Prefacio

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Le sudan las manos y sabe que las está moviendo demasiado, así como también es consciente de que su pie izquierdo se mueve involuntariamente dando pequeños golpecitos contra el suelo del amplio gimnasio. A su lado, Niall permanece con una imborrable sonrisa y Harry se pregunta cómo alguien puede sonreír tanto, a su otro lado Liam quien se dedica a dar miradas poco sutiles a Zayn, el cual se encuentra dos filas más adelante, creyendo que nadie se ha dado cuenta del fuerte enamoramiento que tiene con el moreno.

Y bueno, todo el Instituto lo sabe. Excepto Zayn, obviamente y en secreto Harry piensa que hay que ser verdaderamente estúpido para no notar la mirada de Liam casi desnudándolo día tras día.

Pero afortunadamente hoy no es el día de hablemos sobre cuan desesperado está Liam, es el día que todos llevan esperando desde que pisaron por primera vez aquel infame lugar, la graduación.

Y Harry está nervioso, él es el encargado de dar el discurso este año y no tiene ni idea de qué va a decir a pesar de haber pasado días pesando en ello. Y Harry no encuentra a Louis entre la multitud y eso solo hace que sus nervios aumenten, y de repente quiere odiar a Louis pero es inútil, él nunca podría odiar a Louis.

La directora sigue llamando por orden alfabético a los alumnos, quienes suben con una sonrisa incómoda al escenario en busca de su diploma para después irse sin mirar atrás. Y Harry sabe que pronto dirán el nombre de Louis y que cuando ya no hayan más diplomas que repartir él tendrá que dar aquel maldito discurso pero Louis sigue sin aparecer.

El nombre de Louis resuena por todo el gimnasio sin obtener ninguna respuesta, murmullos acompañan al nerviosismo e incertidumbre de Harry. El nombre vuelve a repetirse dos veces más y cuando parece que aquella cuarentona mujer va a desistir Louis aparece y corre hacia el escenario casi pisando su propia toga. Y Harry solo puede pensar en lo mucho que Louis odia esa toga azul y en lo ridícula que la encuentra mientras el alivio se instala en cada parte de su cuerpo.

Louis recoge su diploma y prácticamente corre junto a Harry, y en unos segundos la respiración agitada del castaño está al lado de Harry quien le mira recibiendo una mirada de disculpa y él solo niega con la cabeza y sonríe, porque es Louis y siempre perdonaría a Louis

"¿Nervioso?" susurra en el oído del rizado, y Harry tiene que ignorar el escalofrío que recorre su columna.

Y sencillamente asiente para después sentir los labios de Louis sobre su mejilla, cálidos, suaves y dulces.

"Lo harás bien" agregó de la misma manera aún sobre la mejilla de Harry, este último suspiró observando como Louis volvía a su posición inicial.

Y ese era Louis, tan cálido, tan brillante, tan poético y tan desastroso como solo Louis podía ser.

Y Harry quizá pasa demasiado tiempo mirando a Louis, aunque él no quiera admitirlo, como también sabe que hay algo más que una simple pero fuerte conexión y teme que Louis no se haya dado cuenta. Harry ya ha notado que junto a Louis todo parece más fácil, todo fluye. No hay silencios incómodos ni conversaciones forzadas y vacías, hay risas, sonrisas sinceras y miradas que van más allá de mostrar afecto. Hay chistes malos de los cuales Louis se ríe o sencillamente termina por burlarse de Harry por ello, hay largos abrazos, y un magnetismo difícil de ignorar. Porque sí parece que ninguno puede estar demasiado lejos del otro, y todo nace con una innegable naturalidad consiguiendo que cada roce, caricia o beso no sea incómodo.

Y puede que si Harry no conociese tanto a Louis ahora mismo no sabría que el chico está ocultando algo por la manera en la que muerde su labio y mira nervioso a su alrededor mientras una de las mangas de su toga lucha por tapar correctamente su brazo, y Harry se ha dado cuenta de eso.

Rules of beauty ; Larry StylinsonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora