Hasta los matrimonios más apasionados solían acabar en divorcio. Cuando más fuerte la chispa, antes moría.

Tras ese agradable pensamiento, decidí que ya era hora de hablar de negocios.

—¿Cómo tienes la agenda para la tercera semana de septiembre? —pregunté.

—Libre, ¿por qué?

—Quiero que te encargues del catering de la fiesta de Anne Styles. Ya tengo la aprobación de Harry.

—Genial —pensativa, enrolló un mechón de pelo en un dedo—. En los últimos seis meses he tenido más encargos que mis padres en toda su vida. Y dirigieron el negocio durante veinte años.

—Es porque eres la mejor de la ciudad —cuando no estaba probando recetas exóticas, por supuesto.

—No —negó con la cabeza—. Es porque tú me envías a todos tus clientes.

—Y me adoran por hacerlo. Nunca has decepcionado a nadie —metí la mano en el maletín y saqué tres hojas de papel; una era la solicitud para ser esposa de Harry y la guardé apresuradamente. Sonrojada, le entregué a Clara los documentos correctos—. Aquí hay una lista de temas posibles y otra de alimentos aceptables. Comprobarás que los Styles insisten en que sea comida muy normal —añadí rápidamente.

—¿Estás segura? —hizo un mohín—. Tengo una nueva receta…

—¡Estoy segura!

—Allá cada uno con sus gustos —encogió los hombros con delicadeza y miró la lista—. ¿Estáis considerando utilizar un joyero como tema central?

—Considerándolo, sí. Harry dice que su madre adora la joyas —hice una pausa—. ¿Te gusta la idea?

—No me gusta, me encanta —dijo. Sus rasgos se iluminaron, resaltando la redondez angelical de su rostro. Sonreí con alivio—. Tal vez podría presentar los aperitivos con forma de collares y pendientes.

—Eso estaría bien —asentí con aprobación—. Pero aún no estoy segura al cien por cien de que elijamos ese tema. Dame un par de días para confirmarlo.

Clara dobló los papeles y los guardó en el bolsillo de su delantal.

—Odio volver al tema que quieres evitar, pero me muero de ganas por preguntar. ¿Has rellenado ya una solicitud para ser la señora de Harry Styles?

—No —desvié la mirada—. Por supuesto que no.

—¿Piensas hacerlo?

—¿Qué clase de pregunta es ésa? Claro que no.

—Entonces, ¿por qué llevas una en el maletín?

Me ruborice tanto que si hubiera habido una alarma de incendios se habría disparado. No había tenido fuerza de voluntad para tirar la solicitud.

—La secretaria de Harry me la dio por error.

—La guardaste, en vez de tirarla —Clara chasqueó la lengua y me escrutó—. ¿Por qué la guardaste, Miranda?

No sabía por qué me costaba tanto deshacerme de la *beep* solicitud, y no quería saberlo. La respuesta podría asustarme.

Mi móvil aprovechó ese momento para sonar, librándome de contestar. Bendita tecnología.

—Espera un segundo —me incliné hacia el maletín, saqué el teléfono y lo abrí—. Eventos por Miranda.

—¿Dónde estás? —dijo una airada voz masculina—. Te he llamado a casa. Varias veces. No estabas.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!