38. "No prometo nada".

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Capítulo temprano. Espero que les guste ;) NOTA IMPORTANTE AL FINAL.

38. "No prometo nada".

Esa misma tarde fuimos a ver a Colton por petición de Mia. Estaba ansiosa por contarle a él de primero. No me llevé una gran sorpresa cuando vi que llevaba un gorro gris para el frío aunque aquí dentro la temperatura era moderada, supuse que la quimioterapia lo había dejado calvo y eso me llevó a sentir lástima por él.

Colton sonrió al verme. No habló pero ya Mia me lo había advertido, se le dificultaba mucho respirar y si hablaba era mucho peor.

-¿Cómo va todo? –Pregunté a su lado-.

-La camilla me tiene harto. –Habló con lentitud y paciencia-. Pero supongo que estoy mejorando, solo que... acabo de recibir... -Cada pausa eran largas tomas de aire-. Otro de los tratamientos. –Asentí-.

-Ethan, ¿Quieres un café o...? –Me preguntó Mia-.

-No es necesario que lo traigas.

-Igual iré por el mío así que... ¿Lo tomas o lo dejas? –Asentí dándole a entender que me lo trajera-.

Ella salió por la puerta seguida del doctor de Colton. Me quedé a solas con él.

-Ethan, estoy feliz... por ustedes dos. –Tosió un poco-.

-No es necesario que hables. Quería hablar yo contigo. –Asintió y sonrió agradecido-. Mia y yo ahora estamos bastante bien. Como sabrás viene un bebé en camino y eso me tiene muy nervioso pero a la vez ansioso y feliz. N o es mi intención interferir en las decisiones que tomes respecto a vida o... muerte. –Pausé un segundo-. Pero toda tu familia e incluido yo necesitamos que te sometas al procedimiento que sigue y...

-Ni lo pienses.

-Colton, yo sé lo que se siente perder a alguien, perdí a la madre de mi hijo y entré en una depresión. No quiero que suceda lo mismo con Mia. Porque si sucede, la vida de mi segundo bebé estaría en juego. El embarazo es un momento en donde la mujer debe permanecer serena y sin altos y bajos en preocupaciones, y como al principio de este sucedió, quiero que cuando yo pueda estar a su lado en este proceso no pase. Quiero estar ahí para ella y que sepa que la cuido y la hago sentir que nada le falte... sin que nada le falte. Y sin que le faltes tú. –Sonrió-.

-Me encanta que la ames y que lo demuestres. Pero que sepas que no puedo hacer mucho. –Tomé una silla y me senté más cerca-. Sé qué haces esto por ti, por tu hijo o hija y por Mia. Principalmente, también por mis tíos y Kian. Pero más que todo por ti... –Se aclaró la garganta. Estuve a punto de negar lo que había dicho pero no me dejó hablar-. Ethan, sé que es por ti porque si fuera por mí... esa maldita máquina que no me deja dormir en paz sería desconectada y la bomba de oxígeno también. –Me quedé callado. Asimilando lo difícil que sería estar en su posición, enfermo sin hacer lo que haría siempre-.

-Lo siento mucho, Colton. Y lo digo en serio. –Asintió sonriendo de lado. Luego de alrededor de un minuto, habló-.

-Tienes un par de pestañas. –Alzó el brazo y señaló mi mejilla. Pasé mis dedos para quitarlas, pero no sabía donde estaban-. No, acércate. –Lo hice, quedando en una posición algo incómoda para mí, al menos-.

-¿Qué estás...?

Se alzó en los codos y con una mano tomó mi nuca, besándome. Me intenté alejar pero su mano me lo impedía. Me dejó soltarme cuando escuchamos la puerta y un grito de sorpresa. Me puse de pie por instinto y me alejé de la camilla.

-Ahora puedo morir en paz. –Colton tenía una sonrisa satisfactoria en la cara, la más amplia que había visto hace mucho tiempo. Yo en cambio podía decir que me puse pálido-.

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