CAPITULO 1

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Todo estaba listo para su boda, excepto él.

Sungmin se miró en el espejo con gesto de tristeza y desesperación. Sabía que no podría escapar pero la carta de Min Woo lo había dejado en ese estado.

Debían huir a Gretna Green y casarse en secreto, era lo que se estilaba entonces y él no deseaba otra cosa.

Lee Sungmin había tenido algunos pretendientes, y con varios había "tonteado" pero cuando Min Woo le propuso matrimonio al cumplir los diecisiete años sus padres pusieron el grito en el cielo.

Ese joven no era rico y no tenía posición alguna, demasiado joven, demasiado inexperto. Solo heredaría una propiedad al norte de un tío loco y cambiante.

Luego apareció ese joven frío y altanero, un distinguido lord para invitarlo a bailar: Sir Cho Kyuhyun y sin darse cuenta (o por insistencia de su madre) se habían prometido.

Todo estaba listo para la boda con Sir Kyuhyun y Sungmin temblaba. Sabía que era una locura hacerlo pero no tenía escapatoria. Huiría con Min Woo con su traje de novio.

Su amado Min Woo lo esperaba. Alto, guapo, pelirrojo y con una sonrisa radiante, era un príncipe a sus ojos, y eran tan perversos sus padres al querer separarles...

-Ven pronto Sungmin, tomaremos el tren de las diez rumbo a Escocia- le dijo y lo miró deslumbrado al verlo vestido de novio.

En la mansión campestre de la familia Lee: Garland Manor, Lady HeeSun llamaba a su hijo desesperada, ¿dónde se había metido su Sungmin? No podía hacer visitas el día de su boda... ¡Qué niño tan descuidado!

A la dama gruesa que se agitaba con facilidad le llevó algún tiempo darse cuenta de que su hijo se había fugado con su enamorado.

"Madre, huiré con No Min Woo, nos casaremos en Gretna Green. No puedo casarme con Sir Cho, no lo amo para nada ni él me ama un poco, solo me prometí a él para complacerte pero sé que nunca seré feliz con él... Perdóname por favor."


Cuando el padre del joven, el imponente Sir Lee leyó la carta palideció y del disgusto tuvo un ataque y debió permanecer acostado el resto del día por consejo del doctor que lo atendió.

Lady HeeSun estaba desesperada atendiendo a su esposo, y demasiado atareada para buscar a su hijo así que decidió avisar a sus yernos Kangin y HyukJae, casados con sus hijos mayores Leeteuk y Donghae.

Que su familia avisara al desdichado novio abandonado... Ella era incapaz de dar un solo paso. Siempre supo que ese niño le daría trabajo, nunca había sido sensato y ese joven escocés lo había vuelto más rebelde pero jamás imaginó que sería capaz de cometer una locura como esa. ¡Y el mismo día de su boda!

-Tranquila madre, por favor, Sungmin regresará- dijo su hijo Leeteuk.

-Mi esposo lo encontrará, ya verás- dijo su otro hijo Donghae.

-Oh, no pudo ser tan desconsiderado. Se volvió loco, huir así con un muchacho sin futuro.

Sir Cho Kyuhyun, el pretendiente abandonado recibió la noticia con una calma fría.

No podía ser, era una pesadilla, el día de su boda... Su novio había huido de él como si lo odiara pero ¿por qué? Escocia... ¿Qué demonios haría en ese país? Pidió explicaciones, no se quedaría sin saber lo ocurrido, ¡demonios!

Kangin debió confesarle que había huido con un festejante y que pensaba casarse en Gretna Green porque sus padres se habían opuesto a la relación hacía tiempo.

El caballero tomó su caballo y pidió a sus amigos que lo acompañaran, encontraría a ese chiquillo insensato y lo traería de regreso a su boda. No le haría esa humillación, maldición, no lo permitiría.

Pero los astutos enamorados siguieron un atajo y llegaron a tomar el tren rumbo a la aventura más romántica de sus vidas sin que nadie pudiera impedirlos.

Sungmin sentía que volaba, era libre, no debería casarse con ese joven frío que ni siquiera lo había besado ni una vez y que le daba un poco de miedo.

Min Woo sonreía feliz ansiando que llegara la noche de bodas para hacer lo que tanto deseaba. Solo lo había besado unas veces pero esos besos lo habían transportado...

Llegaron a Gretna Green donde sus tíos y primos aguardaban, serían testigos de la boda.

Sungmin notó que el paisaje cambiaba y el frío era intenso a pesar de estar en primavera. Se casaron casi enseguida y él le colocó un anillo en su mano. Oh, no podía existir tanta felicidad...

Pasaron el día en el cottage de los tíos de Min Woo a varias millas de Gretna Green.

Llegó la noche y se sintió intranquilo. Ninguna doncella lo ayudó a quitarse el traje ni a peinarlo, la servidumbre en esa casa de campo era muy escasa.

Amaba a Min Woo pero no tenía mucha idea de lo que harían esa noche, solo que... Algo le había dicho al respecto su amiga Sooyoung; recientemente casada, que lo había espantado. Algo con respecto a la anatomía masculina y de lo que hacían los esposos. Estaba asustado y cuando su marido apareció tembló aún más.

-Sungmin- dijo su enamorado escocés sonriendo.

Min lo miró y él se acercó despacio y cuando quiso besarlo el joven permaneció tieso.

-No temas... Todo estará bien- le dijo al oído y siguió besándolo.

Solían gustarle sus besos pero en esa ocasión estaba nervioso que no podía disfrutarlos y cuando comprendió sus intenciones se asustó tanto que el novio desistió de intentar algo esa noche.

Debía darle tiempo, estaba muy nervioso esa noche. El paciente enamorado volvió a acercarse a su esposo días después y por primera vez estaba totalmente desnudo en sus brazos y notó que su miembro era una vara firme.

-Sungmin, si quieres me detendré- dijo él muy considerado.

Su esposo no había hecho más que rechazarle todas las noches y casi estaba listo para que lo hiciera en esa ocasión, sin embargo no lo hizo. Temía lastimarlo, era pequeño y estrecho, casi como un chiquillo. Pero lo deseaba, oh, estaba loco por su príncipe.

Sungmin no lo dejó continuar mucho más: el dolor era insoportable y lo apartó furioso, no le metería esa cosa, nunca más... no lo haría.

Su novio lloraba y decía que quería regresar a su casa, que no estaba listo para casarse y que habían cometido un error. Sungmin no quería consumar su matrimonio ni quería que volviera a tocarlo. No podía ser.

-¿Es que ya no me amas Sungmin?- le preguntó él. Sungmin se echó a llorar sin responderle.

Lo quería por supuesto, le gustaba Min Woo pero no estaba preparado para compartir la intimidad con él.

Sus tíos notaron que algo andaba mal con ese jovencito pues siempre tenía los ojos hinchados y dijeron que era muy joven y no se adaptaría al rudo invierno escocés.

Un día Min Woo habló con su tío Ji Sung y le confesó la verdad.

-Mi esposo no quiere que lo toque, la última vez... Le dolía mucho... Es que tiene muy pequeña su...

El escocés debió sofocar una sonrisa.

-Comprendo hijo, es normal, siempre es así luego... Debía quitarle la estrechez con su miembro y ser paciente, eso fue lo que le dijo su tío.

Min Woo estaba desesperado, si no lo hacía Sungmin regresaría a su casa y anularía su matrimonio, no quería que eso ocurriera.

Sungmin sin embargo estaba arrepentido de haberse fugado con ese joven, dos semanas en Escocia y extrañaba las comodidades de su hogar, a su madre y a sus amigos. ¿Qué tontería había hecho?

Ahora comprendía la locura que había hecho, había dejado plantado a Sir Kyuhyun, un caballero respetuoso y muy rico, para vivir sin doncella, en una casa de campo rústica donde las mujeres cocinaban, fregaban y no hacían más que parir hijos todo el tiempo.

La tía de Min Woo: Bo Young, esposa de Ji Sung, tenía ocho niños todos pequeños y esperaba el siguiente. Y Sungmin solo sabía zurcir, bordar y tocar el piano, nunca había fregado un piso ni cocinado nada...

Y esa noche en su habitación habló con Min Woo al respecto.

-Debo regresar, mi madre estará preocupada- dijo.

-Sungmin, ¿es que ya no me amas?- le reprochó mirándolo con cara de cachorro abandonado. Parecía a punto de llorar y él también, confundido con la situación.

En esos momentos su enamorado escocés era pura hormona, loco de deseo pero su rechazo minó su entusiasmo y la vara mediana perdió vigor desapareciendo misteriosamente bajo su camisa y el joven se alejó triste y avergonzado.

Al día siguiente su tío lo acompañó a Gretna Green y con tristeza solicitó la anulación de la boda por no consumación.

Sungmin podría regresar a su casa y esa noticia en vez de entristecerlo lo alegró.

Se marchó de Escocia sintiendo un alivio inmenso, sin mirar atrás ansiando regresar a su casa como si nada hubiera pasado.

ESPOSO CAUTIVO [KyuMin]¡Lee esta historia GRATIS!