Capitulo 24: De vuelta a las andadas

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Capitulo 24

De vuelta a las andadas

En la casa de enfrente a la de Eryck vive la muchacha de melena azabache lacia y salvaje. Está acostada en el colchón de su cama. Puerta cerrada y un recuerdo latente de su tímida voz. Los rasgos asiáticos de este joven que conoció el día anterior. Su pecho se oprime y ella suspira.

La muchacha se voltea viendo la puerta de madera y cierra los parpados. Suspira embelesada en un insignificante recuerdo. Entre abre sus parpados con sus pestañas azabache decorando el borde de sus orbes. Las pupilas dilatadas a causa de la escasa claridad de la habitación.

Su teléfono móvil timbra repentinamente y la joven se voltea en dirección al aparato, extiende su mano hasta cogerlo y presiona un botón lateral iluminando la pantalla táctil. Desliza su dedo marcando el patrón de desbloqueo. Arruga el entrecejo y abre el mensaje de texto. Mientras lo lee se le traza un sonrisa en los labios. Responde velozmente, envía el texto y se levanta de su cama.

Camina descalza hasta el clóset y se inclina para activar el interruptor de la lámpara del techo. Da un saltito hasta las puertas del clóset y silbando comienza a buscar prendas limpias para cambiarse. Finalmente se decide escogiendo una camiseta a cuadros como tablero de ajedrez hasta el diafragma, un leggins negro rasgado en las pantorrillas y un par de botas hasta los tobillos, con 5cm de tacón plano. Se desviste rápidamente y se coloca las nuevas prendas velozmente.

Ajusta cuidadosamente las correas de sus botas, puesta en pie se sacude el cabello y agarra su móvil. Se acerca a su mesita de noche, abre la gaveta y saca sus audífonos. Se los coloca alrededor del cuello y despeja su cabello por un momento. Suspira y se aproxima a la puerta cuando regresa un paso y agarra su frasco de perfume infantil. Se rocía un par de veces y lanza el envase en el colchón. Sostiene el pomo y girándolo sale de su alcoba. Avanza por el pasillo cuando alguien la detiene repentinamente.

-¿A dónde tan destapada? Hermanita- Le pregunta su hermano mayor. Un muchacho más alto que ella, con una cabellera salvaje que cae sobre sus hombros, lacia y azabache. Ojos rasgados cual asiático, y una innotable musculatura.

-Voy a dar una vuelta con Lyzan. ¿Vienes?- Responde y le pregunta.

-No lo sé, ese sujeto no me cae bien- Se cruza de brazos y suspira con cierto fastidio.

-Tú eres muy amargado- Refuta la muchacha separando ligeramente sus pies.

-No, él es demasiado inmaduro e irrespetuoso- Se excusa un poco hastiado de hablar acerca de ese muchacho –Debería de ser más como su hermano, ese mimado ¿verdad?- Añade viéndola a los ojos.

-No los compares, acuérdate que no se parecerán nunca. Zayn es adoptado y ni sabemos cuál será su nacionalidad, quizás y sea sueco porque esa piel pálida de nieve no es de por aquí- Le defiende cruzándose de brazos.

-Como sea, el punto es que me cae pesado- Exagera los gestos.

-Vale, te entiendo pero, ¿me acompañas? y así hablas con la pelirroja- Le insiste mencionándole a esa joven que frecuenta esa vivienda. Su sola mención le provoca un intenso rubor en las mejillas –Ja, tu cara ya me dijo que sí. Vámonos- Lo agarra del brazo y lo jala con ella por el pasillo.

Lo lleva a rastras por el angosto pasillo, desembocan a la sala de estar y así salen de la vivienda. Al poner un pie fuera ella se detiene inmediatamente. Su cabello danza salvaje en su cabeza. Allí ve dos jóvenes encapuchados que van rápidamente cruzando detrás de la vivienda de su tío. Ella, la única que los ha visto escapar del cautiverio policial pero, no los reconoce porque están encapuchados y llevan pañoletas cubriéndoles desde el tabique hasta el mentón de manera que solo sus ojos están despejados pero la distancia le evita el poder reconocerlos.

El Asesino sin Emociones (Gore)(Historia Propia)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora