Las confesiones Incomodas

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Maratón 2/2

—Está bien – Me decidí – Me iré a disculpar. No por mí sino por mi hijo.

Mi madre sonrió victoriosa, ella no se esperaba lo que iba a decir en frente de toda la familia, ella todavía era ilusa para algunas cosas.

—Entonces anda y vete – me ordeno – no te quiero ver esta noche.

—Está bien.

Salí del lugar que estaba y me dirigí al comedor principal donde todos los invitados – ladrones y sinvergüenzas – estaban comiendo y conversándose entre unos a otros. Fui silenciosamente a mi puesto y saque la copa para después golpearla con una cuchara.

El show va a comenzar.

Todos se giraron por el ruido que había hecho y me miraron. Sonreí a mis adentros, el plan que había formado estaba saliendo bien.

—Hola, como saben soy la futura prometida de el – Indique a Dylan que sonreía con grandeza – Él va ser mi futuro esposo. ¡Hey! , saluda.

Dylan levanto inseguro la mano y los invitados empezaron a murmurar unos entre otros.

—Bueno como saben mis padres son los Scott – los presente – Uno ladrones y estafadores que solo le interesa el dinero –Aclare

Un grito de sorpresa se escuchó.

—Bueno, hoy me obligaron a venir aquí para ofrecerme a este imbécil –levante la ceja – Si están pensando que me están obligando a casarme están en lo correcto. Mis padres están haciendo eso .¿Alguna escusa madre? No creo, total siempre estas entre las camas de los socios de mi padre y el muy estúpido no se da cuenta.

Mi padre mira molesto a mi madre buscando una explicación, pero ella se pone a llorar para buscar que la apoyan, perra inútil.

—Y mi padre el gran pero gran idiota – Rio con ironía – Te enojas ahora que sabes que mi madre te engaño por más de 10 años pero te olvidas que tú la engañas desde antes – declaro con una sonrisa triunfal en mis labios.

  — Dime que no es verdad Benajmin —  Pide mi madre a mi padre —  Dime que no me has engañado con nadie y que me quieres.

Mi padre da un suspiro largo y cansado

— Sabes que es verdad . Siempre llego tarde a la casa o no llego , no te haga la tonta Helga ya estas mayorsita para solamente dedicarte en tu maquillaje. 

Mi madre levanta la mirada hacia su marido y lo abofetea en frente de todos los invitados para después agarrar su bolso y acercarse donde yo estaba con una mirada llena de odio y rencor.

  — Acá viene la mejor madre , la que no le interesa tu hija—   declare con ironía 

—No eres mi hija –escupe con odio

—Nunca lo fui para ustedes.—respondí indiferente. Sus insultos ya no me hacían daño como antes.

—Me das pena pero recuerda, yo puedo ser tu peor enemiga, cuidado.

Ella sale dejando a todos los invitados boca abiertos por el espectáculo que hice mientras que yo, cerré los ojos asimilando que lo que había hecho era un grave error que cometí.

—Gracias – me despedí

Tome la cartera que tenía para irme, pero una mano en mi hombro me lo impide. Levanto la mirada para encontrarme con los ojos azules de Nick. Sonrió de modo de despedida, sé que nunca más volveré a pisar esta casa.

—No, espera. Yo te acompaño— se ofrece

Asisto no muy segura y saco mi abrigo del perchero para ponérmelo, el hace lo mismo con el suyo pero sin despegar su mirada sobre mí.

—Estas hermosa – confesa mojando sus labios – Muy hermosa, más que todos los días.

Me ruborice al escuchar eso, nunca me lo había dicho en se sentido tan romántico .Levante su mirada hacia el esperando que me dijera algo mas pero no dijo nada más.

Pienso en Jaime y su confesión de que no me quería , el nunca me había dicho eso y como una tonta me ilusione en el.

—¿Nos vamos? – Pregunte tomando su brazo– No quiero que esto suena mal pero no creo que tus padres me quieren seguir viendo en tu casa.

—No es mi casa, cariño.— Hablo en su tono coqueto.

—Eso le dices a todas – reí

—Bueno, casi resulto. A la otra será.

Abrió la puerta y una brisa fría me golpeo, esta noche era perfecta para dar un paseo. Salimos de la casa sin hablarnos y emprendimos la larga caminata hacia mi casa.

—Estuviste increíble cuando dijiste eso, te admiro a decir verdad – rompió el silencio Nick – Yo no sería capaz de decir aquello y eso que se muchas cosas de mis padres.

—Yo tampoco lo era pero no aguantaba estar más callada. Tenía que hablar y dejar en vergüenza a mis padres – bajo la mirada al recordar las veces que me dejaron en vergüenza a mí cuando íbamos a una cena – ellos siempre me hacían eso y quería que ellos probaran que se sentía.

La noche era cada vez helada y más solitaria, éramos solo dos siluetas que caminaban por medio de la oscuridad.

Una lagrima rodo por mi cara por recordar cada una de las veces que me humillaron en público contando lo que hacía en mi casa o alguna mentira que ellos inventaban para reírse de mí. Miro a Nick para buscar consuelo.

—No llores princesa – saca la lagrima que estaba depositaba en mi cara – una princesa y hermosura como tú nunca deben llorar.

—He sufrido mucho en esto – lloro más fuerte – mi infancia, mi adolescencia...hasta mi adultez. Es horrible mi vida

Me toma y me abraza, su olor a hombre impregna mi nariz, es un olor muy atrayente a decir verdad.

—No digas eso. Me tienes a mí

Sonrió tímidamente, muchas personas siempre decían eso pero nada más era una mentira para calmarme en mis peores momentos. Tenía a Charlie pero a nadie más.

—¿Nunca te has enamorado? – Pregunto cuando me suelta de su agarre.

—Sí, una vez – Responde – Ella era una chica única y especial

—¿Y qué paso? – pregunte curiosa. Quería escuchar una historia.

—Se llamaba Ze, era una chica como tú pero distinta a la vez. Era muy risueña y alocada, era una amante de la vida como yo, ella era especial y nunca tuve la oportunidad de decirle eso – tomo un bocado de aire – Pero un día despierto y se había ido y nunca más la vi.

Asisto comprendiendo todo, a él también le habían roto el corazón al igual que yo. Caminamos en silencio hasta que yo rompí el silencio que teníamos.

—¿Y serias capaz de tener a otra persona?

Suspiro con triste, al parecer no.

—No. Pero si la tuviera pelearía para que yo me enamorara de ella y ella cada día más de mí.


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