Un secreto de dos

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~Capítulo 22~

{Elijah}

—Sabías que todos los hombres tenemos a una grosera, malgeniada y contestona que nos vuelve loco —dijo Dylan viendo su móvil.

¡Genial! El imbécil ya estaba viendo esas frases cursis en la web.

—Sabías que puedes ser muy idiota cuando te lo propones —respondí serio y el rio.

—Solo soy sincero, que tú no lo aceptes no es mi problema —se encogió de hombros restándole importancia a mis palabras.

Grosera, contestona y malgeniada eran las palabras que describían a la perfección a Isabella White, ¿Me volvía loco? Claro que lo hacía, pero no en el ámbito amoroso. Solo era que esa chica tenía la habilidad de hacer crecer mi instinto asesino cada vez que estaba cerca de mí.

Era lunes y regresar a la universidad no había sido fácil, me pasé toda la noche analizando lo que hice pensando en ella, llegué a la conclusión de que tenía que tragarme mis palabras porque deseaba a esa chica y me había propuesto llevarla a la cama antes de tener que alejarla de una vez por todas de mí.

Situaciones drásticas ameritaban decisiones drásticas.

Así era mi mundo y por el bien de ella era mejor así. Podía alejarla desde ese momento, no obstante, yo era demasiado egoísta y eso no sucedería sin antes demostrarle que ella me deseaba tanto como yo la deseaba a ella y me importaba una mierda que Elliot fuese su novio y mi primo.

En realidad, eso fue lo que me motivó más.

Sin pretenderlo encontré la manera perfecta de hacerle pagar lo que en el pasado me había hecho. Recordaría mis palabras, mi juramento, pero sobre todo recordaría la promesa que una vez le hice y estaba a punto de cumplirle.

Él inició el juego y yo lo iba a finalizar.

La maestra Lynn —y tía de Elsa —entró al salón cinco minutos antes de iniciar las clases y por lo que veía, había pasado una buena noche ya que se le veía muy feliz a diferencia de la amargura con la que cargaba cada día.

—¡Buenos días chicos! —saludó entusiasta, Dylan volteó a verme, alzó una ceja y supe que se estaba imaginando lo mismo que yo.

—Vaya poder que tenemos los hombres sobre ellas — murmuró y solo sonreí negando a su acertado comentario.

La clase dio inicio y me dispuse a poner atención. No lo logré ya que el pensamiento de la castaña llegó a mi cabeza, necesitaba hacer algo con eso y necesitaba hablar con ella y solo lo iba a lograr ahí en la universidad, porque afuera de ella estaba Elliot y no la dejaría sola ni un instante y menos después de percatarse de mi interés hacia ella.

La hora del almuerzo al fin había llegado y luego que la maestra dio por finalizada la clase, tomé mis cosas y salí al pasillo sin esperar a Dylan, me dirigí a un área de taquillas parecida a la secundaria que allí había y en efecto ahí encontré a Isabella junto a Jane y Tess, no la veía muy feliz así que imaginé que aún seguía molesta por el engaño que le hicimos.

—Necesito hablar contigo —murmuré tomándola con suavidad del brazo y alejándola de sus amigas sin esperar respuesta de su parte y me alegró saber que no se negó, solo se soltó de mi agarre.

—Puedo caminar sola —formuló seria.

—Bien, sígueme —pedí y lo hizo.

Caminé hasta un área del campus lejos de todos los curiosos que nos observaban con intriga y me alegró saber que a la castaña no le importaba ni se dejaba intimidar por esas miradas.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora