Cap 2.23

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YOLANDA

-¿¡Listos!?-grité por el hueco de la escalera del edificio.

-¡Deja de gritar!-se quejaba uno de los muchos vecinos.

-¡Listos!-respondió Álvaro desde su piso.

Bajaron por el ascensor con las maletas y nos subimos al taxi que nos estaba esperando en la puerta del edificio. Un viaje después en taxi, junto con otro en avión y otro en taxi hacia la frontera. Sí, teníamos que ir por la frontera porque si entrábamos en avión la policía nos estaría esperando en la salida del aeropuerto. 

Así que el taxi nos dejó cerca de la frontera y nos preparamos para entrar con el resto de los ilegales. Aunque nosostros no éramos ilegales, habíamos conseguido la doble nacionalidad. Nos preparamos para salir corriendo.

Cuando el guardia empezó a hablar con otro todos aprovechamos para salir corriendo y poder entrar en el país de nuevo. Corrimos. Corrimos. Y seguimos corriendo hasta llegar a una cabina donde miramos las cámaras de seguridad para ver si el policía nos había visto entrar. 

El guardia estaba dormido así que no había riesgo de peligro. Nos dimos la vuelta y junto con otros policías apuntándonos con pistolas estaban Raquel, los padres de Álvaro y los de Andrew. Los padres de Álvaro nos miraban, bueno miraban a Álvaro con ira, resignación y bastante frustación. 

Los padres de Andrew nos miraban un tanto anonadados y Raquel con una cara seria e imparcial. ¿Cómo nos habían encontrado?

***

Nos encerraron en la cárcel y llamaron a no sé que policías. Los padres de Álvaro se quedaron un rato. Les dejamos que hablaran en un rincón de la celda con las barreras en medio y el resto nos alejamos de ellos aunque oíamos perfectamente lo que decían. 

-No sabíamos que llevabas esta vida. Te podíamos haber ayudado a salir de ella y a tener una mejor.-empezó el padre de Álvaro.

-Yo llevo esta vida porque quiero, papá, y no quiero vuestra ayuda.-dijo Álvaro sin mirarles todavía. 

-¿Por qué no?-preguntó su madre.

-Porque esta es mi vida, mamá y me gusta como la vivo. Y no es la primera vez que visito una cárcel y que salgo sin ningún problema.

-Pues están de camino unos policías para trasladarte a ti y a los demás a otras prisiones en distintos sitios del país. Para que os cueste más reuniros. Ah, y tenéis la entrada prohibida a esta ciudad. -dijo su padre alternando la mirada entre las otras celdas y la nuestra.

-Créeme, papá. Saldremos de esta.-dijo Álvaro mirando a la cara a sus padres.

-No sé cómo. Álvaro acaban de localizar donde residen dos amigos tuyos que llevan aquí mucho tiempo y están de camino a su casa para traerlos aquí.-afirmó su madre. Álvaro y todos los demás les miramos.

-Quiero hacer una llamada-dijo Álvaro-. Estoy en mi derecho, cuando quiera y a quien quiera. 

Le sacaron de allí y lo llevaron para hacer una llamada y todos sabíamos a quien llamaría. A David. Esperamos a que volviera y le preguntamos que le había dicho David. Nos respondió que no le llamó a él, ni a Carla. 

-Entonces, ¿a quién has llamado?-preguntó Sandra.

No nos respondió. 

RAQUEL

Después de que volvieran sus padres, fui a verles. Les había traicionado, pero le prometí a Andrew que les meteríamos en la cárcel y yo prometía mis promesas. Algo de lo que ahora mismo me arrepentía.

Me puse a punto de mira para que supieran que estaba allí. Enseguida se levantaron todos y algunos se agarraron a los barrotes mientras me miraban.

-¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué nos has traicionado?-preguntó Carlos.

-Porque hice una promesa. Y nunca dije que fuera uno de los vuestros.-dije apenada.

-Pero...-intentó replicar María.

-No-la interrumpí-. Os vais a ir a distintas cárceles del país y no podéis hacer nada. Lo siento.

Me fui de allí y me dirigí al despacho. Sentado en mi silla estaba Andrew con los pies sobre la mesa, y jugando con uno de los bolígrafos que tenía allí.

-Veo que volviste a tus raíces...

-Si volví o no, no es asunto tuyo. Rompimos, ¿te acuerdas?

-En realidad no lo concretamos, así que técnicamente seguimos juntos. 

-Bueno, pues rompemos ahora. Ala, hasta luego.-dije mientras abría uno de los cajones y revisaba algunos archivos. 

-Como quieras. Ya nos veremos en el juicio de esos corredores.-dicho esto se fue del despacho y me dejó sola.

Sentí que el pecho se me oprimía al escuchar esas palabras e imaginarme lo que pasaría en el juicio. Lo podrían, los meterían a todos en la cárcel. Por mi culpa. Salí del despacho y fui al de mi jefe. 

Entré sin llamar y me fijé en que estaba reunido. En cuanto mi jefe vio mi cara, le pidió amablemente a aquel gerente que saliera de su despacho y le esperara.

-¿Cuántos?-pregunté directamente.

-Quince años no se los quita nadie.

-¿A todos?

-Es posible que a Álvaro, Carlos, David, Dani y María les pongan mucho más tiempo por llevar más tiempo y haber cometido delitos más grandes.

CARLA

Salí de la camioneta y corrí hasta esconderme en un callejón. Se llevaron a David a la comisaría y algunos policías me siguieron buscando, pero conseguí esconderme y ponerse en un sitio seguro. 

Fui a casa de una amiga y allí me atendió. Le costó un poco convencerse de lo que había pasado todos estos años y no terminar por llamar a la policía. Vimos las noticias y el informativo principal era que les habían cogido a todos gracias a que una mujer que les dijo donde podían encontrarlos.

Una mujer.

Raquel. 

Fui hacia nuestra casa. A la que antes teníamos y en la que vivíamos David, Yoli, Raquel y yo. Seguramente estaría allí y pensaría que ya nos habían cogido a todos. Por suerte, en la noticia no dijeron nada de mí y nadie sabía que no me cogieron con David.

La cogí de espaldas y la tiré al suelo.

-¿¡Se puede saber por qué nos has delatado!? ¡Eres de los nuestros!-grité.

-¡Yo nunca dije que fuera una de vosotros!-dijo todavía en el suelo.-¡Fuisteis vosotros los que asumísteis que ya era una de ustedes!

-¿Y por qué lo hiciste?-dije más calmada ahora.

-Porque tenía que hacerlo. Y debería avisar de que estás aquí.-me dijo mientras se levantaba.

-No tengo ni idea de lo que voy a hacer ahora.-dije sin pensar.

-Vete del país. A donde estabais antes y busca a Laura y a Drake y pídeles ayuda. Ellos te ayudarán, Créeme.

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