¿A quién pertenecen?

41.5K 4.2K 502

~Capítulo 24~

{Elijah}


Me quedé estático, prácticamente petrificado al sentir esos labios sobre los míos, por muchas noches fantaseé con poder saborearlos, pero sabía que era algo que no podía hacer.

No debía hacer.

Hice una promesa y yo siempre cumplía mis promesas, sin embargo, por unos segundos me perdí en ese simple contacto. Isabella movía sus labios, aunque yo no moví los míos, esa chica había cometido un gran error al atreverse a hacer aquello. En un movimiento rápido llevé mi mano a su mejilla y la aparté sin querer ser brusco y siéndolo sin poder evitarlo.

—No vuelvas a hacer eso —pedí en un susurro cruel, mi corazón se había acelerado y aún con mi mano en su mejilla cerré los ojos y maldije en voz baja.

—Lo siento —murmuró ella con pena y eso me hizo sentir peor —se me olvidaba que tú no besas a quien sólo quieres llevarte a la cama —sentí aquello como un reproche y de hecho sabía que lo era.

—Mira —comencé y quité mi mano de su mejilla, me alejé un poco de ella y la miré a los ojos —. No es sólo eso — dije después de un rato —igual no debe importarte, solo no lo vuelvas a hacer —pedí cortante y vi lo avergonzada que la hacía sentir mi rechazo.

Pero era mejor así.

—¿A quién pertenecen? —preguntó una vez más recomponiéndose de forma asombrosa. No entendí su pregunta cuando lo hizo antes, tampoco en ese momento, ella lo notó —Tú no besas a nadie porque tus labios pertenecen a alguien más —explicó y aseguró, me di la vuelta sin intenciones de responder —¿A quién LuzBel? —repitió con exigencia y eso no me agradó.

—No te importa —bufé, me acerqué a la puerta y empuñé mi mano sobre ella, viendo la lluvia y recordando el pasado.

—Eres un idiota —se quejó.

—Lo soy —acepté tajante y hasta con orgullo.

Vaya mierda.

—Bien, creo que ya te has despedido ahora vete —me corrió de su casa queriendo ocultar su molestia —. Cuando regreses muchas cosas habrán cambiado —advirtió haciendo que me diese la vuelta y la enfrentara.

—¿A qué te refieres? —pregunté con voz dura.

—A nada en específico —respondió de la misma manera —cierra bien cuando salgas —pidió con parsimonia, bajándose airosa casi solemne de aquella isla y dándose la vuelta.

—¡Espera White! —dije sin comprender a qué se refería.

—Feliz noche LuzBel —zanjó marchándose.

La hubiese podido seguir hasta su habitación y estuve a punto de hacerlo, pero me contuve porque si lo hacía las preguntas incómodas continuarían y no deseaba eso, no quería que ella se inmiscuyera en mi vida y lo evitaría a toda costa.

Isabella hizo remover una parte de mi pasado que había tratado de mantener oculto por más de un año, un pasado que había tratado de olvidar, pero lo había arrastrado conmigo cada día de mi vida.

Salí de la casa y no me importó que la lluvia no hubiese ce-sado, había disminuido y estaba consciente que manejar una motocicleta así, era una idiotez y la mayor irresponsabilidad que había cometido, pero necesitaba irme.

***

Cuando llegué a mi casa tomé una ducha con agua caliente y después de ponerme un bóxer me metí a la cama. El momento en el que la castaña me besó se reprodujo en mi mente y no podía evitar pensar en qué hubiese sucedido si hubiera respondido a dicho acto. Sin quererlo recordé el último beso que di y cerré fuerte mis ojos, como si eso me hubiese ayudado a olvidarlo.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora