, pero él lo impidió e hizo que con su movimiento de mano moviese la mía al mismo compás y acariciara su erección.

Desde que había sucedido lo de LuzBel me sentía muy mal y culpable, como una perra traicionera y la culpa me carcomía. Elliot no merecía mi traición y tampoco que estuviese tan distante con él después de lo sucedido.

Traté de olvidar todo aquello y me concentré en su placer, quitó su mano de encima de la mía y comencé a moverla por si sola otorgándole sensaciones que lo hacían cerrar los ojos y morder su labio inferior. Colocó sus brazos hacia atrás para sostener su torso y jadeó. Sin darle tantas vueltas al asunto desabroché su cinturón y sus vaqueros, bajé un poco su bóxer, liberé su gran erección y moví mi mano de arriba a abajo.

—Acomódate bien —pedí y lo hizo.

Me bajé de la cama dejándolo solo a él sentado en la orilla de ella, me coloqué entre sus piernas y mojé mi mano con mi saliva para lubricar su miembro y que así los movimientos fueran más fáciles. Elliot me ayudó a bajar más su bóxer y mi otra mano se encargó de acariciarlo por completo, los bombeos en su entrepierna continuaban, la respiración de él se aceleró y echó la cabeza hacia atrás disfrutando de lo que le hacía. Mi propia necesidad creció al ver cada uno de sus gestos y al imaginarme lo que sentía, su placer me hacía sentir excitada y deseosa; mordió su labio para evitar que los gemidos escaparan de su boca y comenzó a mover sus caderas intentando marcar su propio ritmo. Tomé eso como una señal y aceleré mis movimientos, minutos después el líquido blanco, espeso, abundante y caliente comenzó a rebalsar de la punta de su pene y sobre mi mano, él llevó su mano a la mía mientras contenía la respiración; gruñó e hizo que mis movimientos poco a poco fueran más lentos. Se reincorporó sentándose bien en la cama y tomó mi rostro entre sus manos para luego besarme.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora