Capitulo 57

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~21 DE JUNIO~

-¡Olivia!

-¿Qué pasa? Pregunté al ver a Sofía corriendo hacia mi con el móvil en la mano.

-¡Ahora si!

-¿Eh? Volví a preguntar sin entenderla.

-Estoy embarazada. –Murmuró en mi oído para que solo la escuchara yo.

-¿En serio? –Asintió efusivas veces sonriendo de oreja a oreja.

¿Se acuerdan de aquella vez que Sofía me había dicho que creía estar embarazada? Pues resultó ser todo lo contrario.

-Deja que se entere Maxi...

-¿Pero estás completamente segura? No quiero que te hagas ilusiones para después...

-¡Que si, Olivia! El propio doctor fue quien me llamó para decírmelo.

-Oh... ¡Felicidades entonces!

-¡Gracias! –Respondió para darme un fuerte abrazo.

-¿Qué celebramos?

-¡Que Sofía está...

-¡Shh! Calla. –Dijo esta dándome un golpe con el codo. –Aquí no.

-¿Qué Sofía está qué?

-¡Nada, nada! –Sean levantó una ceja mirándonos confundido. –¿Buscabas algo?

-Las cuentas de la semana pasada.

-Ah, si. Las tengo yo.Dije para abrir el primer cajón de mi escritorio y sacar una carpeta con facturas. –Toma.
-Gracias.

-De nada, Sen. Me guiñó un ojo para darse la vuelta, pero lo llamé para detenerlo. –¿Sabes algo de Johan? Hace tiempo que no lo veo...

-Ni idea. Sabes como es él. –Se encogió de hombros para seguir con su camino.

Tampoco lo había dicho, pero Johan era el primo de Sean. Quién lo diría ¿no?

-Oli...

-¿Mmm?

-No le digas a nadie de esto, Olivia. Al menos por ahora.
-Si, lo siento. –Asintió y ambas seguimos trabajando en nuestros expedientes.

•••

-¿Te gusta este vestido?

-Si, está bonito. –Me miré frente al espejo para dar una vuelta.

-¿A dónde vas a ir?

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-¿A dónde vas a ir?

-A ningún lado.

-¿Entonces? –Lo oí preguntar mientras buscaba unos zapatos que fueran a juego con el traje.

-¿Y estos zapatos?

-¿Se puede saber para que quieres esa ropa si no vas a ir a ningún lado?

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-¿Se puede saber para que quieres esa ropa si no vas a ir a ningún lado?

-Está bien. Voy a ir a casa de Kysha.

-¿Y para ir a su casa te tienes que vestir así? –Me encogí de hombros.

-Bueno... Es que ella siempre suele ir vestida elegantemente y...

-Tú siempre estás elegante con todo lo que te pongas, Livvy. –Sonreí un poco después de ponerme los zapatos. –¿Te llevarás a Alex?

-Mmm... No. Hoy te toca a ti con él... –Caminé hasta él para dejar un beso en su mejilla y dirigirme a la puerta. –¡Adiós!

-¡Oye... –Cerré la puerta rápidamente para bajar las escaleras casi corriendo.

-¿A dónde vas, mami?

-Oh, cariño... No sabia que estabas aquí. Caminé hacia el salón para darme cuenta de que estaba acurrucada junto a Charlotte en el sillón. –Voy a salir un rato con Kysha. ¿Te acuerdas de ella?

-Si... Su bebé era muy bonito. –Sonreí para acercarme a ella y dejar un beso en su frente caliente. –¿Te encuentras bien? Creo que tienes fiebre.

-Tengo un poco de frío...Joder...

-Espera que voy a por el termómetro. –Dejé el bolso sobre el sillón para caminar hacia las escaleras y empezar a subirlas.

-¿Pero no te habías ido ya?

-Elyssa tiene fiebre. –Dylan frunció el ceño para acompañarme hacia el cuarto de nuestra hija y buscar el termómetro.

-¿Y eso? No suele resfriarse. –Me encogí de hombros mientras que entrábamos al salón y le ponía el termómetro bajo el brazo.

-¿Tengo fiebre? –Preguntó una vez que el termómetro había pitado finalizando su función.

-Si, solo unas décimas, pero es fiebre. –Volví a tocarle la frente para mirarla. –Tengo que irme, princesa, pero prometo que llegaré temprano para darte el beso de buenas noches ¿si?
Asintió para dejar un beso en mi mejilla y meterse bajo la manta tapando a Charlotte con ella.

-No dejes que se acerque mucho a Alex. No nos conviene tenerlos a los dos malos...

-Si, estoy de acuerdo. Me acompañó hasta la puerta de entrada para abrirla.

-No te alejes mucho de ella y avisame si mejora o empeora.

-Está bien.

-No dejes que se tape mucho, y dale alguna medicina si se encuentra mal o le duele algo.

-¿Algo más?

-Mmm... Llevé la mano a mi barbilla para pensar. ¿Seria grave si me ib...

-¡Olivia!

-¿Qué?

-Lo decía de broma, Livvy. Ya puedes irte o Kysha se pensará que no irás a su casa.

-Si, tienes razón... –Me dí la vuelta para salir de la casa, pero me detuve para volver a mirarlo. –¡Ah! Y vigila a Alex. No quiero que Anna se encargue sola de él.

-Vale, vale. Dejó un corto beso en mis labios. –Adiós.

Cerró la puerta delante de mi cara haciéndome fruncir el ceño.

-Idiota... –Murmuré antes de darme la vuelta y subirme a mi coche.

Bueno... Allá vamos, casa de Kysha.

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