Capítulo 15| Editado.

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                  Alexander.

     —Caleb en multimedia—

Que tu mamá te encierre en un cuarto, es algo normal. Pero que la amiga de tu "mate" lo haga, es raro.

Les explicaré un poco.

No hace mucho Elena, me comentó que Gia era de esas personas que de un día para el otro podía no hablarte en un mes, incluso años. Me sorprendí a decir verdad, sabia que ella era mala pero no tan así. La cosa es que yo quería ir a su casa a preguntarle por qué, pero ella me encerró en mi cuarto, del internado, obviamente, diciéndome que tenía una reunión con las otras manadas. No le creí.

—¡Abre esta maldita puerta, Elena! —grité golpeando la puerta.

—Te dije que no —dijo del otro lado de la puerta.

—¿Por qué? —pregunté cabreado.

—¡Maldición porque sí! —me sobresalte.

—Que te mate ese chico... —me quedé pensando—. Ese rubio oxigenado, ojos azules. El de la banda ¿Woun Dirason?

—One Direction —contestó—. Deberías aprenderte todas sus canciones, Gia es fan de ellos.

—¿En serio? —pregunté asombrado.

—No —habló con sarcasmo—, miento. ¡Pues claro que sí! —gritó y golpeó la puerta. Gracias a eso me golpee la cabeza. Me mordi la mano para no soltar un gritó a lo barbie.

—¡No a la violencia, Xena!

—Idiota.

—Estúpida.

—Bobo.

—¿No se te ocurrió otra cosa? —pregunté.

Elena abrió la puerta, nos miramos seriamente. Pero de repente, ella pegó sus labios con los míos.

¿Qué? Estaba por alejarla pero no podía. Sentía como si mis brazos estuvieran dormidos.

—Por eso no podía respirar bien. Que linda pareja hacen, Tortolitos —aplaudió Gia.

Nos separamos y la miramos. Al lado de ella se encontraba Matt. De sus ojos salieron lágrimas, que se saco inmediatamente.

—Vamos —susurró muy bajito, su amigo la miró y asintió—. No quiero estar ningún segundo más aquí, por hoy —aclaró.

—C-como digas, Fran.

—¿Fran? —pregunté confundido.

—Mi verdadero nombre, Franchesca.

—¿Por qué no me lo dijiste? —dije dolido.

—Porque solo se los cuento a las personas que nunca me fallaron.

Abrí la boca para responder pero la cerré inmediatamente.

—Lo siento.

—¿Qué? —me preguntó irónica.

—¡Que lo siento!

—¡Con un simple perdón no solucionas nada! El daño está hecho, Alexander —me miró fríamente, estaba intimidado—. Esperó que seas feliz con éste animal.

—A mí no me llames zorra —respondió su ex amiga—. Es preferible que se quede conmigo y no con una asesina.

¿Qué, que?

—Te dije que ocurriría si no te mantendrías alejada —dijo un chico a sus espaldas.

—Tienes razón, Caleb —se dio la vuelta y me miró, acercó su rostro al mío —. Te quiero alejado de mi vida.

¿Por qué cuando empiezo a sentir cosas por alguien pasan cosas malas?

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!