Capítulo 18| Editado.

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Alexander

Estaba muy feliz, arreglé los problemas con Gia (se lee Jia), bueno no arregle pero algo es algo.

Empaque las cosas que iba a llevar al campamento. No iba a llevar mucho; ya que solo nos quedábamos dos días.

<<¿Con quién iremos?>> me pregunté.

—Jejeje —cantó mi compañero de cuarto—. ¿Qué hay wa-wachin? —dijo en español pero se ve que le cuesta.

—¿Qué dijiste? —pregunté riendo.

—No, era en el momento. Bueno, yo ordenaré mis cosas. Compartimos Tienda. ¿O irás con Gia? —preguntó agarrando los fósforos.

—Estoy arreglando las cosas con ella. Dudo mucho que Gia quiera.

—Que positivismo —dijo con sarcasmo—. Tienes que ser directo. A las chicas les gustan los tipos malos, fríos, busca problemas —se convenció el mismo mientras abría la boca—. Sip, ese es el chico perfecto. Yo en mi opinión —hablo muy gay y puso su mano en el corazón, esto es raro. Tengo miedo—. Elegiría al chico que me llevase a comprar ropa, que me cele y tire piropos hacia mi persona —pestañeo un par de veces—. Que sea frío y malo con los demás y conmigo un chico tierno y adorable.

—Okey —me levanté de la cama y agarré la maleta—. Te preguntaría si te gustan los chicos pero eso no puede ser posible —cerré los ojos como un chinito—. A no ser de que seas esos típicos chicos que leo en Wattpad que están con una chica y al final terminan siendo gay.

Lo señale. Sí leo Wattpad ¿y qué?
Salí de la habitación y me dirijo hacia la salida del instituto. Como me lo espere ahí estaban todos; los autobuses, alumnos y mi linda Gia, perdón Fran. Oh y ahí esta Mattew.

—Hola —salude. Ella pego un saltito.

Estaba tan concentrada contando los alumnos que habían que no me sintió o, olió.

—Que escalofríos —dijo a lo que mi cara se puso divertida.

—¿Escalofríos? —reí—. Te has asustado toda y no lo quieres decir, ¿a qué sí? —le hice cosquillas.

—Ahí no... Basta, Alex... —su risa era hermosa para mí—. Yaaaa parale...

Deje de hacerle cosquillas. Matthew nos miraba mal. Que me importa.

—Bueno chicos, suban a los autobuses y disfruten el viaje que tenemos para rato —gritó.

Savanna y Elena; que por cierto no se que hacia acá, rodaron los ojos con molestia. Seguramente odiaban que mi futura mujer las mandaran.

—Nos vemos adentro, te quiero —le dije en el oído a lo que se sonrojo un poco.

Subí al micro y me senté al lado de Evans. Me puse los auriculares y apoye mi cabeza contra el vidrio. Al raro; una vez que estábamos todos, subieron Gia y Matthew. Mi pecho se presionó por unos segundos.

Celos.

Esa era el sentimiento.

—Disfruten el viaje —dijo Gia.

(...)

Mis pies dolían. Llevábamos caminando largo rato. Gia dijo que había que acampar en un lugar seguro. Todos al principio se quejaron pero pararon de hacerlo cuando Gia se convirtió en lobo. Fue tan divertida esa escena.

—Y llegamos —hablo por primera vez Matthew.

El lugar era muy lindo. Había un espacio muy grande de césped y a lo lejos se veía un río de agua clara.

—¡Preparad las campañas! —gritó mi mate a través de un megáfono—. No queremos que nos agarre la noche.

—¡Sí Alpha! —gritaron todos y comenzaron a preparar todo.

—¡Franchesca! —nos giramos al oír un gritó desconocido.

—¿Caleb? —dijo ella.

Aparecieron varios chicos, uno tenía ojos celestes, el otro marrones y el que estaba al lado del tal Caleb, negros.

—Necesitamos hablar. Los Alpha de estos alrededores están furiosos con los vampiros. Evaristo paso por sus tierras sin que nadie se de cuenta. Quieren hablar contigo. Ahora —habló Caleb.

Gia nos miro a todos. En especial a mí. Se que no quería irse pero...

—Ve. Yo me encargó —dijo su beta.

Se lo pensó unos minutos y asintió.

—Vendré mañana por la mañana.

Me saludo con la mano y se convirtió. Los vi desaparecer a los lejos. Suspire.

—¡Bueno ¿a qué esperan?! —grite.

•••

—Bonito —me dijo alguien en el oído.

Anoche luego de comer malvaviscos y contar historias de terror me dormí.

—¿Quien eres? —pregunte.

—Elena.

¡¡¿Pero qué...?!!

Abrí los ojos y... Oh por Dios.
Esa chica estaba en ropa interior menos en la parte de abajo donde tenia un pantalón.

—¿Qué estás haciendo? —susurré.

Agarre mi camiseta que me saque anoche y se la coloque.

—Vete —miré para otro lado. No quiero empeorar las cosas con Gia.

—¿Pero por qué? —hizo un puchero.

—Por que si. No puedes venir a mi tienda así.

—Owww peero yo pensé...

—Pensaste mal. Vete.

—¿Qué hace ella aquí?

Miramos a al dueño de aquella voz. Suspire pesadamente.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!