♡Noche 2#♡

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―¿No planeas acostarte?―pregunto mi madre mientras recostaba su cuerpo en la vieja madera de la puerta.

―No tengo sueño.—murmure.

―Eso dijiste ayer y anteayer y ante anteayer―protesto.

―Prometo acostarme temprano.―quite mi vista del televisor y la observe.

Llevaba unos shorts de mezclilla y una franelilla desgastada, su cabello se encontraba hecho una maraña por lo que supuse que estaba durmiendo.

―¿Debería creerte?―asentí―no creo, siempre que bajo al comedor te encuentro durmiendo aquí.―señalo el viejo sofá descolorido.

―Mi cama es algo incomoda.―Mentí.

―No creo que por ese 'motivo' tu prefieras dormir aquí, dime la verdad ¿sucede algo en tu cuarto que te impide dormir?

Suspire y la observe mas detalladamente, preguntándome si debería contestarle o no. Si debería confiar en que me creerá, en estos momentos solo quiero a alguien quien crea en mis palabras, por mas absurdas que se oyesen.

―Hay algo en mi cuarto.―susurre.

Hubo un pequeño silencio hasta que hablo.

―Espera, ¿que?, es que no te entendí del todo cariño.

―Hay algo en mi cuarto.―dije con un tono de voz mas alto, haciendo que ella mostrara una mueca.

―Ve a dormir por favor―se paso una de sus manos por su cabello negro, alborotan dolo mas de lo que ya estaba.

―Pero es verdad...

―A ver y si es verdad que hay "algo en tu cuarto" ¿que es?.―pregunto un poco irritada ya que se encontraba peleando conmigo a las doce de la noche.

―Un monstruo...―baje la cabeza algo incomoda por su mirada, que a gritos me acusaba de mentirosa.

―¿Enserio?.―podía detectar la incredulidad en su aguda voz―¿Vas a seguir con el mismo absurdo tema de hace ocho años Sune?

―¡No es absurdo!.―protesté.―Y si sigo con él es porque tengo motivos...

―Por favor, ve a acostarte ¿si?―acepte ca bizcada y me dirigí a mi cuarto con la mirada de mi madre enterrada en mi espalda. Las cobijas eran mis únicas aliadas, ellas sabían con antemano que sucedía todas las noches en estas cuatro paredes rosadas después de apagar las luces, me arrope completamente dejando expuesta mi cabeza a la densa oscuridad, me sentía estúpida ya que una chica de dieciséis años no debería estar pasando por esto. Siempre es lo mismo, toda una rutina;no dormir en mi cuarto, dormir en el sofá, regaños constantes de mi madre. Todo gracias a él. Un crujido debajo de mi cama me saco de mis pensamientos llamando mi atención por completo, luego,  un pequeño conejito rosa cayo al suelo sobresaltándome, lo mire intrigada, hasta que una sombra se presento en mis sabanas, mire el alrededor asustada y nerviosa, la oscuridad no me ayudaba, intente salir de la colcha, pero al sacar un pie y extenderlo en el frío aire llevándolo en dirección al suelo, algo lo roza y con el pánico en mis ojos lo contraigo hacía mí. Un ente se presenta en mi vista, pude ver un cuerpo camuflado observarme desde la punta de mi cama, su mirada eran como alfileres incrustándose en mi piel, este se fue acercando lentamente a la cama, mientras yo retrocedía torpemente en esta hasta chocar con la cabecera.

Se subió vertiginosamente, mi corazón se encontraba en mis manos, intente gritar pero estos se quedaban atorados en mi garganta formando un nudo y haciendo difícil mi respiración, llego hasta mí, colocándose ante mis ojos, trague nerviosa, podía sentir como el sudor aparecía en mis manos hechas puños que se encontraban debajo de las sabanas. La luz proveniente de los faros de la calle se poso en mi cama, haciendo una linea horizontal, se acerco a esta escasa iluminación, bañando su cuerpo de ese bello color blanquecino, no me esperaba encontrar eso, era un chico;sus labios eran finos y con un bello color rojizo, sus mejillas al igual que sus labios padecían del mismo color, pero aun mas claro, su cabello casi dorado destellaba ante la luz y sus ojos, esos que me observaban detenidamente eran de un hermoso color negro azabache. Aun me encontraba admirando aquello que se encontraba ante mis ojos, no podía negar que en cierto modo era guapo y eso incremento mas mis nervios, pero eso no quitaba el pánico de mis ojos y el hecho de que era un extraño entre mis sabanas de conejitos dientones. Se aproximo a mí, apartándose de la débil luz, sin siquiera vacilar coloco su mano en mi barbilla, regalándome una electricidad desconocida la cual recorría sin frenos todo mi cuerpo, la yema de sus dedos se encontraban heladas, no lo entendía ya que en realidad no hacia frió, más bien podía jurar que hacia un calor infernal, como si el sol en persona estuviera en mi habitacion y no escondido en el cielo gracias a la noche. Su mirada me intimidaba, esas perlas negras indagaban descaradamente en mi mirada aterrada,intento acercarse mas de lo que se encontraba, me sentía atrapada, no tenia salida, detrás de mi cuerpo tiritiante se encontraba la cabecera, ¿A dónde correría?. Relamió sus labios lentamente, mientras inconscientemente trague la saliva acumulada en mi boca.

Para mi suerte, paro en seco, mi madre se encontraba del otro lado de la puerta, tocando y hablando, pero yo en realidad solo escuchaba murmullos. Aquella cosa rápidamente se alejo de mi, escondiéndose en la oscuridad, escondiéndose de mi vista.

La puerta se abrió y la luz brillante ilumino aquel espacio, dándome a ver que no había nada.

―Disculpa si te desperté, quería comprobar que estuvieras dormida y no esperando a que yo cayera para tu bajar al sofá.―escuso mi madre, mientras me regalaba una sonrisa apenada.

―N-no, tranquila...―solté el aire acumulado en mis pulmones y decide los puños de mis manos las cuales se encontraban completamente blancas debido a la presión ejercida.―No estaba dormida.―mi corazón aun seguía palpitando ferozmente, sentía que en casi nada se saldría de mi pecho y mi madre se desmayaría ante tal acto.―Mama, ¿Puedo dormir esta noche contigo?.

Suspiro y accedió, al parecer no quería pelear esta noche conmigo y eso me alegro. Me hinque y rápidamente al sentir la planta de mis pies en el suelo agache exageradamente la cabeza hacia el espacio entre el suelo y la cama, encontrándome con nada. ¿Como lo hacia? y lo mas importante ¿En donde se escondía aquel ser de mirada penetrante?.

Mi madre, paso de largo mi extraño acto y de un movimiento de cabeza me indico que la siguiera para poder dormir.

Apague la tenue luz y sin pensarlo dos veces cerré la puerta, mientras corría hacía mi madre y como en los viejos tiempos, entrelace nuestras manos ganándome una cálida sonrisa de su parte.

Esa noche conocí a mi "monstruo"


「A Oscuras」 ;+k. thDonde viven las historias. Descúbrelo ahora