capitulo 29: te necesito conmigo

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Una semana después.

Me senté en el sofá de cuero de la sala de Harry, y me metí un puñado de palomitas de maíz con mantequilla dentro de mi boca. Sheena se rió de mí al observar mis mejillas hinchadas de palomitas y ella hizo lo mismo, sonriendo una vez que sus mejillas se hincharon tanto como las mías. Allí sentada, cruzada de piernas, con su cabello pelirrojo cayendo en picos sobre sus hombros y el flequillo casi cubriendo sus ojos, parecía la viva encarnación de la inocencia. Me lanzó una palomita y se la devolví, riendo. 

-Muy maduro de su parte –John dijo, sosteniéndola en brazos.

-Cállate, afro judío –bromeé, y él me lanzó una palomita. Harry llegó con una bandeja repleta de dulces y cuatro vasos enormes de soda de naranja. Las puso en la mesa, y se acomodó a mi lado, rodeando un brazo por mi cintura. 

-Veo que tu pie está mejor, Skylarkins –comentó John, lanzándose una gomita a la boca. Así que, sí. Henos aquí, un montón de criminales perseguidos por un acosador anónimo, comiendo gomitas y tomando soda de naranja. Sonreí, y comí un bombón, apenas pudiendo lograr que entrara completo en mi boca. En estos momentos de extrema necesidad, uno se pregunta, ¿por qué coño tengo que tener la boca tan pequeña?

John agarró un vaso de soda y lo detalló, alzándolo por encima de su cabeza y mirándolo, arrugando la nariz, casi en una mueca de asco. Harry encendió el televisor. Daban Disaster Date.

-¿Qué coño es esto? –reclamó, dando un sorbo y arqueando las cejas. -¿Dónde está la cerveza?

-No vamos a emborracharnos hoy, John –dijo Harry solemnemente. Su voz me pareció tan sensual en comparación con la de John. Sheena se atestó la boca con dulces, y bebió un gran trago de su refresco. Miré su abdomen extra-ultra-mega-plano. Debía ser una talla cero, por lo menos. ¿Qué demonios hacía con tanta comida?

-¿Qué? –casi gritó él, con decepción. Solté una risita y bebí un largo trago de mi soda.

-Están las chicas aquí –respondió Harry en voz baja. 

-Cortas toda la diversión –John rodó los ojos, y tomó de su soda hasta la mitad del vaso, dejando un bigote de refresco encima de su boca.

-No quiero una orgía en mi casa –dijo Harry, cambiando los canales sin siquiera detenerse a ver qué estaban dando. Sheena rió. 

-Me siento como en Kennan y Kell, tío –John arrugó la nariz, mirando el refresco con desdén.

-¿Dónde está Matt? –pregunté, mirando hacia todos los lados para asegurarme de que no lo había visto. No me parecía haberlo pasado por alto.

-Por ahí –respondió John, sonriendo pícaramente. –Con tu amiga.

-¿Con amy? –hice una pequeña “o” con mi boca, y luego reí. –Será mejor que los dejemos tranquilos.

-De todos modos, ¿por qué has decidido reunirnos aquí, Harry? –preguntó Sheena, metiendo sus dos manos entre sus rodillas cubiertas por medias de lunares. Ella y sus gustos tan raros. Harry parecía no entender.

-¿Está mal?

-No… -pareció una pregunta. –Es sólo que… ¿pasó algo?

Él caviló mientras tomaba un largo trago de su refresco como si fuera agua. Esperé un eructo luego de su acción, pero se limitó a volver a colocar el vaso sobre la mesa, y me estrechó fuertemente entre sus brazos. 

-No, no pasa nada –respondió. –Ni siquiera quiero pensar en eso, ¿de acuerdo?

John suspiró. –A ver, tío, has estado ocultando toda la mierda y actuando como si nada jodidamente pasara. Pero, mira, Sheena ha estado recibiendo notas, yo también, Matt también, y jodidamente sé que ustedes también. Así que, ¿cuál es el jodido punto de esconderlo jodidamente todo?

Lost- segunda temporada-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora