Capítulo 17| Editado.

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(Gia)

-¿Qué sucede? -suspiré.

-Te mentí.

-¿Qué? -susurré-. ¡¿Tú también?! Ahora falta que el abuelo venga y me diga lo mismo. Están todos contra Franchesca hoy.

-¡No de esa manera, boba!

-¿Entonces? Oh, no me digas que soy tu mate -dije horrorizada.

-¡¿Qué?! No que asco -abrí mis ojos sorprendida.

-¿Tanto asco doy? -me callo una lágrima. Que sensible estoy.

-No, Fran. Yo no dije eso.

-¿Entonces? -sobe mi nariz.

-Hace unos días encontré a mi mate, pero no fue lo que esperaba.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Mi mate es un... -le dio escalofríos, suspiró-, es un hombre.

Me quede en shock, no... no puede ser.

¿Él gay? Pero a él le gustan las mujeres, el otro día lo ví con una. No puede ser.

-¿Qué? -susurré-. Pe-pero el otro día te ví con una chica, ¡s-se estaban besando! No, no, no esto no es verdad. No mientas -lo apunte con el dedo.

-Y qué, ¿me abandonarás por ser así? -preguntó dolido.

-Claro que no -respondí obvia-. Osea, estúpido eres mi mejor amigo -hablo a lo diva.

Empezó a reírse, siempre me gusto su risa. Era gruesa pero a la vez cálida y tierna.

-Me asusté -me abrazó.

-Ya, ya. Haré algo de comer.

-¿Qué cocinaras? -preguntó.

-Pizza -dije mientras buscaba en la alacena y en la heladera-. No hay nada, tendremos que ir a comprar. Vamos agarra las llaves de la camioneta.

-Está bien.

Subimos a la camioneta, yo conducía y él iba de copiloto.

Puse un cd de One Direction, Story of my life sonaba de fondo.

-¡Story of my life! -grité cantando-. Listo, llegamos.

-Cierra el auto.

-No me digas -conteste irónica.

Una vez cerrado entramos al lugar.

-Ve por los ingredientes mientras yo voy por la bebida -dijo mi beta.

-Bien nos vemos en 15 minutos.

Agarre un carrito, me dirijo hacia las góndolas de fiambres, tome un paquete de queso y jamón cocido. Luego fui a buscar la harina para hacer la masa, así es, sé cocinar. Una vez que tenía todo fui al punto de encuentro pero algo choco con mi carrito.

Subí la mirada y que casualidad. Ahí estaba él, el chico el cual actualmente lloro.

-¿G-Gia? -preguntó tembloroso.

-No, Ruperta. -contesté fría.

-Sobre hace rato, lo siento ¿sí? Ella se tiro encima mío y me beso, como soy un caballero se lo ¿seguí?

-¿Te costo mucho sacártela no luego de que lo vi? -pregunte sarcástica-. No quiero que me mientas, Alexander. No a mí, se cuando mientes y cuando no.

-Quiero que vulva a ser lo mismo que antes. Por favor -pidió.

¿Perdonarlo? Ni siquiera eramos nada más allá de que él sea mi mate pero él si me gusta y mucho. Prácticamente me rompió el corazón cuando los vi así, en esa situación.

-No lo sé. Me dolió muchísimo verlos -lo veo triste.

-Solo pido una oportunidad por favor -se arrodilló, las chicas que pasaban por ahí soltaron un suspiro.

-Alexander por favor no hagas eso -pedí mientras me agachaba con él, no iba a permitir que quede humillado.

-Por favor.

-Alex ahora no -agarré su cara con mis manos, personas nos veían -. ¿Y ustedes qué miran? -gruñi, inmediatamente dejaron de hacerlo, mi mate río.

-Me encanta cuando estás así de enojada. Hablando en serio, sé que me equivoqué pero estoy muy arrepentido.

Suspiré antes de contestar.

-No sera nada fácil ganarme. Tengo a muchos chicos detrás de mí -le dije.

-Eso lo sé, pero tengo algo que otros no. Es una ventaja.

-¿Así, cuál? -pregunté picara.

-Que yo soy tu compañero de vida, tu mate y tu dueño -suspiré cual enamorada.

-Hasta luego -me levanté, agarré el carrito y comencé a caminar.

Una mano me impidió seguir, me di la vuelta y él me abrazo por la cintura.

-Adiós.

-¡Franchesca! -gritó Mattew-. Vamos.

-Arruina momentos -susurré, Alex estaba tenso mientras miraba a mi beta -. ¿Qué sucede?

-No quiero que estés con él -sacó sus colmillos.

-Tranquilo, vampirito. Por cierto, no quiero que nadie, ninguna persona del género femenino se te acerque.

-¿Incluyendo a mi hermana? -preguntó divertido.

-Bueno, ella si puede.

-¡Gia!

-¡Voy Matt, ahora voy! -le grité mientras me soltaba de Alex-. Ahora si, hasta luego.

Volví a agarrar el carrito y corrí hacia Matt.

-¿Qué fue eso? -preguntó sorprendido.

-Eso fue una reconciliación no tanta.

-¿Qué es eso?

-Llama a tu mate, lo quiero conocer.

-Oh, esta bien -agarró su celular y marcó -. ¿Hola? ¿Harry? Si, todo bien. Gia quiere conocerte. A las 2:00, adiós.

-Bueno, hay pizza por hacer.

Imaginemos a esa pareja en multimedia en un supermercado.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!