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Reto 16

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Consigna: Invéntate un pasado para ti: ¿dónde creciste? ¿a qué te dedicas? Haz quesea lo más diferente posible al real.


UNO ES LO QUE HIZO

No era como que lo recordara todo en realidad, pero podía dar fe de que los hechos fueron según le contaron. Después de todo, uno es lo que hizo en el pasado, y el pasado que había escuchado pintaba justamente para ser como era.

Ella era la única hija de una familia de tres, aunque a veces solo fueron dos y, otras veces, solo ella.

Cuando sus padres se casaron —veintisiete años atrás— su madre adoptó la vida errante de su progenitor. Y es que no se le puede llamar de otra manera a un hombre que nunca estuvo en su vida, a pesar de haber compartido muchas veces el mismo espacio.

El trabajo de ese hombre consistía en ser el administrador de una feriecilla ambulante. Un montón de juegos mecánicos y puestos de chácharas que se establecían en fiestas patronales y ferias de pueblo de diversos lugares del estado. Un trabajo heredado de su abuelo y bien acogido por su padre.

Esa razón le obligó viajar por incontables lugares mientras seguían al esposo de su madre, como le gustaba llamarlo, a pesar de que hiciera molestar demasiado al hombre. Esa era también la razón de que ahora deseara jamás volver a emprender un viaje. Ella juraba que jamás iría más lejos de a donde sus pies llegaran por sí mismos.

Su educación primaria estuvo a cargo de su madre que, por fortuna, era maestra y, por desgracia, una romántica incurable. De otra forma no habría seguido de tal manera al que llamaba el amor de su vida, por el cual renunció a todo, incluso a su hija, la que dejó a cargo de su abuela cuando la chica, en plena adolescencia, se negó a tanto traqueteo anhelando una vida normal.

¿Dije ya que era hija única?, pues lo era. Y a veces lloró por estar sola, pero otras veces se alegró por que no hubiera nadie viviendo eso que ella tanto odiaba.

Aunque en realidad nunca estuvo completamente sola, en el campamento siempre hubo otros desafortunados andando los caminos por los que era arrastrada. Todos fueron sus compañeros de clases y de algunas aventurillas que hoy lograban arrancarle una risilla.

Ellos eran como una comuna errante. Un montón de gente que se establecía en todos los pueblos, que dormían en carpas incomodas y defectuosas, todo para darle un mucho de luz y diversión a las fiestas de los pueblos.

Pero eso se terminó, al menos para ella. En plena adolescencia, después de certificar sus estudios primarios, para ingresar a la escuela secundaria se mudó a la ciudad con su abuela. Y, a pesar de que siempre quiso establecerse, no era tan bueno como esperaba, pues sus padres siguieron su camino sin ella.

Más no fue todo el tiempo. Para el final de la secundaria su madre vino a vivir con ella. Y aunque solo fueron un par de años sola, a ella se le antojó a una eternidad. Después de eso fueron su madre y ella, solo su madre y ella. A su padre solo lo volvió a ver cuándo la feria llegaba a la ciudad en que vivía.

Tanta distancia abrió una brecha casi enorme entre su padre y ella. Una brecha que no parecía acortarse ni siquiera ahora que vivían en la misma ciudad y en la misma casa. Ahora que él no vagaba más, ahora que siempre estaba en casa y buscaba su compañía, a ella le parecía asfixiante tanta cercanía. Por eso lo rehuía.

Su padre suele llamarla fría y desconsiderada. Pero a ella le parece lógica su reacción. No está acostumbrada a tener un padre y ahora, con veinticuatro años cumplidos, ya no lo necesita.

Y no es que no le dé alegría verlo. Pero siempre que está cerca una extraña pero entendible opresión se instaura en su pecho, pues tenerlo ahora cerca no deja de recordarle que antes no estuvo para ella. Al final nunca se decide a que sentir, si felicidad o coraje.

Y es que uno es lo que hizo en el pasado. Y su pasado pintaba para que ella fuera la chica fría, apática, inestable, arisca y desconfiada que ahora era.

Ella tiene tanto miedo ser dejada atrás de nuevo, tiene tanto miedo no ser capaz de establecerse que, casarse y formar una familia no es algo que se vea haciendo. Después de todo ella tuvo una familia ya y eso no es una experiencia grata de recordar, menos de repetir.


Saben, esto es lo que pudo ser mi vida si mi padre no fuera el romántico incurable xD Mi padre renunció a la feriecilla, se la dejó a mi tío Felipe, su hermano menor, por que mi mamá le dijo que ni soñara que le seguiría para todos lados. Ella quería una vida estable y mi papá renunció a todo por darnosla. Porque según sé, soy la niña de compromiso, la razón de que mi hermosa familia iniciara xP

Deseo este reto les encante. Saludos y besos. 

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